Mosqueteros de Yehovah

Hechos de los Apóstoles Capítulo 4

Versos del 1 al 22

Pedro y Juan ante el Consejo. Aparece un elemento nuevo en la vida de la comunidad: la persecución, que ya no abandonará a los testigos/misioneros del Evangelio a lo largo de todo el libro de los Hechos.

Se realiza lo que había anunciado Yeshúa: sus discípulos serán perseguidos, pero el Ruaj Hakodesh hablará por ellos ante sus perseguidores (Lucas 12, 4-12; 21, 12-19).

El escenario es impresionante: por una parte, la sala del Gran Consejo con todo el poder policial, político, económico y religioso de Israel; y por otra, los acusados Pedro y Juan.

La acusación no podía ser más grave a los ojos de aquellos poderosos señores de Israel, anunciar el Nombre de Yeshúa al pueblo en el Templo, “Su” Templo.

Las personas generalmente ante esta situación agachan la cabeza, piden perdón y esperan el castigo. Aquí ocurre lo inaudito, los acusados se convierten en acusadores.

Pedro no pierde ocasión de dar testimonio de Yeshúa y esta ocasión es única.

Como en sus anteriores discursos, anuncia de nuevo el mensaje de la muerte y resurrección de Yeshúa.

Pero esta vez dice más: afirma enfáticamente que “no se ha dado a los hombres sobre la tierra a otro Nombre por el cual podamos ser salvados” (vs 12).

El paralítico sanado estaba presente como prueba.

Los acusadores se sienten desarmados y vencidos. Por otra parte, puntualiza Lucas, el pueblo estaba con los acusados y daba Gloria a YEHOVAH Dios.

Al final, para no sentirse del todo desautorizados, los poderosos les prohibieron hablar en Nombre de Yeshúa, pero Pedro tiene la última palabra que repetirán ya en adelante todos los hombres y mujeres que, haciendo suyas las causas de los empobrecidos, se han de enfrentar a los poderes constituidos: “no podemos callar lo que hemos visto y oído” (vs 20).

La persecución en la comunidad cristiana será de ahora en adelante un signo de fidelidad al mensaje de Yeshúa.

Versos del 23 al 31

El episodio del Gran Consejo lo cierra Lucas con la oración de la comunidad. Pedro y Juan vuelven a ella.

Allí comparten, interpretan lo sucedido y oran. Es una oración para tiempos de persecución.

Piden la libertad de seguir anunciado el mensaje de Yeshúa y en segundo lugar, que la liberación, por la fuerza de Su Nombre, continúe en sanaciones, señales y prodigios.

Versos del 32 al 37

Comunidad de bienes. Este nuevo sumario amplía la información sobre la comunidad, esta vez centrado en la comunicación de bienes.

Las tres afirmaciones con que nos describe Lucas la comunidad de Jerusalén nos dejan sin saber qué pensar: “tenía una sola alma y un solo corazón. Nadie consideraba sus bienes como propios” (vs 32).

Además, “no había entre ellos ningún necesitado” (vs 34).

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