Mosqueteros de Yehovah

Esdras Capítulo 1

Verso 1

YEHOVAH DIOS le dio al rey de Persia un sentido de urgencia acerca de esto y la liberación del exilio fue concedida el primer año de su reinado cuando despertó YEHOVAH DIOS su espíritu.

Ciro hizo un decreto dándole a los judíos exiliados en su imperio el derecho de regresar a Jerusalén y reconstruir el Templo en 538 a.C. (Esdras 1, 1-4; 5, 13-17).

La mayor parte de este libro, aunque lleva el nombre de Esdras, habla de los pioneros que regresaron del exilio a Jerusalén toda una vida antes que él. No conoceremos a Esdras hasta el capítulo 7.

Es muy posible que el profeta Daniel fuera instrumento para este despertar de Ciro.

Él pudo haber mostrado al rey las profecías de Jeremías 25, 8-13 y Jeremías 29, 10-14, que se refiere al castigo de Babilonia y al fin del exilio de Israel.

Y si él le mostró a Ciro tales profecías, casi por seguro que incluyó Isaías 44, 28-45, que menciona por nombre a Ciro algunos 150 años antes que naciera.

Este escrito fue también registrado en 2 Crónicas 36, 22-23, además existentes en documentos contemporáneos que fueron descubiertos por arqueólogos.

La política de Ciro de cooperar con las religiones locales y de ayudar a que regresaran del exilio, ha recibido confirmación arqueológica explícita, de las inscripciones mismas del rey, especialmente del famoso “Cilindro de Ciro”.

Versos del 2 al 4

El mandato de Ciro no solo permitió el regreso de la gente exiliada, sino también una reconstrucción del Templo destruido.

Los libros de 1 y 2 de Crónicas terminan con este maravilloso y notable aliento de regresar y reconstruir Jerusalén.

Esto era útil para los primeros lectores de Crónicas, permitiéndoles ver su conexión con el plan general de YEHOVAH DIOS.

Tristemente, solo un pequeño porcentaje decidió regresar del exilio, pero aquellos que lo hicieron necesitaban el ánimo para saber que estaban haciendo una valiosa contribución a la obra de YEHOVAH DIOS.

En pasajes tales como Isaías 10, 22 YEHOVAH DIOS prometió que un remanente regresaría del exilio y solo un remanente regresó.

Después de las deportaciones solo los pobres de tierra, los viticultores y granjeros, fueron dejados (2 Reyes 25, 12; Jeremías 39, 10; 40, 7; 52, 16). Ellos ocuparon la tierra vacante (Jeremías 6, 12).

Unos pocos refugiados que huyeron a diferentes áreas regresaron (Jeremías 40, 11-12).

Por los siguientes cincuenta años aquellos que fueron dejados tenían una vida precaria bajo el yugo de Babilonia (Lamentaciones 5, 2-5), sujetos a malos tratos y trabajos forzados (Lamentaciones 5, 11-13).

Se introduce un tema central para el libro de Esdras, la reconstrucción del Templo.

Comenzando con el decreto de Ciro, la intención no era regresar y reocupar Jerusalén, sino reconstruir el templo.

Vemos desde el principio que la idea que caracteriza la restauración es religiosa, los exiliados regresan como iglesia.

El fin de su peregrinaje es un lugar sagrado, la obra que deben tener como objetivo para alcanzar es impulsar la adoración de YEHOVAH DIOS.

Versos del 5 al 6

Aunque los exiliados que regresaron eran minoría, tenían un espíritu despierto.

Fueron dedicados a la difícil y desalentadora tarea de regresar a una ciudad en ruinas y una vez ahí, edificar la casa de YEHOVAH DIOS, la cual está en Jerusalén.

Era esencial que YEHOVAH DIOS moviera los espíritus de aquellos exiliados regresados, porque ellos enfrentaron muchas dificultades.

· La aventura en sí fue larga, peligrosa y costosa.

· Ellos regresaron a una ciudad en ruinas sin hogares propios, caminos o instituciones.

· Ellos no tenían todos los recursos materiales necesarios.

· No todos ellos regresaron a Jerusalén, sino que se esparcieron por toda la provincia de Judea.

· Tenían muchos enemigos.

· Su tierra era posesión de otro imperio.

Entonces, un buen número de descendientes de aquellos exiliados, dos generaciones antes que decidieran regresar a su tierra ancestral, fueron substancialmente más, se quedaron atrás en la tierra de su exilio.

Este ánimo fue más que verbal, era un ánimo tangible de apoyo financiero y práctico para la obra.

Podemos imaginarnos, que muchos de aquellos que decidieron quedarse en sus tierras de exilio estaban felices, aun de que otros fueron a edificar la casa de YEHOVAH DIOS y querían apoyar esa obra.

Una diferencia importante entre las deportaciones de los babilonios y los asirios, es que los babilonios no reemplazaban a los deportados con recién llegados paganos.

Así Judá, aunque devastada, no estaba contaminada con politeísmo al mismo nivel que Israel.

Versos del 7 al 11

Cuando Jerusalén fue conquistada, los tesoros restantes del Templo fueron llevados a Babilonia (2 Crónicas 36, 18).

Ahora, después de conquistar a los babilonios, Ciro adoptó una política bastante más generosa hacia súbditos, incluyendo al pueblo judío.

Sesbasar príncipe de Judá, este hombre fue un líder importante en esta primera parte del restablecimiento de Judá.

Algunos piensa que era un compañero de Zorobabel (Esdras 2, 2; 3, 2) y otros que simplemente son dos nombres para la misma persona.

El recuento cuidadoso de los artículos regresados, demuestra lo valiosos que eran y el cuido con el cual eran tratados.

Lo que falta notablemente de la lista, es alguna mención de los artículos más significativos del templo, el altar del incienso, la mesa de los panes de la proposición, el altar de bronce, el candelabro de oro y especialmente el Arca del Pacto.

Estos artículos fueron presuntamente perdidos en la historia de la destrucción del Templo por los babilonios.

La transferencia de los artículos como transacción, “fue repartida” de un custodio a otro, aparentemente pudo haber sido discreto, pero fue trascendental.

La palabras del cierre del capítulo, desde Babilonia a Jerusalén, marcan uno de los momentos cruciales de la historia.

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