Mosqueteros de Yehovah

Sirácides Capítulo 41

Versos 1 al 13

Muerte. Dos efectos distintos de la muerte, efecto negativo para el hombre que vive bien (vs 1) y positivo para el que vive mal, para el derrotado y sin esperanzas (vs 2).

El consejo de Ben Sirá es no tener ningún temor a la muerte, puesto que ella es inevitable para todos, tanto para el bueno como para el malo.

Sólo que para el que vive de acuerdo con el querer de Dios, la muerte no borra su fama ni su reputación, su nombre tendrá perpetuidad en su descendencia.

No así para el impío cuyas obras son malas, lo mismo que su generación.

Como puede verse, no se piensa en categorías de perpetuidad en un más allá, sino en una especie de prolongación del nombre en medio de los vivos.

El quinto evangelio es el Apocalipsis donde Yeshúa Cohen Gadol con cuerpo glorificado, instruye al Apóstol Juan sobre eventos proféticos por suceder.

Entre los cuales se nos revela el juicio a la propia muerte, a partir de ese día la separación (muerte) por causa del pecado no existirá más y YEHOVAH DIOS quitará toda lágrima y duelo.

Hasta entonces para los que estamos en Cristo, vivir es estar lejos de la Patria, por lo que el morir en sí mismo, es una ganancia.

Este es el mensaje de la Buena Nueva que constituye la Nueva Alianza, alcanzada para la Ekklesía, mediante la Cruz de Yeshúa Ha Mashiaj.

En conclusión la Novia del Cordero no teme la muerte, de acuerdo con el consejo de Ben Sirá, puesto que es el paso ineludible para vivir eternamente con cuerpos glorificados, junto al novio quien es el primer resucitado de entre los muertos.

Versos del 14 al 27

Vergüenza. La sabiduría no puede ser algo oculto, debe ser reconocida y ese carácter público, ha de servir para el discernimiento de lo que debe constituir una vergüenza para el sabio.

En cuanto a la vergüenza, el Creyente se debe alegrar dando testimonio de su santidad, no debe avergonzarse por el hecho de caminar bajo el prejuicio de los mandamientos de la Ley de YEHOVAH.

Por el contrario, los que viven en el mundo, impíos, son los que deberían tener vergüenza de vivir de espaldas al Creador.

En el día del juicio se premiará al que desarrolló una vida plagada de la verdadera vergüenza, que consiste en el miedo a fallar, cometiendo ofensas contra YEHOVAH DIOS.

Los impúdicos que ahora se escandalizan por la obediencia del justo en practicar los mandamientos viviendo las fiestas, pagaran un alto precio, la condenación eterna, por causa de su falsa vergüenza.

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