Mosqueteros de Yehovah

Números Capítulo 20

Verso 1

María “Miriam” murió en Cades. A través de los años de ambular en el desierto, Israel volvió a Cades, el lugar donde ellos rechazaron la oferta de YEHOVAH DIOS (Números 13, 26).

La muerte de María fue un punto importante en el viaje de Egipto a Canaán.

Ella fue la primera de la parentela de Moisés de morir en el desierto.

Su muerte era una importante demostración del cumplimiento de lo que YEHOVAH DIOS prometió “Que la generación que rechazó entrar a Canaán moriría en el desierto y la nueva generación entraría en su lugar” (Números 14, 29-34).

El fallecimiento de María, nos muestra que no había excepciones especiales, para la familia de Moisés.

YEHOVAH DIOS dijo que sólo Josué y Caleb sobrevivirán de esa generación (Números 14, 30) y eso incluía a María, Aarón e incluso el mismo Moisés.

Este capítulo muestra la fragilidad de cada uno de estos gigantes en la cuenta del Éxodo.

Muchas personas aún se engañan a sí mismas, en pensar que ellos tienen una excepción especial de YEHOVAH DIOS.

Las personas creen que ellos son un caso especial, con su propio acuerdo especial con YEHOVAH DIOS.

Sí Moisés y su parentela no tenían un trato especial, nosotros no deberíamos ser tan arrogantes para pensar que tenemos nuestro propio trato con YEHOVAH DIOS.

María murió con un carácter complejo, era grande por su valor en asistir a Moisés y sus padres (Éxodo 2, 4-8)

Grande fue por su liderazgo a Israel en adoración (Éxodo 15, 20-21).

Pero ella, también quedó sin gracia por su rebelión contra Moisés (Números 12).

Un incidente de rebelión, dejó una marca negra en toda su vida.

Versos del 2 al 6

La necesidad era real, pero la respuesta de Israel estaba llena de incredulidad y mala actitud, ¡que siempre van juntos!.

Cuando encuentres una mala actitud, también vas a encontrar una falta simple: desconfianza en YEHOVAH DIOS.

Su contienda los llevó a declaraciones escandalosas, palabras escasas de confianza en YEHOVAH DIOS.

La antigua generación de incrédulos estaba casi muerta y ahora la nueva generación, comenzó a actuar como la generación incrédula.

Ellos, abiertamente dudaron de la “Promesa” de YEHOVAH DIOS, que ÉL los guiaría dentro de la Tierra de la Promesa.

Su contención los llevó a acusaciones escandalosas. ¡La nueva generación acusaba a Moisés, justo como la generación de incrédulos hizo!.

Sus contenciones los llevaron a una visión distorsionada. Por supuesto, el desierto no era una tierra fructífera.

Pero ellos, nunca llegarían a la tierra de ricos frutos, hasta que pasaran a través del desierto, confiando en YEHOVAH DIOS.

Entendiendo que era serio, con esta actitud contenciosa la nueva generación sería igual de incrédula, desconfiada en YEHOVAH DIOS como lo fue la vieja generación y ellos de igual manera perecerían en el desierto.

Versos del 7 al 8

Habla a la peña a la vista del pueblo.

Específicamente, YEHOVAH DIOS le dijo a Moisés que tomara la vara, para mostrar nuevamente que el poder del Altísimo reside en él, pero no, que la usara para golpear.

El agua sería proveída, sí Moisés hubiese hablado a la peña, a la vista de ellos.

Atrás en el Monte Sinaí, YEHOVAH DIOS le dijo a Moisés que golpeara la roca y el agua saldría (Éxodo 17, 6).

Pero ahora él solamente debía hablar a la roca, aunque con la vara en su mano.

Esta vara era un símbolo de su autoridad de parte de YEHOVAH DIOS.

Versos del 9 al 11

Moisés comenzó por hacer exactamente lo que YEHOVAH DIOS le había dicho que hiciera: “Tomar la vara y reunir al pueblo de Israel”.

YEHOVAH DIOS no le mandó que hablara al pueblo, ni hablara tan severamente, sin embargo, Moisés lo hizo.

Moisés, después de hacer lo que YEHOVAH DIOS le dijo que hiciera, hizo algo que no le había dicho que hiciera “Sermonear al pueblo”.

El sermoneo a la nación fue con una actitud de corazón que no había mostrado antes, con coraje y desprecio por el pueblo del creador, con un corazón amargo.

Antes, Moisés se postraba sobre su rostro delante de YEHOVAH DIOS cuando el pueblo se rebelaba (Números 16, 4).

En Meribá, cuando el pueblo contendía con Moisés porque no había agua, él clamaba a YEHOVAH DIOS, no en contra del pueblo (Éxodo 15, 22-25).

Cuando el pueblo necesitaba ser confrontado audazmente, Moisés lo hacía, pero sin el borde de ira, desprecio y amargura, tal como lo hace aquí (Éxodo 17, 1-7).

Hay cientos de explicaciones para la frustración de Moisés aquí, en el Salmo 106, 32-33 describe como el pueblo provocó a Moisés, pero ninguna de ellas son excusa.

Moisés no solo tomó la rebelión del pueblo contra YEHOVAH DIOS muy personal, sino que también sobre magnificó su propia asociación con YEHOVAH DIOS.

¿Hemos de hacer salir aguas de esta peña? Vs 10.

Moisés hablo como sí él y el Padre Creador harían el trabajo, como sí dividieran el trabajo cincuenta cincuenta.

Lo hizo como sí YEHOVAH DIOS no pudiera traer agua, a menos que él estuviera cerca para hablarle a la peña.

Su lapso en desprecio por el pueblo, lo guió a un lapso de orgullo sutil.

No solo la golpeó, sino que la golpeó dos veces.

Cuando golpeó la peña al principio del viaje de Éxodo, Moisés solo debía golpearla una vez, pero a la hora de la ira y frustración, lo hizo dos veces.

Sin embargo, a pesar del lapso de Moisés dentro de una actitud pecaminosa y acción reprobada, YEHOVAH DIOS aun así proveyó abundantemente para el pueblo.

Esto nos enseña que el Amor del creador por su pueblo es tan grande, que va a usar cada instrumento imperfecto.

Y el hecho, que el Altísimo use a alguien, no es evidencia que ellos mismos o el pueblo están actuando bien, de acuerdo con el corazón de YEHOVAH DIOS o en el Ministerio en el cual se desenvuelven.

YEHOVAH DIOS trataría con Moisés, pero el pueblo necesitaba agua, así que fue proveída.

Moisés pudo haber llegado lejos pensando que hizo bien y el pueblo probablemente pensó así también, porque lo que Moisés hizo pareció funcionar.

Pero lo que funciona no es la mejor medida, para que esté bien delante del YEHOVAH DIOS.

Versos del 12 al 13

La actitud pecaminosa de Moisés y acción fueron arraigada en incredulidad. Él realmente no creyó a YEHOVAH DIOS cuando le dijo que hablara a la peña y no que le pegara.

Lo que Moisés hizo era una cosa impía.

Él hizo que YEHOVAH DIOS no se viera diferente, a cualquier hombre enojado o uno de los temperamentales dioses paganos.

Él no reflejó el corazón y carácter de YEHOVAH DIOS, delante del pueblo.

La corrección de YEHOVAH DIOS a Moisés fue dura, no guiaría a Israel a la Tierra Prometida.

Eso que él soñaba y se sintió llamado incluso desde niño en los palacios de Egipto, el liberar al pueblo del Creador, no sería completado, otra persona terminaría el trabajo.

Esto solamente es doloroso por el corazón fiel de Moisés, un hombre infiel no se duele de la idea de que ya no podrá completar lo que YEHOVAH DIOS lo ha llamado.

Quizás nosotros, Israel y Moisés mismo, pudimos haber pensado que Moisés estaba exento del decreto.

También, que toda la generación que era mayor cuando el Éxodo comenzó, perecería en el desierto, pero Moisés No.

Después de todo ¡Moisés era Moisés! Pero Moisés, tan grande como líder, seguía siendo un hombre sujeto a YEHOVAH DIOS y a la Ley.

Pareciere un castigo excesivamente duro para Moisés. Por un solo resbalón, ahora él tiene que morir, cerca de la Tierra Prometida.

Pero Moisés estaba siendo juzgado por un estándar más estricto, por su posición de “liderazgo” con la nación y porque él tenía una singular “estrecha relación” con YEHOVAH DIOS.

Es correcto para maestros y líderes, ser juzgado por un estándar más estricto (Santiago 3, 1).

Aunque es injusto sostener a maestros y líderes a un estándar perfecto.

Es verdad, que la conducta del pueblo era peor que la de Moisés, pero es irrelevante a una posición de liderazgo.

Lo peor de todo, Moisés borró una hermosa imagen del trabajo redentor de Yeshúa Ha Mashiaj, a través de la peña la cual proveyó agua en el desierto.

El Nuevo Testamento hace claro que esta provisión de agua, dádiva de vida de la peña era una imagen de Yeshúa (1 Corintios 10, 4).

Yeshúa Ha Mashiaj siendo golpeado una vez, proveyó vida para todo aquel que tomará de Él (Juan 7, 37).

Pero era innecesario e injusto que fuera golpeado de nuevo, mucho menos de nuevo dos veces, porque el Hijo de YEHOVAH DIOS solo necesitaba sufrir una vez (Hebreos 10,10-12).

Yeshúa ahora puede venir con palabras de Fe (Romanos 10, 8-10), como Moisés debió solo haber usado palabras de Fe para traer agua, que da vida a la nación de Israel.

Moisés “arruinó” esta imagen del trabajo del redentor que YEHOVAH DIOS plasmaría en esa ocasión.

YEHOVAH DIOS era visto como Santo entre los hijos de Israel.

Moisés no santificó a YEHOVAH DIOS en este incidente, pero el creador se santificó a Sí mismo a través de la corrección a Moisés.

Versos del 14 al 17

Israel estaba en Cadés y ellos querían ir a través de la tierra de Edom, poniéndolos más cerca de la Tierra Prometida de lo que nunca antes habían estado.

Estaban más allá, de donde fallaron de entrar por la incredulidad. Este era la quinta etapa del Éxodo.

1. Primero, de Egipto al Monte Sinaí (Éxodo 12, 31 a 18, 27).

2. Segundo, morar en el Monte Sinaí (Éxodo 19, 1 a Números 10, 10).

3. Tercero, primer acercamiento a la Tierra Prometida, empezando en el Monte Sinaí, pero siendo abortados en Cadés con el rechazo de entrar a la Tierra Prometida en Fe (Números 10, 11 a 14, 45).

4. Cuarto, 38 años de ambular en el desierto hasta que la generación de incrédulos hubiera muerto (Números 15, 1 a Números 20, 13).

5. Quinto, el segundo y final acercamiento a la Tierra Prometida (Números 20, 14 a Josué 2, 24).

La nación de Israel era hermano de la nación de Edom, porque el patriarca Israel (también conocido como Jacob), era hermano de Esaú (también conocido como Edom), como se relata en Génesis 25, 19-34.

Todo lo que Moisés pedía a favor de Israel, era el permiso de pasar por el medio.

Ellos no esperaban la provisión de los Edomitas, porque ellos confiaban en YEHOVAH DIOS que proveería todas sus necesidades.

Versos del 18 al 21

Esta era una negación innecesaria. No le hubiera costado nada a Edom y sería un genuino gesto de buena voluntad.

Pero los Edomitas quizás por sospecha o miedo, se negaron.

Esta negación hizo el viaje de los hijos de Israel mucho más desalentador y peligroso (Números 21, 4-5).

Pero parece que no hay registro de YEHOVAH DIOS, castigando a Edom por este pecado.

De hecho, Israel seguía ordenado de tratar al Edomita como hermano (Deuteronomio 23, 7).

YEHOVAH DIOS aquí le muestra a Israel como dejarle a ÉL el juicio de aquellos que te hieren y como amar a aquellos que han actuado como enemigos en tu contra, sobre todo si son hermanos.

Versos del 22 al 29

Aquí un marcador definitivo, indicando el final de los 38 años que Israel ha sido “sentenciado” al desierto.

Números 33, 38 nos dice Aarón… allí murió a los cuarenta años de la salida de los hijos de Israel de la tierra de Egipto.

Están comprimidos en solo cinco (5) capítulos y medio, mientras que el año en el Monte Sinaí se le dan casi cincuenta (50) capítulos.

Era para demostrar que estos años no completaron nada, excepto la muerte de la generación incrédula.

Estos solo fueron años de sobrevivir en el desierto, años malgastados, esperando para que el “viejo hombre” muriera.

Durante estos 38 años hubo mucho movimiento, pero no progreso. Nuestro caminar con YEHOVAH DIOS puede ser de la misma manera.

La muerte de Aarón es un gran punto de referencia en la historia de Israel, él fue el primer Sumo Sacerdote de la nación.

Sin embargo, no fue exento del decreto de que esta generación perecería en el desierto.

Moisés, quién representaba la “Ley”, no pudo guiarlos dentro de la Tierra Prometida.

María, quién representaba a los “Profetas”, no pudo guiarlos dentro de la Tierra Prometida.

Aarón, quién representaba a los “Sacerdotes”, no pudo guiarlos dentro de la Tierra Prometida.

Sólo Josué, que es literalmente “Yeshúa”, podía guiarlos dentro de la tierra de la Promesa de YEHOVAH DIOS.

Aarón murió como una gran y compleja figura, incluso más que María. Él fue usado poderosamente por YEHOVAH DIOS, como el compañero de Moisés (Éxodo 4, 27-31).

Con Aarón se inicia el Sacerdocio (Levítico 8) e imploraba con Moisés por el pueblo (Números capítulos 16 y 17).

Al mismo tiempo jugó un papel decisivo en el grotesco fiasco del “becerro de oro” en Éxodo 32 y en desafiar la autoridad de Moisés con su hermana María (Números 12).

La vida de Aarón nos muestra, entre otras cosas, que el oficio es más importante que el hombre en sí.

Aarón el hombre no siempre era digno de respeto, pero Aarón el Sumo Sacerdote siempre era digno de honor.

YEHOVAH DIOS dio una advertencia especial acerca de la muerte de Aarón, para que una suave y agraciada transición pudiera hacerse al pasar la posición de Sumo Sacerdote al hijo mayor que vivía de Aarón, Eleazar.

El hombre muere, pero el Sacerdocio, acceso y relación con YEHOVAH DIOS continua.

La relación de YEHOVAH DIOS con Israel no iba a depender de Aarón, sino del Sumo Sacerdote, quien sea que fuere.

El creador ha asegurado que siempre habrá un Sumo Sacerdote para nosotros al cual venir en Yeshúa Ha Mashiaj (Hebreos 4, 14-16).

Nosotros, necesitamos no depender de ningún hombre, para nuestra relación con YEHOVAH DIOS.

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