Mosqueteros de Yehovah

Jueces Capítulo 18

Versos del 1 al 2

Jueces 17 era la historia del compromiso y la obstinada carnalidad en la vida de unos pocos individuos.

Jueces 18 muestra como estos pecados individuales hicieron a tribus enteras ser inicuas y rebeldes en contra de YEHOVAH DIOS.

Buscando una tierra más fácil de conquistar y poseer, los de la tribu de Dan vinieron a la tierra de la tribu de Efraín y a la casa de Micá.

Versos del 3 al 6

Al parecer los espías de la tribu de Dan, conocían al Levita renegado personalmente, además que reconocieran su acento, al ser de la parte sur de Judea.

Muestra la confusión espiritual que había en ese tiempo en Israel. Los de Dan, en una misión pecaminosa, se encontraron con un Levita pecador y querían saber de un YEHOVAH DIOS justo si su misión sería exitosa.

Luego el Levita pecador, envió a los hombres pecadores por su camino con la bendición YEHOVAH DIOS.

Versos del 7 al 10

Los de Dan encontraron una ciudad cercana la cual no estaba ocupada por Israelíes, sino por una colonia de Sidón.

Este era el grupo que YEHOVAH DIOS le dijo a Israel que echara de la tierra de Canaán (Josué 13, 4).

Al ver que la región era buena y la ciudad no estaba asegurada, los de Dan creían que era una buena ciudad para conquistar y tomarla como su propio territorio.

Versos del 11 al 13

Curiosamente juntaron un ejército de seiscientos (600) hombres para pelear por la ciudad de Laís en la tierra de la tribu de Efraín, pero no pudieron pelear por la tierra de su propia asignación tribal.

Para ellos una batalla distante parecía más fácil que una batalla cercana.

Versos del 14 al 18a

Esta era una extraña combinación de baja moralidad y fuertes sentimientos religiosos, es como si alguien quisiera estudiar la Biblia, por lo tanto, robarían varias Biblias.

Hay mucho ejemplo en la historia, de personas que satisficieron un impulso religioso, de una manera completamente inmoral.

En Europa, en el siglo XIV soldados sin empleo se juntaban en pequeños ejércitos de bandidos, robando, quemando, raptaban pueblos y aldeas en todo ese continente.

Estos brutales criminales a menudo negociaban con un pueblo antes de atacarlo. Si el pueblo estaba de acuerdo, acordaban en darle una gran cantidad de dinero y así el ejército dejaba la ciudad en paz.

Si el pueblo se rehusaba a dar el dinero o no lo podía dar, atacaban. Esto era hecho con negociaciones y contratos formales.

Se ha descubierto que cuando estos terribles hombres llegaban a un monasterio, insistían en tomar el dinero, pero también demandaban que los sacerdotes del monasterio, les dieran un documento escrito diciendo que todos sus pecados eran perdonados.

Ellos usaron violencia y robo para supuestamente avanzar la causa religiosa y el sacerdote se los permitió al quedarse parado a un lado mientras lo hacían.

Versos del 18b al 21

Esta era una gran amenaza. Ellos le ordenaron al Levita que parara de oponerse, sino sería atacado.

Se alegró su corazón porque él estaba lleno con una ambición de mercenario. Al Levita no le importaba Micá, solamente la paga y el estatus que podría obtener al ser sacerdote para toda una tribu en lugar de una familia.

Versos del 22 al 24

Esta es una poderosa ironía. Micá tenía que rescatar a sus propios dioses. Obviamente, sus dioses deberían de ser capaces de cuidarse a sí mismos. Nos preguntamos si Micá vio la necedad de esto.

Cada uno de nosotros adora a un dios de nuestra propia hechura o adoramos al verdadero YEHOVAH DIOS, el cual nos creó.

Pero los dioses que hacemos siempre son menos de lo que somos. La adoración de los ídolos, es solamente otra manera de adorarnos a nosotros mismos.

Micá fue lo suficientemente necio, para tener un sacerdote que podría ser quitado.

Nosotros tenemos un Sumo Sacerdote que no puede cambiar y el cual nunca podrá ser llevado lejos de nosotros, Yeshúa Ha Mashiaj, nuestro Sumo Sacerdote.

Aquí nos muestra lo vacío que era la idolatría de Micá. Sus falsos dioses no le trajeron bendición duradera.

Versos del 25 al 26

Este evento y estas palabras ilustran el desorden generalizado en Israel, durante este largo periodo de los Jueces.

Los hijos de Dan robaron el ídolo de Micá, simplemente bajo el principio de “la fuerza hace el derecho”. Ellos eran muy fuertes, como para Micá tanto como para sus dioses, nunca debiéramos tener un dios que necesita protección.

Versos del 27 al 29

Está escrito para hacernos un poco compasivos con el pueblo de Laís. El pueblo de Israel fue instruido a tomar la tierra de los Cananeos, pero esto parecía un ataque sin escrúpulos de parte de hombres inicuos de la tribu de Dan.

La ciudad de Dan se convertiría en la ciudad norteña más prominente en Israel.

La frase “Dan hasta Berseba” (Jueces 20, 1; 1 Samuel 3, 20) se convertiría en una expresión que significa, “del norte al sur de Israel” indicando todo Israel.

Versos del 30 al 31

Este era el principio de una idolatría establecida en Israel en la Tierra Prometida. Había idolatría individual en Israel mucho antes que esto, convirtiéndose en una idolatría oficial.

A través de una extraña cadena de eventos, comenzando con un hijo que robó 1.100 (mil cien) siclos de su madre (Jueces 17, 1-2) y terminó con una tribu entera de Israel dirigida hacia una idolatría establecida.

Podemos suponer que Micá no tenía idea, que tan lejos alcanzarían los efectos de su pecado.

Su idolatría personal se convirtió en la idolatría de una tribu entera, estableciendo un centro de adoración rival entre la casa de YEHOVAH DIOS en Silo.

Ya sea intencional o no por parte del escritor, hay un toque de burla irónica en esta declaración.

Allí, en Silo, estaba el verdadero centro de la vida nacional, la casa de YEHOVAH DIOS.

Sin embargo, en Dan juntaron lo falso y se entregaron a una adoración que fue destructiva.

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