Mosqueteros de Yehovah

Sabiduría Capítulo 1

Introducción 

Es uno de los cinco libros sapienciales (perteneciente o relativo a la sabiduría): Proverbios, Job, Eclesiastés, Sirácides (eclesiástico) y Sabiduría, no tienen un lugar homogéneo en el Antiguo Testamento.

Los tres primeros pertenecen a la última parte de la Biblia Hebrea, los dos últimos se nos han transmitido en griego, son considerados como deuterocanónicos.

Dos ámbitos que influyeron en el autor del libro: el del helenismo y el judaísmo Alejandrino.

El Helenismo, corresponde a la cultura general de la época, se extiende de Alejandro Magno a Augusto, en la que nace y se desarrolla la ciudad de Alejandría.

El Judaísmo Alejandrino formado por la comunidad israelita de la diáspora en Egipto, conserva y vive con intensidad la Fe del pueblo de Israel, fundamentada en el Antiguo Testamento.

El libro establece separación entre justos y malvados, más allá, destino inmortal del ser humano, “Dios creó al hombre para la inmortalidad y lo hizo a imagen de su propio ser”, Sabiduría 2, 23.

Nos habla de Dios como ser Trascendente, Omnipotente, Creador de todo, pero también Misericordioso y Providente, cuya bondad rebasa los límites de Israel.

También refiere al ser humano, como quien debe rendir culto a Dios haciendo su voluntad y transitando por sus caminos, gracias al don de la Sabiduría y Palabra, Logo y Rema.

En el Tiempo de la Gracia el hombre es responsable de sus actos libres, tiene que dar cuentas, responder ante YEHOVAH DIOS (Juez Justo, imparcial e insobornable) de la actitud que ha tomado frente a YEHOVAH y ante sus semejantes.

Libro escrito en tiempos de Augusto, entre el 30 a.C. y el 14 a.C.

Está divido en tres partes:

I Parte: La Justicia es inmortal, Sabiduría 1, 1 – 6, 21.

II Parte: Naturaleza de la Sabiduría, Sabiduría 6, 22 – 9, 18.

III Parte: La Sabiduría en la Historia, Sabiduría capítulo 10 al 19.

Conclusión: 19, 6-22.

Capítulo 1

En este capítulo nos llama a huir de las malas compañías, nos exhorta a la sabiduría, para aprender sabiduría.

¿Qué es Sabiduría? Conocimiento que tiene aplicabilidad eterna, no vence, no pasa de moda, ciencia de Dios que opera en leyes espirituales y físicas, saber que perdura eternamente, el que se mueve en sabiduría utiliza las leyes de Dios a su favor, la sabiduría trabaja en favor de quien la aplica y trabaja en contra de quien la desafía.

El temor de YEHOVAH es el principio de Sabiduría (verso 7).

Se observa en este capitulo el juicio definitivo, donde el sabio y el necio son los dos polos sobre los que gravitan los temas desarrollados en esta primera sección.

El primero es quien se reconoce formando parte de la creación de Dios; el segundo, por el contrario, confía exclusivamente en sus fuerzas y sólo busca su propio bien.

Para el libro de la Sabiduría, el juicio de Dios caerá implacablemente sobre los malvados en forma de castigo.

Dos mil años después, este mensaje puede ser comprendido por los creyentes de forma nueva: conocen a Dios quienes se saben en sus manos, formando parte del plan que ÉL estableció desde antiguo para todos los hombres y las mujeres de la tierra.

Versos del 1 al 16

La justicia es inmortal (vs 15), resume el contenido de este capítulo y es al mismo tiempo la enseñanza de toda la obra.

Para el libro de la Sabiduría hay una relación directa entre Dios, la justicia y la sabiduría, en este primer capítulo se expone del siguiente modo:

Punto de partida (vs 1). El libro se dirige a los gobernantes, ámbito común de los discursos sapienciales de la antigüedad (Salmo 2, 10; Proverbios 31, 1-2), y posiblemente también porque fue atribuido a Salomón.

Se ofrece a los judíos amenazados por el ambiente pagano criticados, tal vez, por la aparente despreocupación de Dios, a los que se exhorta a la práctica de la justicia como conjunto de actitudes agradables a Dios.

En los versos del 2 al 12 con la imagen de la sabiduría personificada (Proverbios 8, 22-31) y asumiendo la función de los maestros (Proverbios 1-9), se describe el comportamiento recto (vs 2-5) y el conocimiento que Dios tiene de todas las cosas (vs 6-10) y se ofrecen un par de consejos para el creyente-justo-sabio (11-12).

Detrás está el problema típicamente sapiencial de las suertes cambiadas de los fieles y los malvados.

Conclusión en los versos del 13 al 16. La solución definitiva se presenta al identificar la justicia con la vida y la inmortalidad (Proverbios 8, 31.36; Hechos 2, 2-4), y la injusticia con la muerte y la separación definitiva de Dios (Apocalipsis 6, 8; 20, 14).

Los impíos son la heredad de la muerte, como Israel es la de Dios (Deuteronomio 32, 9; Salmo 16, 5; 73, 26).

La justicia, ya sea desde el punto de vista individual o colectivo, grita desde todos los lugares y desde todos los tiempos, y su voz se silencia con toda suerte de recursos.

La sabiduría verdadera se hace eco de ello y pone a Dios por testigo, mientras existan quienes sufran y quienes trabajen por ella.

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