Mosqueteros de Yehovah

Tobías Capítulo 4

Versos del 1 al 21

Tobías da consejos a su hijo. La versión griega trae varias adiciones a este discurso, que es un incomparable testamento ofrecido como modelo a todos los padres y todos los hijos.

Creyendo Tobías que YEHOVAH DIOS había oído su oración en el sentido de que le concediera la muerte, llamó cerca de sí a su hijo Tobías y le dijo:

“Escucha, hijo mío, las palabras de mi boca y guárdalas como fundamento en tu corazón. Luego que YEHOVAH DIOS recibiere mi alma, entierra mi cuerpo y honrarás a tu madre todos los días de su vida.

No te olvides, cuáles y cuántos peligros ella ha soportado por ti llevándote en su seno. Y cuando ella haya también acabado el tiempo de su vida, la enterrarás junto a mí.

Ten a YEHOVAH DIOS en tu mente todos los días de tu vida, y guárdate de consentir jamás en pecado y de quebrantar los mandamientos del Señor YEHOVAH DIOS nuestro”.

Verso 7 Da limosna de tus bienes, y no apartes tu rostro de ningún pobre; así conseguirás que tampoco de ti se aparte el rostro de YEHOVAH DIOS. Usa de misericordia con todas tus fuerzas.

Verso 8 Si tienes mucho, da con abundancia, si poco, procura dar de buena gana aun lo poco; pues con eso te atesoras una gran recompensa para el día de la angustia.

Porque la limosna libra de todo pecado y de la muerte, y no dejará caer el alma en las tinieblas. La limosna será motivo de gran confianza delante del Altísimo Dios para todos los que la hacen.

Así como dice Eclesiástico 4, 1. YEHOVAH DIOS nos está mirando siempre con infinito amor. El que esto sabe, no querrá perder esa mirada por no mirar con bondad al pobre. El que da al pobre, se parece al agricultor que no pierde al dejar caer la semilla en los surcos.

Por eso la Palabra de YEHOVAH DIOS dice en Mateo “no junten tesoro en la tierra donde los ladrones y la polilla los destrozan, junten tesoros en el cielo. Porque donde está tu tesoro, está tu corazón” (Mateo 6, 19-21).

Recordemos siempre el Sermón de la Montaña: “Bienaventurados los misericordiosos porque ellos alcanzarán misericordia” (Mateo 5, 7).

Guárdate, hijo mío, de toda fornicación, y fuera de tu mujer, nunca cometas el delito (de conocer a otra).

No permitas jamás que la soberbia domine en tu corazón o en tus palabras, porque de ella tomó principio toda perdición.

No le dice que no sienta la soberbia, pues todos la sentimos en nuestra naturaleza caída, sino que la domine.

La soberbia es el primero de los pecados capitales y por tanto, el que YEHOVAH DIOS mas aborrece, tiende a quitarle la gloria que sólo a Él pertenece.

Verso 14 A todo aquel que haya trabajado algo por ti, dale en seguida su jornal y de ningún modo quede en tu poder el salario de tu jornalero.

No hagas jamás a otro lo que no quieres que otro te haga a ti (Lucas 6, 31). Come tu pan con los hambrientos y menesterosos y con tus vestidos cubre a los desnudos.

Pon tu pan y tu vino sobre el sepulcro del justo y no comas ni bebas de ello con los pecadores. Pide siempre consejo al hombre sabio.

Alaba a YEHOVAH DIOS en todo tiempo y pídele que dirija tus pasos, para que todos tus propósitos tengan en Él su fundamento (Eclesiástico 10; Isaías 42, 8; 48, 11; 1 Timoteo 1. 17; Salmo 148, 13).

Te comunico también, hijo mío, que siendo tú aún niño, presté diez talentos de plata a Gabelo, en Ragués, ciudad de los medos y tengo en mi poder el recibo firmado de su mano.

Al leer y releer estas exhortaciones no encontramos palabras con que expresar el bien que significan para la prosperidad de nuestra vida y para nuestra orientación espiritual.

Junto a esta sabiduría palidecen los innumerables consejos de la pura razón y las últimas soluciones de la filosofía. La verdadera sabiduría consiste en conocer a YEHOVAH DIOS y su santa Ley.

Por tanto, procura el modo de ir allá, y de cobrarle dicha suma de dinero, devolviéndole el recibo firmado de su mano.

No temas, hijo mío. Es verdad que pasamos una vida pobre, pero tendremos muchos bienes, si apartándonos de todo pecado tememos a YEHOVAH DIOS y hacemos el bien.

Como lo refiere Levítico 19, 13; Deuteronomio 24, 14; Santiago 5, 4.

El precepto de Yeshúa, llamado la regla de oro, sublima esto en sentido positivo (Mateo 7, 12; Lucas 6, 31).

Se trata de los banquetes fúnebres, acostumbrados entre los gentiles (Jeremías 16, 7).

El sentido es que Tobías debe ayudar y consolar a los parientes de los muertos, pero sin participar en costumbres paganas.

Los cristianos ofrecemos a los difuntos la limosna de la oración. Deuteronomio 26, 14.

El sabio no se deja quebrantar por el temor, ni se conmueve por el poder, ni se enorgullece por las prosperidades, ni se abate por lo adverso, porque allí donde está la sabiduría, está la fuerza del alma, la constancia y el valor.

El sabio permanece perfecto en Yeshúa Ha Mashiaj, fundado en la caridad y arraigado en la Fe.

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