Mosqueteros de Yehovah

Hechos de los Apóstoles Capítulo 2

Versos del 1 al 13

Pentecostés. En estos versos, Lucas relata el acontecimiento más importante de los Hechos, Pentecostés o el nacimiento de la Ekklesía.

Un hecho evidente en las comunidades cristianas de su tiempo: el Ruaj Hakodesh, prometido por Yeshúa, estaba actuando en y por ellas.

La gente que oía su testimonio se convertían, las persecuciones confirmaban su Fe y su decisión de seguir anunciando el Evangelio.

Narra la primera venida del Espíritu una fecha de las siete semanas de celebraciones después de la Pascua, es decir el día cincuenta, que en lengua griega se dice “pentecostés”.

Un día asociado al recuerdo de la Alianza de YEHOVAH Dios con el pueblo judío en el monte Sinaí.

Éste es el primer mensaje: la venida del Espíritu inaugura una nueva alianza de YEHOVAH con todos los hombres y mujeres de la tierra.

A continuación, nos presenta el primer escenario de su narración: la casa donde la comunidad estaba reunida en oración desde hacía nueve días con María, la madre de Yeshúa.

El Espíritu viene y se apodera de todos ellos.

Habla de un ruido, como de viento huracanado, que invadió toda la casa. La lengua griega usa el mismo término para designar “viento” y “Espíritu”.

Después aparecen como lenguas de fuego que se reparten y se posan sobre cada uno de los presentes quienes, llenos ya del Espíritu, comienzan a hablar en lenguas extranjeras.

El Espíritu de YEHOVAH tomó posesión de aquellos hombres y mujeres.

Seguidamente cambia de escenario en Hechos.

Los discípulos parecen no estar en una casa, sino ante una multitud congregada, venida de muchas naciones que, asombrada, escucha a los apóstoles hablando en su propio idioma.

La pluralidad de la multitud, que Lucas presenta con insistencia, nos revela la apertura del Evangelio a todas las naciones y las culturas.

Hoy hablamos de inculturación del Evangelio o evangelización de las culturas como de algo impuesto por los signos de los tiempos.

Algunos de los presentes afirmaban que aquellos hombres que les hablaban estaban borrachos.

Versos del 14 al 41

Pedro, testigo de la resurrección. Entonces Pedro y los once se pusieron de pie. Hemos llegado a la parte más importante de la narración de Lucas, que interpreta a través de las palabras de Pedro todo lo que está sucediendo.

¿Se trata del mismo Pedro que conocimos en el evangelio? No.

Audacia y atrevimiento serían las palabras para describir al nuevo Pedro que surge de la experiencia de Pentecostés, habla con autoridad.

Como los antiguos profetas, asume el papel de jefe del nuevo pueblo de YEHOVAH que acaba de nacer y sus palabras abren el tiempo del testimonio que ha de recorrer el mundo.

Su mensaje es de denuncia y esperanza. Les dice que se está cumpliendo lo que los profetas anunciaron para el final de los tiempos:

“Derramaré mi Espíritu sobre todos: sus hijos e hijas profetizarán, sus jóvenes verán visiones y sus ancianos tendrán sueños” (vs 17) y “todos los que invoquen el nombre del Señor se salvarán” (vs 21).

A continuación presenta al que ha abierto las puertas a la presencia y poder del Espíritu: Yeshúa de Nazaret a quien “ustedes lo crucificaron y le dieron muerte, pero YEHOVAH lo resucitó” (vs 23-24), y “exaltado a la diestra de YEHOVAH, ha recibido del Padre el Ruaj Hakodesh prometido y lo ha comunicado como ustedes están viendo y oyendo” (vs 33).

“YEHOVAH lo ha nombrado Señor y Mesías” (vs 36). He aquí, en boca de Pedro, la confesión esencial de la Fe cristiana que no dejará ya de anunciarse hasta el final de los tiempos.

El efecto del testimonio de Pedro fue inmediato. “¿Qué debemos hacer, hermanos?” (vs 37), exclamaron muchos de los allí presentes.

Ésta es la pregunta que debemos hacernos todos los oyentes del Evangelio.

A este interrogante universal responden las palabras de Pedro que recogen las exigencias del Evangelio válidas para todos los tiempos.

“Arrepiéntanse y háganse bautizar invocando el nombre de Jesucristo, para que se les perdonen los pecados, y así recibirán el don del Ruaj Hakodesh”. Es decir, una nueva vida, la de hijos e hijas de YEHOVAH.

Termina Lucas su relato diciendo que aquel día se convirtieron unas tres mil personas.

Más que el número, Lucas quiere resaltar la fuerza irresistible del Evangelio y la presencia operante del Espíritu.

La Ekklesía, como Nuevo Pueblo de YEHOVAH Dioses, había comenzado aquel día de Pentecostés.

Los protagonistas del libro de los Hechos han sido presentados.

El Ruaj Hakodesh y la Palabra de YEHOVAH llevada por los testigos misioneros a todos los pueblos y la comunidad que nace de la Palabra y del Espíritu como el Nuevo Pueblo de YEHOVAH.

Versos del 42 al 47

Segundo informe: la primera comunidad cristiana. Lucas cierra este episodio de Pentecostés con su segundo sumario, en que nos cuenta brevemente la vida interna de la primera comunidad de Jerusalén como efecto inmediato del don del Espíritu.

Describe las actitudes y prácticas que expresan y mantienen esa vida: la escucha de las enseñanzas de los apóstoles, la oración continua y la “fracción del pan”.

Esta unión se manifiesta en la comunión de bienes. Los ricos vendían sus propiedades y las repartían entre los pobres.

Finaliza esta sección describiendo el crecimiento rápido de la comunidad cristiana como signo de la presencia del Espíritu y también como fruto de su fidelidad a Yeshúa.

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