Mosqueteros de Yehovah

Hechos de los Apóstoles Capítulo 5

Versos del 1 al 11

Ananías y Safira, como discípulos de Yeshúa no toman en serio el compromiso cristiano desobedeciendo la Palabra de YEHOVAH Dios. Al realizar la venta de una propiedad no les dieron el dinero completo a los apóstoles, engañándolos dándoles solo la mitad. Dejando que Satanas se apoderara de su corazón por haber guardado parte del dinero. No mintieron a los hombres sino a YEHOVAH Dios.

Versos del 12 al 16

Tercer informe: milagros. Antes de narrar las nuevas persecuciones, Lucas intenta resaltar el éxito del Evangelio que comienza a abrirse camino a través de signos y de toda clase de sanaciones.

El poder de sanación de Pedro recuerda el de Yeshúa. La comunidad es objeto de la admiración y del reconocimiento del pueblo.

Versos del 17 al 42

Persecución. Este nuevo acto de persecución por parte del Gran Consejo se parece mucho al precedente (Hechos 4, 1-22), arresto, interrogatorio, respuesta del acusado, deliberación privada y prohibición.

Las autoridades les habían impuesto una prohibición formal que ellos habían quebrantado, son reos reincidentes y deben dar cuenta de su desprecio al tribunal.

Esta vez, sin embargo, hay un elemento nuevo: el Gran Consejo está dividido.

En el partido de los fariseos había simpatizantes de los apóstoles, entre otras razones porque también creían en la resurrección.

La resurrección es un punto de unión entre judíos y cristianos, esta vez, es el partido de los saduceos, que negaba la resurrección, el promotor del arresto de los apóstoles.

Los apóstoles son encarcelados. El narrador echa mano de una intervención celestial al estilo tradicional: un ángel los libera y les dice que vuelvan al Templo a enseñar.

Cuando YEHOVAH Dios quiere que algo vaya adelante, toda oposición humana parece ridícula.

El Gran Consejo reunido espera la comparecencia de los reos.

¿Dónde están?, justamente en el dominio de los saduceos, en el Templo enseñando al pueblo.

De nuevo fueron apresados por la policía, esta vez sin violencia y fueron llevados al Gran Consejo.

El jefe de los saduceos les acusa de haber llenado Jerusalén de la doctrina de ese “Nombre”, que no quieren pronunciar y que toda la ciudad lo estaba pronunciando.

La respuesta de Pedro es siempre la misma: denuncia la muerte de Yeshúa, anuncia su resurrección e invita al arrepentimiento.

La reacción es violenta. Los quieren condenar a muerte, entonces, se levanta el fariseo Gamaliel, toma la palabra y da un vuelco dramático a la situación.

Lucas le presenta el testimonio de este hombre ponderado y respetado por todos.

Gamaliel presenta dos hechos históricos de falsos mesías que terminaron en fracaso y saca la conclusión.

Si todo esto “fuera cosa de hombres, fracasará” (vs 38); “si es cosa de YEHOVAH, no podrán destruirlos y estarán luchando contra YEHOVAH” (vs 39).

Lucas utiliza los verbos: “fuera”, hipotético, “es” real.

Lucas termina el episodio con una experiencia nueva de los apóstoles. Se marchan contentos, no por haber sido liberados, sino por haber podido sufrir como Yeshúa.

De ahora en adelante, la pasión de Yeshúa se irá repitiendo en la pasión de los protagonistas de los Hechos y de todos los que han sufrido y siguen sufriendo por la causa de Yeshúa a través de los tiempos.

La pasión de Yeshúa continúa viva hoy en Su Novia Santa, que vive como fieles imitadoras de Su carácter.

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