Mosqueteros de Yehovah

Sirácides Capítulo 11

Versos del 1 al 7

Apariencias y juicio de YEHOVAH DIOS. En conexión con el tema anterior, los versos continúan desarrollando el tema del motivo del verdadero honor.

El cual ya no debe proceder de la riqueza y el poder ni de la posición social, sino del respeto a YEHOVAH DIOS y sus mandatos.

Versos 8 al 28

Desarrollan varios temas:

1. YEHOVAH DIOS es la fuente de la verdadera riqueza y ÉL la da a quien quiere, por eso no es aconsejable desgastar la vida buscándola (vs 10-13).

2. YEHOVAH DIOS es el origen de todo, (vs 14-17).  Estos versos (15-16) no aparecen la Biblia Latinoamericana. “15 Sabiduría, prudencia y sensatez proceden del Señor, castigo y camino recto procede del Señor. 16 la ignorancia y la oscuridad se crearon para los criminales y el mal acompaña a los malvados”.

Es la forma de concebir la realidad, desafortunadamente todavía muchos cristianos están convencidos que así es.

Para completar, en muchas predicaciones se refrenda esta forma de pensar, es necesario ayudar a purificar la conciencia del creyente erradicando ese concepto ambiguo de YEHOVAH DIOS.

A la vez  señalan a YEHOVAH DIOS como responsable último del mal, de la injusticia y de la muerte, eximiéndonos a nosotros del compromiso efectivo y necesario por erradicar el mal y la injusticia siendo sus doulos por Amor.

Aquí está la raíz de esa aceptación pasiva de la injusticia y la opresión que ciertamente ni proceden de YEHOVAH DIOS, ni forman parte de su proyecto para el mundo y para el hombre, que nosotros aceptamos como si así fuera.

3. No hay que poner la seguridad y la confianza en la riqueza puesto que, aunque toda la vida y los esfuerzos se hayan empeñado en conseguirla, todo termina con la muerte (vs 18-19).

4. Ocuparse del presente, centrarse en su propio oficio y no admirar a los malhechores, pues YEHOVAH se ocupa de los justos y de los que le son fieles (vs 20-26).

Versos del 29 al 34

YEHOVAH DIOS nos ordena en estos versos a no tener comunión con yugo desigual, la casa de toda persona está dirigida por la influencia doctrinal de su cabeza.

Llevar a un extraño a casa es abrirle la puerta al enemigo, que con falsas doctrinas puede hacer perder la virtud ocasionando divisiones y con ello pérdidas en la comunión espiritual de los integrantes del clan familiar.

El malvado es uno que va sembrando por doquier la semilla del maligno, es decir, sus doctrinas son una clara afrenta contra la moral que nos trasmiten los mandamientos de YEHOVAH DIOS.

Las personas habituadas a caminar fuera del temor de YEHOVAH DIOS son chismosas, codiciosas, soberbias, violentas e insolentes.

En conclusión no puedes introducir en tus dominios a cualquier persona que tenga el potencial para dañar o pervertir a los que están bajo tu cobertura, ocasionándote con ello la ruina familiar.

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