Mosqueteros de Yehovah

Jueces Capítulo 19

Verso 1

Esto fija el escenario para la terrible historia de los siguientes capítulos.

Lo que significa que no había rey en Israel, es más que la ausencia de un monarca político, significaba que se rehusaban a reconocer el liderazgo de YEHOVAH DIOS sobre ellos.

Sería suficiente el ponderar estas palabras, la cual ocurre cuatro (4) veces en este libro, sin leer más de este terrible capítulo, mostrando la profundidad de la depravación la cual se hunde, apartado de la gracia de YEHOVAH DIOS.

La concubina del Levita, era reconocida como su compañera legal, pero ella no tenía el mismo estatus como lo tiene la esposa en el hogar o en la sociedad.

En este sentido, una concubina era una amante legal. Muchos hombres prominentes del Antiguo Testamento tuvieron concubinas.

Los ejemplos incluyen a Abraham (Génesis 25, 6), Jacob (Génesis 35, 22), Caleb (1 Crónicas 2, 46), Saul (2 Samuel 3, 7), David (2 Samuel 5, 3), Salomón, 300 concubinas (1 Reyes 11, 3) y Roboam (2 Crónicas 11, 21).

Significativamente, jamás vemos a este tipo de vida familiar bendecida por parte de YEHOVAH DIOS.

El Nuevo Testamento pone en claro que desde el principio, el Plan de YEHOVAH DIOS fue de un hombre y una mujer estuvieran unidos en una sola carne para siempre (Mateo 19, 4-6) y cada hombre debe ser “un hombre de una sola mujer” (1 Timoteo 3, 2).

Versos del 2 al 4

Aquí el Levita, fue un ejemplo de cómo un marido ofendido debería de actuar cuando hay adulterio.

Aunque ella quebrantó el lazo entre ellos, él trabajó duro para traer de nuevo la relación con ella y tuvo éxito.

Yeshúa Ha Mashiaj dice que el divorcio jamás es ordenado cuando hay adulterio (Mateo 19, 8).

Si un compañero en el matrimonio ha pecado en contra del cónyuge por medio del adulterio, éstos deberían de trabajar para hacer que el matrimonio sobreviva y tenga éxito, de la mejor manera que lo puedan hacer.

El padre estaba gozoso al ver al Levita y a su hija juntos otra vez, simplemente tenía admiración por la generosidad del corazón del Levita, al venir para extender el perdón y dar paso a la restauración familiar.

Versos del 5 al 10

Esta porción explica por qué el Levita y su concubina fueron retrasados en Belén, en la casa del padre de la concubina.

Él tenía la intención de irse en el cuarto día, pero fue persuadido a quedarse una noche más.

Esto explica por qué se fueron por la tarde en vez de por la mañana, lo cual sería un tiempo más sensato para partir en un viaje largo.

Versos del 11 al 15

El Levita y su concubina consideraban a una ciudad pagana como peligrosa. Ellos, por lo tanto, fueron a Guibea, una ciudad de Israel, porque pensaron que estarían más seguros allí.

El Levita y su concubina no hallaron hospitalidad en Guibea, lo que refleja maldad en el pueblo de Guibea, debido a que YEHOVAH DIOS ordenó dar hospitalidad entre su pueblo y hasta con los extranjeros (Levíticos 19, 33-34; Levíticos 25, 35; Mateo 25, 35; Hebreos 13, 2).

Hay algo mal cuando no hay tal hospitalidad entre el pueblo de YEHOVAH DIOS.

Versos del 16 al 21

La única persona que le extendió hospitalidad al Levita y su concubina, fue un hombre de su propia región. Ninguno de los nativos del pueblo de Guibea tuvo preocupación por los extraños en medio de ellos.

Recordamos que la casa de YEHOVAH DIOS no estaba en Jerusalén, sino en Silo (Jueces 18, 31).

Verso 22

La forma del verbo del término “golpeando a la puerta”, indica que hubo un sonido de golpes en la puerta que se iba incrementando. Esto para nada era una petición amable o casual.

“Saca al hombre que ha entrado en tu casa, para que lo conozcamos”, esta fue una petición, la misma hecha por los homosexuales que rodeaban la casa de Lot en Sodoma (Génesis 19, 5).

La ilustración era clara, durante el tiempo de los Jueces, Israel era tan malo como Sodoma y Gomorra.

Versos del 23 al 26

Aunque los hombres pervertidos de Guibea eran culpables, también lo eran el Levita y el hospedador de la casa, debieron estar dispuestos a sacrificarse a sí mismos antes de sus hijas y compañeras.

Cada persona en este drama sórdido eran culpables. Siglos después, Israel aún recordaba el crimen en Guibea y lo utilizó como un ejemplo de iniquidad.

Llegaron hasta lo más bajo en su corrupción, como en los días de Guibea, Oseas 9, 9 “Se han corrompido profundamente como aquel día en Guibea, pero Yehovah se acordará de su culpa y castigará sus pecados”.

“Desde los días de Guibea has pecado, oh Israel” (Oseas 10, 9).

Versos del 27 al 30

Era una demostración claramente dolorosa de la frustración del Levita por su concubina, obviamente fue una manera grotesca de enviar un mensaje, pero el método funcionó.

Fue trágico que el Levita no mostrara este tipo de preocupación por la justicia anteriormente.

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