Mosqueteros de Yehovah

Nehemías Capítulo 5

Verso 1

El capítulo 4 terminó con una nota de gran Victoria. El pueblo de YEHOVAH DIOS estaba haciendo la obra del Altísimo y lo hacían a pesar de todos los obstáculos.

Trabajaban con una espada en una mano y una pala en la otra, y no dejarían que sus enemigos los detuvieran.

Pero en esta sección del capítulo 5, no hay mención de trabajo en el muro, indicando que el trabajo se había detenido.

La obra se detuvo debido a un conflicto entre el pueblo de YEHOVAH DIOS. El enemigo no pudo detener la obra del Altísimo con un ataque directo, sino que la obra se detuvo cuando el pueblo de YEHOVAH DIOS no estaba unido y trabajando juntos.

Cuando en el pueblo de YEHOVAH DIOS pelean unos contra otros entre sí, ciertamente no están peleando contra el verdadero enemigo ni llevando a cabo la obra de YEHOVAH DIOS.

Versos del 2 al 5

La razón del conflicto entre el pueblo de Dios, problemas de dinero.

Nehemías no es un libro que trate principalmente sobre el dinero, es un libro sobre la reconstrucción de los muros de Jerusalén y de traer al pueblo a un sitio de paz, seguridad y bendición.

Sin embargo, los problemas de dinero afectaron directamente la obra de reconstrucción.

El pueblo tenía problemas de dinero porque trabajaron duro en los muros y no pasaban el mismo tiempo proveyendo para las necesidades de su familia, había una hambruna, lo cual hacía que la comida fuera más cara.

Era tan cara que algunos hipotecaron sus propiedades para obtener alimentos.

El pueblo tenía problemas de dinero porque el gobierno seguía cobrando impuestos a pesar de que ellos no estaban trabajando tanto y aunado a esto, subió el costo de vida, los préstamos que habían tomado para vivir tenían intereses, y algunos estaban en estado de incumplimiento.

Por lo tanto, algunos tuvieron que entregar a sus hijos como siervos a sus prestamistas para pagar y liquidar la deuda.

Verso 6

La respuesta inmediata de Nehemías, el enojo.

Nehemías se enojó porque estos problemas de dinero fueron provocados, en parte, por la avaricia de los que querían sacar partido de los problemas monetarios de otros, algo que la Ley de Moisés claramente dijo que estaba mal (Éxodo 22, 25).

Nehemías se enojó porque estos problemas de dinero llevaron a una falta de unidad entre el pueblo de YEHOVAH DIOS.

Esta unidad que era más preciosa que cualquier cantidad de dinero.

No se hizo ninguna mención del trabajo en los muros. Nehemías se enojó porque estos problemas de dinero detuvieron la obra de YEHOVAH DIOS de reconstruir los muros.

Debió haberlo frustrado que pudieran mantenerse tan fuertes contra un ejército, pero que cayeran tan rápido ante este tipo de problemas.

Versos del 7 al 11

Este era un gran liderazgo de Nehemías, era un hombre lo suficientemente apasionado como para enojarse, pero lo suficientemente sabio como para no actuar hasta haber meditado en el asunto cuidadosamente.

Nehemías no era ningún cobarde, cuando las personas estaban haciendo mal, él las confrontó. Les dijo la verdad, y por el resultado de los versos 12 al 13, podemos juzgar que debió haberles dicho la verdad en amor.

Nehemías nos enseña que la manera en la que un líder debe abordar los problemas es de frente.

La usura es el interés que es, o demasiado excesivo o que no debía ser cobrado en absoluto.

La Palabra de YEHOVAH DIOS dice que está mal hacer dinero de la necesidad financiera de alguien, si alguien necesita dinero para las necesidades más básicas de vida, se les debe dar el dinero, no prestarlo con intereses.

Claro, prestar dinero con interés es permitido para cosas que no son necesidades absolutas.

Sin embargo, el pueblo de YEHOVAH DIOS siempre debe hacer uso de gran sabiduría y autocontrol al prestar dinero.

Nehemías destacó que cuando Judá fue conquistada, muchos Judíos fueron comprados como esclavos a extranjeros y muchos de ellos habían sido liberados por precio por otros Judíos.

Debido a esto, estaba muy mal hacer que otros Judíos fueran vendidos como esclavos a otros Judíos porque no podían pagar préstamos con altos intereses.

Aquí es donde muchos negocios toman una mala dirección delante de YEHOVAH DIOS, porque no toman en cuenta la voluntad del Altísimo ni su sabiduría.

La única preocupación es si el trato se puede hacer  y si saldrá dinero de este, no si es bueno o malo.

Nehemías no le estaba pidiendo a los nobles y a los gobernantes que solo se sintieran mal o que solo dejaran de hacer lo que estaban haciendo, tenían que corregir lo que habían hecho.

Si se había cobrado dinero injustamente o se habían llevado colaterales injustamente, tenía que ser corregido.

Versos del 12 al 13

Esto era bueno. Nehemías sabiamente les dijo la verdad en amor, confrontando a estos hermanos y ellos recibieron la reprensión, haciendo lo correcto y admitiendo que habían estado mal.

Su espíritu enseñable y corregible era impresionante, muy pocos están dispuestos a admitir que están mal y a hacer lo correcto, especialmente si el dinero está involucrado.

Nehemías sabiamente los comprometió en un acto de arrepentimiento porque las palabras no eran suficientes, sus acciones tenían que ser completadas con restituciones inmediatas y así se ejecutó.

Con los juramentos y el registro público de todo esto, Nehemías asegura la rendición de cuentas, algo que a menudo necesitamos que nos ayude a hacer lo que nuestro espíritu está dispuesto a hacer, pero nuestra carne es demasiado débil para hacer.

El rendir cuentas, es un paso que hace falta implementar para lidiar con un área, donde estemos presentando dificultades para hacer lo correcto.

Versos del 14 al 16

Nehemías fue un gran ejemplo de poner la obra de YEHOVAH DIOS, por encima de sus propios intereses personales.

Él tenía el derecho de cobrar impuesto al pueblo para su mantenimiento, otros lo habían hecho antes que él, pero no tomó ese derecho porque no ayudaría a la obra de YEHOVAH DIOS.

Nehemías hizo lo correcto delante de YEHOVAH DIOS, no lo que era “bueno” para sus propias necesidades y preocupaciones, porque sabía que tendría que responder ante YEHOVAH DIOS.

Podía decir esto porque no le importaba lo que hicieran los demás, como actuaba la multitud, o lo que pensara el resto del mundo, vivía con otros estándares.

Nosotros deberíamos tener estándares aún más altos que los de Nehemías y deberíamos decir, cuando se nos confronte con el pecado que este mundo toma por sentado, “yo no hice así, a causa del amor a Yeshúa Ha Mashiaj”.

Versos del 17 al 18

Nehemías no solo no tomó lo que podía, también dio cuando no tenía que hacerlo, recibía mucha comida de las provisiones del rey, las cuales pudo haber vendido para su propio beneficio.

En vez de eso, la regaló como ejemplo de generosidad, alimentando a alrededor de 150 personas regularmente.

Nehemías pudo haber tomado más, el pan del gobernador, pero no lo hizo. Por lo tanto, fue un ejemplo por lo que no tomó y por aquello con lo que no se quedó.

En su propia vida, vivió de la forma en que le dijo a los nobles y a los gobernantes que vivieran, no tomando ventaja personal de la necesidad de otros.

Él hizo lo que cualquier líder de YEHOVAH DIOS debe hacer, nunca esperó más de sus seguidores de lo que esperaba de sí mismo.

Verso 19

Algunos piensan que Nehemías estuvo mal por decir todas las cosas buenas que hizo.

Yeshúa Ha Mashiaj claramente enseñó que nuestras buenas obras no deben ser hechas para mostrar a otros cuán espirituales somos (Mateo 6, 1-4)

Pero en su oración, Nehemías no buscaba la alabanza del hombre, sino de YEHOVAH DIOS, de hecho, probablemente tenía la intención originalmente de que nadie más viera parte o nada de este libro, porque fue escrito como diario.

En nuestro propio tiempo a solas con YEHOVAH DIOS, es totalmente apropiado y correcto, decir, “Recuérdame YEHOVAH DIOS, por el bien que he hecho”, tener confianza en nuestra recompensa celestial, en vez de la alabanza del hombre.

Deberíamos estar contentos de que YEHOVAH DIOS tomó este diario personal de Nehemías y nos lo dio.

Nos muestra que un líder debe dirigir primero con el ejemplo y que Nehemías podía decirles a otros que hicieran lo correcto porque su propio andar era correcto, sus palabras públicas y sus acciones privadas decían la misma cosa.

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