Mosqueteros de Yehovah

2 Samuel Capítulo 19

Versos del 2 al 4

Esto no era bueno. Los leales y sacrificados seguidores de David, ganaron ese día para la Gloria de YEHOVAH DIOS y por el bien de Israel. Pero entonces se sintieron mal por la victoria, porque David estaba abrumado con un excesivo dolor por su hijo.

Duelo excesivo, arraigado en la incredulidad y en la autoindulgencia. En 1 de Tesalonicenses 4, 13, Pablo advirtió a los Cristianos:

“Tampoco queremos, hermanos, que ignoren acerca de los que duermen, para que no se entristezcan como los otros que no tienen esperanza”.

Por ello, los Cristianos en tiempos de muerte o en tragedias, no se deben lamentar, como aquellos que no tienen esperanza en YEHOVAH DIOS y eso está mal.

Su fortaleza debe permanecer tranquila, usted no puede traerlos de vuelta a la vida, con su incredulidad y si aún sobreviven, sería una lástima estar abatido e incrédulo, cuando no hay necesidad de ello.

Debe tener mayor dominio propio, que los que no tienen un YEHOVAH DIOS a quien recurrir.

La excesiva pena de David, hizo que sus leales amigos y seguidores, se sintieran avergonzados, de haber ganado una gran victoria.

Versos del 5 al 8

David, no podía dejar de repetir esta canción. Aún, estaba encerrado en su excesivo dolor y falta de perspectiva, estaba dominado por sus emociones carnales.

YEHOVAH DIOS, no está en contra de las emociones, lo que no quiere es que esas emociones, sentimientos profundos y experiencia dominen, en nuestro caminar con YEHOVAH DIOS.

El problema de David estaba, en que había olvidado la Gracia y Misericordia de que YEHOVAH DIOS estaba control, una gran victoria fue ganada y leales seguidores.

Cuando alguien es abrumado por la tragedia y el dolor, el problema no está en lo que saben, sino en lo que olvidan.

“¿Quién escuchó a David llorar alguna vez con lamento piadoso, ¡oh Urías!, ¡quién me diera que muriera yo en lugar de ti!?”.

Joab, le dio a David una severa llamada de atención, “David, tu lamento excesivo es egoísta. No todo se trata de ti. Estos leales y sacrificados seguidores tuyos merecen sentirse bien por su victoria y tú los estás haciendo sentir terrible. Levanta tu ánimo”.

Verdad aguda y precisa, Joab quería que David no solo viera, que estaba actuando neciamente en su excesivo lamento, sino que también estaba siendo egoísta.

«Sal y anima al equipo, ellos lo merecen. Si no lo sabes, perderás a la mayoría de ellos».

Verso 9

David, no quería hacer esto, estaba encerrado en sus emociones de dolor. Lo que necesitaban ver, a David sentado como rey en un lugar de autoridad, “se sentó a la puerta”.

Esto les dijo, que su sacrificio había valido la pena, que era apreciado y que David continuaría reinando.

La reprensión de Joab funcionó, fue valiente para decirlo y David sabio como para recibirlo.

Versos del 10 al 11

David, sobrevivió al intento de Absalón por derrocarlo, pero el reino aún no había sido restaurado a David.

Las tribus de Israel, entendían que lo habían rechazado y habían recibido a Absalón, quien ahora estaba muerto.

Dejó al pueblo de Israel en una disputa, sobre hacer volver al rey, querían a David de regreso, porque el falso rey Absalón fracasó.

De la misma manera, a menudo, solo nos decidimos a traer de regreso al Rey Yeshúa Ha Mashiaj, cuando nuestros otros reyes fallan.

La alianza con Absalón, solo había traído miseria y confusión, rechazando a su verdadero rey.

Versos del 12 al 15

David, no forzaría su reino sobre Israel. Solo regresaría, si las tribus que lo habían rechazado por Absalón, accedían a hacer volver el rey a su casa.

Él estuvo de acuerdo en reemplazar a Joab por Amasa, quien era el capitán del ejército de Absalón. Al poner a Joab en su lugar, ofrece un gesto de reconciliación, a los antiguos seguidores de Absalón.

Los esfuerzos de Sadoc y Abiatar, tuvieron éxito. David no regresaría, hasta que fuera recibido sin forzarlos, por el corazón de todos los varones, debían ser inclinados.

Versos del 16 al 19a

David, no regresaría como rey, hasta que fuera bienvenido, hasta que los corazones se inclinaran para recibirle.

Él dejó Israel como un fugitivo desesperado, rechazado por la nación y cazado por su hijo Absalón. Regresó escoltado por miles de entusiastas seguidores.

Versos del 19b al 24

Simei, mostró una increíble confesión humilde y contrita. Había pecado grandemente contra el rey David y aquí se arrepiente grandemente frente a él.

Fue humilde “se postró delante del rey”, su postura representaba su baja posición delante de David, honró a David “No me culpe mi señor de iniquidad”, suplicó por misericordia.

El arrepentimiento de Simei, fue honesto “reconozco haber pecado”, no hizo ningún intento por minimizar sus acciones, fue puesto en acción “y he venido hoy el primero de toda la casa de José, para descender a recibir a mi señor el rey”.

El verdadero arrepentimiento, no solo se mostrará en palabras e ideas, sino también en acciones.

David perdonó la vida de Simei, mostrando clemencia para el hombre, que anteriormente lo había maldecido con amargura (2 de Samuel 16, 5-13).

Él lo perdona sin reparos a quien merece morir, porque estaba seguro en YEHOVAH DIOS, quien le dio el trono.

La inseguridad, es un gran motivador para la venganza y para aferrarse a la amargura.

Versos del 25 al 31

Meribaal, hijo de Jonatán y el último sobreviviente de la dinastía de Saúl (2 de Samuel 9), cuenta como David mostró una bondad única.

En 2 de Samuel 16, 1-4 describe cómo Siba, el siervo de Meribaal, se encuentra con David, llevándole provisiones cuando éste dejaba Jerusalén.

Siba dijo, que Meribaal abandonó a David y esperaba obtener algo del conflicto entre David y Absalón. Meribaal explicó, por qué no se unió a David y cómo Siba, lo había calumniado delante del rey.

A pesar de que Meribaal había sido calumniado delante de David, Meribaal no se defendió o demandó una audiencia delante de David, sabía que David ya le había dado más de lo que merecía, así que si David decidía quitárselo todo, así estaría bien.

Cuando Siba le dijo a David que Meribaal lo abandonó, David le entregó a Siba todas las tierras y las propiedades de Meribaal (2 de Samuel 16, 4).

Al escuchar toda la historia, David no se retractó de su promesa a Siba, a pesar de que ésta fue hecha bajo circunstancias fraudulentas.

Sin embargo, sí disminuyó la recompensa de Siba, al ofrecer la división entre Siba y Meribaal de todas las propiedades de la casa de Saúl.

Meribaal, estaba contento con dejar que Siba, se quedara con toda la propiedad con tan solo saber que David reinaba.

El reino de David, era más importante para él, que su enriquecimiento personal.

Versos del 32 al 40

Barcilay, llevó ayuda esencial a David, cuando huía de Jerusalén mientras Absalón tomaba la ciudad. En gratitud, David le ofreció el honor de vivir con el rey en Jerusalén.

Él era un hombre de grandes recursos y sabiamente, usó esos recursos para apoyar al siervo y causa de YEHOVAH DIOS.

En Lucas 12, 21, Yeshúa habló del hombre necio, que hace para sí tesoro y no es rico para con YEHOVAH DIOS.

Barcilay, fue suficientemente sabio para utilizar sus recursos y acumular tesoros en el cielo, lo que lo hacís rico delante de YEHOVAH DIOS.

Él no lo hizo para obtener recompensa, lo dio por un corazón recto, no por el motivo de la auto exaltación, respetuosamente declinó el honor para sí mismo, pero lo aceptó en honor de su hijo Quinján.

Es generalmente entendido, que éste era el hijo de Barcilay, como se ve en 1 de Reyes 2, 7, cuando David estaba a punto de morir, dijo, “Mas a los hijos de Barcilay galaadita harás misericordia”.

Versos del 41 al 44

Todo el pueblo de Judá, acompañaba al rey y también la mitad del pueblo de Israel.

Las tribus del norte, se sintieron excluidas de esta ceremonia de bienvenida para David, mientras cruzaban el Río Jordán.

Esta discusión, era en última instancia, sobre quién era más leal al rey David y quién tenía el mayor derecho de honrarlo.

Las diez tribus del norte, se sintieron menospreciadas por la tribu de Judá. Esta actitud competitiva entre Judá y las diez tribus del norte, prepararon el camino para la guerra civil, durante los días de David y para la eventual división de la nación en dos.

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