Mosqueteros de Yehovah

Eclesiastés Capítulo 3

Este capítulo expresa dos posiciones diametralmente opuestas, en la primera parte se exalta el conocimiento de la eternidad, donde todo es motivado para centrar las decisiones en la Sabiduría que el Justo Juez otorga a los que decididamente quieren vivir apegados a Sus preceptos, por lo que apelan a Su misericordia para que le sean revelados.

En contraste, la segunda parte hace una observación superficial, donde se concluye que no se puede hablar de ventajas comparativas entre el hombre y la naturaleza que le rodea, ya que ambos enfrentan el destino irrenunciable de la muerte.

Versos del 1 al 15

El momento oportuno. Esta nueva sección del libro del Eclesiastés está claramente dividida en dos, un poema sobre el tiempo (vs 1-8) y una parte en prosa (vs 9-15).

El poema está desarrollado a partir de conceptos contrarios, sin una estructura clara.

Así, en el verso 1 se hace una afirmación general, en el 2 se habla de “nacer” y “morir”.

Los versos del 3 al 5 se centran en la vida social, los versos 6 y 7 recogen acciones de la vida cotidiana y en el verso 8 se habla de “amor” y “guerra”.

Lo que da unidad a estos versos es el “tiempo”, expresión que se repite 28 veces y la convicción de que el ser humano no puede hacer nada frente a él.

En cuanto a la parte en prosa, el tema central es YEHOVAH DIOS, cuyo nombre aparece seis veces, se trata, por tanto, de una profunda reflexión teológica.

Algunos versos están relacionados con temas tratados anteriormente, el verso 10 responde a Eclesiastés 2, 9; el verso 11 parece un reflejo de Eclesiastés 2, 24; los versos 14-15 recuerdan a Eclesiastés 1, 4-11.

Otros resultan un tanto problemáticos; por ejemplo, el verso 11 no cuadra bien con lo dicho en el 10 y, además, no todas las Biblias lo traducen de la misma forma.

En resumen, los temas teológicos tratados aquí son: el origen de todo está en Dios (vs 10-11; Éxodo 7,3; 10, 1.20; 2 Samuel 24, 1); todas las cosas son hermosas (vs 11; Genesis 1,7.16.25.31); Dios tiene el señorío sobre el pasado, presente y futuro (vs 15).

En los tres casos están tratados bajo estos dos puntos de vista:

1. La imposibilidad del ser humano de conocer los caminos de YEHOVAH DIOS (vs 11.14).

2. Disfrutar del trabajo es el don de YEHOVAH DIOS al que podemos aspirar.

Pero, ¿no resultan contradictorias todas estas ideas?.

Sí, desde un punto de vista lógico, mas para comprender el Eclesiastés hay que situarse en su punto de Partida, recordemos lo dicho al principio, frente a la experiencia tradicional de que todo tiene su momento (Proverbios 15, 23) y que lo negativo y la muerte son consecuencia del pecado.

Qohelet afirma que no son sino la consecuencia de la debilidad de la condición humana, que nada tienen que ver con la virtud y la justicia.

La sabiduría más tradicional del Antiguo Testamento afirmaba que el sabio verdadero es el que conoce lo que hay que hacer en cada situación, aquél que sabía el momento oportuno.

La vida, sin embargo, muestra que no todas las situaciones se resuelven de manera lógica.

Para el autor está claro que el ser humano no ha de afanarse por descubrir el sentido profundo de esas cosas, su tarea es más bien otra, buscar el don de YEHOVAH DIOS en las cosas cotidianas.

Versos 16 al 22

En los versos del 16 al 17, se observa que por causa de la impiedad de los pueblos los malvados asumen cargos gubernamentales, ejerciendo liderazgos guiando al pueblo hacia su descomposición.

El autor define esto como injusticia, cuando en realidad es la cosecha de muerte propia de los pueblos que se apartan de la Ley del Señor.

Observando que la corrupción en todos los ámbitos de la sociedad es un marcador indicativo de la anarquía, donde la impunidad es el denominador común que hace posible el fortalecimiento de la iniquidad.

En los versos del 18 al 22 el autor refiere en cuanto a la muerte que hombres y animales poseen el mismo destino, que al tener ambos una naturaleza carnal, culminan sus días siendo degradados en el polvo.

Esta es una comparación llena de banalidad, donde se muestra la ausencia de la esperanza de la vida del siglo venidero expuesta por los profetas mayores.

Resulta contradictorio que el autor se jacte de su Sabiduría sin exponer la cosmovisión de la Salvación expresa en la Ley de YEHOVAH DIOS.

En este punto, su meditación carnal la justifica en el hecho que biológicamente todas las especies están envueltas en un ciclo de vida limitado, por lo que expresa con pesar su convencimiento en que la vida deja de existir después de morir.

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