Mosqueteros de Yehovah

Proverbios Capítulo 13

Versos del 1 al 10

Una vez más, el sabio se identifica con el padre que quiere formar de la mejor manera a su hijo, era muy común que el maestro de sabiduría llamara “hijos” a sus discípulos.

La clave para entender este pasaje está en el verso 2, que obedece a la simple observación de las acciones humanas, de lo que uno es, de eso vive.

Si en cada uno hay una preocupación constante por actuar bien, correctamente y con justicia, de eso come. Aquí, “comer” posee el valor simbólico del alimento necesario para sobrevivir.

Pero quien actúa de manera contraria, se saciará de maldad y no sólo él, sino que sus acciones se extenderán al grupo y a la comunidad, ésos son los violentos, los que buscan siempre el mal y el perjuicio del otro.

Versos del 11 al 18

Otra observación sencilla de la vida que se convierte en enseñanza para vivir bien es la fortuna.

Es muy común que alguien se enriquezca por alguna causa fortuita, pero por lo general esa riqueza se esfuma tan rápido como llegó.

El sabio da más valor a la fortuna que se va adquiriendo poco a poco, con el esfuerzo de cada día.

El maestro de sabiduría lleva ese esfuerzo cotidiano al campo de la riqueza espiritual, la sabiduría es la mejor riqueza, es árbol de vida, fuente de vida, en cambio, quien no la acepta sólo podrá obtener miseria y vergüenza (vs 18a).

Versos del 19 al 25

Cuando se alcanza lo que se desea, un poco más de amor, de justicia, de sanas relaciones, de paz, la vida es más dulce y placentera ese debe ser el ideal de vida de cada persona.

Según el texto, ese ideal se va alcanzando por las relaciones cada vez más amplias entre quienes buscan y cultivan el bien.

A este propósito debe encaminarse la educación y la corrección de los hijos y discípulos.

Nótese cómo se establece una estrecha relación entre corrección temprana y el amor.

Sólo quien ama de verdad es capaz de ver más allá del momento actual y de preparar a los seres que ama, específicamente a los hijos y/o discípulos, para una vida digna y feliz.

Deja un comentario