Mosqueteros de Yehovah

Salmos Capítulo 130

Este Salmo es uno más de la serie titulada “Una canción para los peregrinos”.

El Salmo empieza con un testimonio personal del rescate de YEHOVAH DIOS de la profundidad de la culpa, la conciencia del pecado y asciende paso por paso hasta dar seguridad a los demás en su confianza en YEHOVAH DIOS.

Debido a que el Salmo 130 canta por una conciencia del pecado y una poderosa seguridad del perdón, la tradición lo enumera como uno de los siete salmos penitentes (6, 32, 38, 51, 102, 130, 143).

Versos del 1 al 2

Clamando al DIOS que ayuda y perdona, un clamor de lo profundo.

Anteriormente en los Salmos ha habido clamores desde lo profundo de la tierra (Salmo 71, 20) o desde lo profundo de la tumba (Salmo 86, 13).

Una vez más, desde un lugar de profundidad y de avasallador peligro, el salmista clama a YEHOVAH, el DIOS del Pacto de Israel.

Los traductores usan la misma palabra para traducir tanto en “Señor” como en el “nombre de YEHOVAH DIOS” en la primera línea del Salmo 130 y “Adonai” en la segunda línea.

Cada palabra es un título o un nombre de YEHOVAH DIOS usado en la Biblia, el Creador del cielo y la tierra.

Aquí, el salmista clama a Adonai, Su Amo y Señor, pidiéndole que escuche su voz, sabiendo que para DIOS el escuchar a su pueblo es también ayudarlo.

La súplica a DIOS es enfatizada usando la repetición como una herramienta poética.

Versos del 3 al 4

El gran perdón de YEHOVAH DIOS, al pedir la ayuda de YEHOVAH DIOS, el salmista también entendía que no tenía ningún lugar para ser escuchado por DIOS que no fuera por su gran perdón.

Sin esta gracia, nadie podría mantenerse delante de YEHOVAH DIOS Adonai.

Años de anterior relación con YEHOVAH DIOS le han enseñado al salmista que hay, de hecho, perdón en el Altísimo.

Cuando somos golpeados duramente por nuestro sentido del pecado puede ser difícil de creerlo, pero es cierto, hay perdón en el Justo Juez.

Uno de los grandes propósitos del gran perdón es el construir un sentido de gratitud y reverencia en aquellos a quien ÉL perdona.

Su perdón debería de guiar a la pureza y a un apropiado temor de desagradar a aquel que ha mostrado tanta gracia.

Versos del 5 al 6

Sabiamente hablándose a si mismo y al salvador, hablándole al alma.

Habiendo levantado su clamor desde las profundidades a YEHOVAH DIOS (versos 1-2), el cantante determinó esperar en YEHOVAH DIOS y en el rescate que ÉL traería.

La espera no era pasiva o inactiva, el salmista usó el tiempo para activamente colocar su esperanza sobre las promesas de DIOS, reveladas en su palabra.

Aquí, usando la palabra Adonai, el salmista de nuevo expresa su confianza en YEHOVAH Adonai.

Esta frase usa tanto YEHOVAH, el nombre del DIOS del Pacto de Abraham, Isaac, Jacob y Adonai, el nombre normalmente dado a un amo o señor.

El poeta utiliza una vívida imagen para expresar su paciente anticipación al esperar en el Señor.

Podemos ver un centinela en la oscuridad de la madrugada, observando el horizonte a la espera de la primera señal de la mañana.

El centinela no duda que la mañana llegará, solo se pregunta cuándo lo hará y vigila su llegada diligentemente.

Lo mismo sucedía para el cantante quien observaba la llegada de DIOS y la ayuda que DIOS había prometido traer.

Versos del 7 al 8

Hablándole al pueblo de DIOS, con este verso la frase cambia de ser personal a dirigirse al público.

Lo que el salmista aprendió al esperar en YEHOVAH DIOS y al confiar en ÉL desde las profundidades es ahora puesto en uso mientras se llama a Israel a poner su esperanza en Adonai.

Lo que él aprendió en su vida personal puede ponerlo en aplicación para toda la nación, cuando el pueblo de DIOS humildemente lo mira, hay misericordia y abundante redención tanto para el individuo como para la comunidad.

Esta es la conclusión del Salmo, confiando en que YEHOVAH DIOS realmente traerá la redención y rescatará tanto al individuo como a la nación que se siente superada por sus pecados.

Lo que el Todopoderoso ha demostrado en la vida privada, ÉL también lo llevará a cabo para la comunidad que clama a ÉL.

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