Mosqueteros de Yehovah

Sirácides Capítulo 10

Versos del 1 al 5

Gobernantes. La parte final de este fragmento (va 4-5) nos da la clave para entender la primera parte (9, 17–10,3).

El gobierno de la ciudad y del Estado debe hacerse con la paciencia y la destreza que usa el artesano para moldear su obra.

El buen artesano produce obras hermosas, lo mismo el buen gobernante, su nación es un modelo de justicia y derecho de acuerdo a la Palabra de YEHOVAH Dios.

Pero en definitiva, esto no es más que el reflejo de lo que es Dios, el Gran Artesano que sabiamente ha modelado el mundo y sabiamente lo gobierna.

Versos del 6 al 18

Soberbia. En conexión con la idea del mal que nunca se debe hacer al prójimo, el autor desarrolla aquí el tema de la soberbia o el orgullo, actitudes humanas que, según Ben Sirá, son un “delito de opresión” tanto para Dios como para los seres humanos.

La raíz del orgullo o la soberbia se debe al distanciamiento de YEHOVAH DIOS, de los demás hombres y de sí mismo.

Se puede decir, entonces, que es un estado de enajenación cuando a causa de esa pérdida del sentido del justo equilibrio de la vida, se oprime a los demás como si fueran seres inferiores.

El autor resalta lo que es el ser humano en realidad, un ser que al final de todo se convierte en polvo y ceniza, sea quien sea, luego no hay que pretender estar por encima de nadie y mucho menos sentirse superior a YEHOVAH Dios.

Cuando se cae en esta actitud, la persona es comparable a un foso de insolencia o a una fuente que mana planes perversos (vs 13) a ése, YEHOVAH Dios lo derriba para levantar al oprimido.

Versos del 19 al 31

Valor del hombre. El honor y la vergüenza son los dos extremos en los que se juega la vida del hombre.

Generalmente el honor está en relación directa con el poder y la riqueza, en definitiva con la posición social, así que cuanta más riqueza, cuanto más cerca del poder y cuanto más alto se esta en la escala social, más honrada es una persona, a ese extremo había que tender.

Ben Sirá enseña que hay otra medida distinta para establecer estas posiciones: el respeto al Altísimo , lo cual es en definitiva la acogida al plan de YEHOVAH y el ponerse al servicio de ese plan cumpliendo Sus preceptos.

Jesús de Nazaret es mucho más claro y establece como criterio para sentirse mayor, importante o más grande en el reino, hacerse el más pequeño y el servidor de todos.

De manera que pese a que en nuestra sociedad la competencia por el poder, por el prestigio y por el honor preocupa a tantos, desgastando en ello sus vidas y oprimiendo a los demás, nosotros tenemos ya un criterio, el mismo que insinúa Ben Sirá y que Yeshúa Ha Mashiaj completa con su enseñanza y ejemplo de vida.

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