Mosqueteros de Yehovah

Esdras Capítulo 2

Versos del 1 al 2

Aquí comienza la lista de las familias y las personas individuales que regresaron a Judá y Jerusalén, donde ahora es la provincia del Imperio Persa.

Los exiliados que regresaron eran descritos como “hijos de la provincia” Vs 1 de la provincia Persa de Judea y su líder se forzó en sí mismo el título de un gobernador Persa “Tirshatha” (Vs 63).

Zorobabel no era un nuevo Moisés. No era un liberador, él era un gobernador vasallo para regir en Judá bajo las leyes de los Persas.

La palabra “provincia” es Medina. Medina es una ciudad en Arabia, mantenía una sujeción dura, haciendo que sus hijos pagaran por las mismas cabezas que vestían y los afectaban de tal manera, que ellos tenían la razón suficiente para retomar la elegía (lamentación) de Jeremías sobre su triste cautiverio.

Aquí hay once nombres mencionados, pero la lista probablemente debería contener doce nombres, comparando con Nehemías 7, 7 y notando los doce bueyes del sacrificio de Esdras 8, 35.

La copia de Nehemías contiene uno más, el de Nahamani (Nehemías 7, 7), el cual evidentemente se omitió de este verso al copiarse.

Los doce elegidos, como los doce apóstoles, fue la táctica de declaración que la comunidad usaba para demostrar que ellos no eran un grupo o fragmento de la encarnación del pueblo de Israel.

No era el famoso Nehemías, ni el reconocido Mardoqueo, como se habla en el libro de Ester, sino otros con el mismo nombre.

Zorobabel fue el gobernador nombrado sobre la provincia de Judá, él también era descendiente del último rey gobernante de Judea.

Él era el descendiente directo de la casa real, el heredero del trono de David. Este es un dato muy importante.

Esto demuestra que los exiliados habían retenido un poco de carácter nacional latente para el regreso, aunque, como ya hemos visto, el objeto principal era religioso.

Fue la misma persona mencionada en Esdras 1, 8 como Sesbasar. Esdras 5, 16 dice que Sesbasar construyó los cimientos del templo.

Esdras 3, 8 parece atribuir ese trabajo a Zorobabel, esto fortalece la idea que eran la misma persona.

Ageo 2, 1-5 y otros pasajes sobre los profetas de después del exilio, mencionan este notable Josué, compañero de trabajo de Zorobabel.

Josué el Sumo Sacerdote (Zacarías 3, 1), cuyo nombre en griego es “Jesús”, escrito Josué en Ageo y Zacarías, era al compañero líder de Zorobabel.

Versos del 3 al 35

Esto enlista a los líderes de cada familia, con el número de hombres en cada familia o clan.

Significa que el número total de los hijos sería más, porque aquí sólo están contando al líder de cada familia.

Los miles de personas que regresaban no formaban un grupo, pero de una manera Bíblica se relacionaban con los círculos locales y familiares, para humanizar a la sociedad y orientar a cada persona.

Tal es el camino de YEHOVAH DIOS, que “hace habitar en familia a los desamparados” (Salmo 68, 6).

“Los hijos de Ará, setecientos setenta y cinco”, esto difiere con el registro en Nehemías 7, 10 y apunta a la frecuente dificultad de correlación entre los números, que sucede a menudo entre los dos pasajes.

Parece que tal error es culpa del copiante, pero otros han sugerido soluciones alternativas.

En Nehemías 7, 10 había solamente seiscientos cincuenta y dos personas, parece ser que setecientos cincuenta y cinco salieron de Babilonia.

Otra causal lo constituye el que habían dado sus nombres diciendo que irían, pero unos murieron, otros cambiaron de parecer, otros tuvieron por obstáculo la enfermedad u otras complicaciones que les pasaron a ellos o a gente conocida.

Así que solo salieron seiscientos cincuenta y dos a Jerusalén.

Hay muchas dificultades en esta tabla de nombres, pero según la Palabra de YEHOVAH DIOS hay tres copias de esto.

La primera se contiene aquí en Vs 1 al 67, la segunda en Nehemías 7, 6-69 y una tercera en Esdras 5, 7-43, haciendo una examinación muy precavida se encontrará que se corrigen unas entre otras.

“Pareós, Sefataías, Ará” estos nombres reflejaban la variedad de influencias que venían dentro de los hijos de Israel durante el exilio.

Muchos de los nombres están conectados con ideas Bíblicas y otros tenían conexión con su cultura del exilio.

La práctica de dar nombres Babilónicos o Persas a Judíos en cautiverio (Ester 2, 7; Daniel 1, 7) es altamente ilustrado en los “archivos de Murashu”.

Los nombres por si mismos tienen un toque personal.

· Pareós es Paros significa “huir”.

· Ará es Ara significa “búfalo”.

· Sefataías es Sefatias significa “YEHOVAH ha juzgado”.

· Zacay es Zacai significa “puro” o es “corto” para el nombre Zacarías.

· Bani es corto para “Benaía” que significa “YEHOVAH ha construido”.

· Belay es Bebai significa “pupila del ojo”.

· Azgad significa “DIOS es fuerte”.

· Adonicam significa “mi Dios se ha levantado”.

· Adín es Adin significa “voluptuoso”.

· Ater significa “zurdo”.

· Besay es Bezai es corto para el nombre “Bezaleely” significa “la sombra de DIOS”.

· Yora es Jora significa “lluvia de otoño”.

· Yasum es Hasum significa “nariz ancha”.

· Gibar significa “hombre fuerte”.

Versos del 36 al 57

Un listado de los sacerdotes, Levitas y trabajadores del Templo regresando del exilio.

“Jedaías, Imer, Pasejar, Yarim”, estas familias representan solamente cuatro de las veinticuatro divisiones del sacerdocio establecidas por el Rey David en 1 Crónicas 24, 8. La mayoría de los sacerdotes se quedaron en Babilonia.

“Los hijos de Janán” “Janán o Hanán” es “YEHOVAH DIOS lleno de gracia” es derivado del verbo Hanan “tener gracia” y sus derivados son componentes de un gran número de nombres dados por cincuenta y una personas del Antiguo Testamento.

En estos se incluyen los nombres Baalanán, Elhanan, Hananel, Hanani, Ananías, Hannah, Hanún, Henadad, Johanán, y Tehina.

“Johanan” es “YEHOVAH es lleno de gracia”, nos han dado el nombre de Juan. El nombre femenino Hannah nos da “Anna, Ann, Nan, y Nancy”.

“Babcuc” significa “botella”, refiriéndose a una loza de barro con un cuello y cuerpo abultado.

El número total de Levitas en realidad era menor que el número de sacerdotes que regresaron, significa que solo un pequeño porcentaje de Levitas regresaron de Babilonia.

Casi diez veces más de sacerdotes que Levitas regresaron a la tierra,  era lo opuesto del orden original.

Verso 58

Todos los sirvientes del Templo, estos parecen ser los descendientes de los Gabaonitas, quienes fueron hechos siervos especiales de los Levitas y los sacerdotes en el Templo.

Eran los Gabaonitas que han salvado sus vidas por medio de una mentira, quienes fueron obligados a acarrear agua para el Templo como castigo, su trabajo era el ministrar (servir) a los Levitas.

Los hijos de los siervos de Salomón, la mayoría creen que estos eran sus empleados y eran parte de otro grupo de personas, ellos entraron a Israel como extranjeros prosélitos.

Ellos también eran extraños que, habían sido contratados por Salomón y haciéndose prosélitos, fueron incorporados a la mancomunidad de Israel. YEHOVAH DIOS no hace acepción de personas.

Versos del 59 al 63

Aquellos entre los sacerdotes de genealogías inciertas que regresaron del exilio.

Buscaron su registro de genealogías y no fue hallado, demuestra un respeto admirable hacia la Ley de YEHOVAH DIOS respecto al sacerdocio de Israel.

Eran los que tenían algún derecho a un linaje sacerdotal, pero no podían comprobar su genealogía. Por tanto, ellos fueron excluidos del sacerdocio.

Aquellos con genealogías dudosas no eran excluidos permanentemente, cada caso requería más investigación y búsqueda de YEHOVAH DIOS.

El Urim y el Tumim, juntos con el Arca y el Shekinah, son nombrados por los rabinos entre las cosas preciosas que nunca se recuperaron.

Versos del 64 al 67

El resumen de los exiliados que regresaron.

El tamaño estimado de este grupo era de aproximadamente 50.000 personas.

Sin embargo, esto fue sólo la primera ola de repatriación a Israel de la cautividad de Babilonia y solo incluye a los líderes de cada familia.

El total aproximado de los exiliados que regresaron eran de entre 10.000 y 150.000. Esto solo era un pequeño porcentaje de los que habían sido exiliados y de sus descendientes, la gran mayoría se quedaron en Babilonia.

De cierta manera, los Israelitas tenían una razón para sentirse cómodos en Babilonia.

Las tablas de Murashu fueron descubiertas en 1.873 y hay registros de Murashu y de sus hijos, banqueros y corredores ricos de la época tardía del exilio, que parecían dar cualquier préstamo por un buen precio.

Entre sus clientes están alrededor de sesenta nombres Judíos del tiempo de Atajerjes I y cuarenta del tiempo de Darío II.

Estos aparecen como partes contratantes, agentes, testigos, recolectores de impuestos y los funcionarios reales.

Parece ser que no había barreras sociales o comerciales entre los judíos y los babilónicos. Su situación prospera puede explicar el por qué muchos permanecieron en Mesopotamia.

“Sus caballos, sus mulas, sus camellos, sus asnos”, este grupo no regreso con mucho, pero al menos no regresaron con las manos vacías.

Fueron puestos en cautiverio, despojados de todo, ahora regresan del exilio, abundando en riquezas más sustanciales.

Así nos damos cuenta que YEHOVAH DIOS, en medio del juicio, recordó misericordia y les dio gracia en la tierra de su cautiverio.

Versos del 68 al 69

Hicieron ofrendas voluntarias para la casa de YEHOVAH DIOS, por la preeminencia de aquellos quienes hicieron esta ofrenda, los jefes de casas paternas y la prioridad en este registro, podemos ver lo importante que era para estos jefes y la gente, el dar con sacrificio para la obra de la reconstrucción del Templo.

Dieron generosamente, tan generosamente como pudieron según sus fuerzas, demuestra el valor tan alto que tenía la Casa de YEHOVAH DIOS antes sus ojos.

Verso 70

Jerusalén estaba poblada nuevamente, aunque era un comienzo humilde, pronto habría sacrificios diarios para ofrecer, muchos adoradores para atender y mucho trabajo para supervisar.

Más tarde Nehemías, sería obligado a mover a la gente por grandes cantidades para reforzar a la población de Jerusalén, ya que la capital había sufrido una perdida severa de vida cuando fue atacada por Babilonia.

Después de dos generaciones en el exilio, había de nuevo una presencia substancial de gente Judía en la tierra que había sido prometida a Abraham, Isaac y Jacob.

Esto era un cumplimiento maravilloso de la Promesa de YEHOVAH DIOS, el regresar a Israel del exilio.

La mayor parte de la comunidad de los exiliados Babilónicos, que se quedaron cuando Babilonia fue destruida vinieron a este país años atrás y su número era casi tres veces más que los que regresaron a Sion en los días de Esdras y Nehemías.

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