Mosqueteros de Yehovah

Levítico Capítulo 7

Versos del 1 al 7

En general todas las ofrendas eran Santas, pero la parte del sacrificio dedicada al altar o al uso de los Sacerdotes era cosa Santísima.

El pan de la proposición, el incienso, la carne de las ofrendas por el pecado y los sacrificios por la culpa eran cosa Santísima.

El ritual seguido en el caso de la ofrenda por la reparación, era el mismo que el de la ofrenda por el pecado, pero había alguna diferencia en la Ministración de la sangre.

La sangre de la Ofrenda por el pecado era puesta sobre los cuernos del altar de los holocaustos.

La sangre de la Ofrenda por la reparación era rociada alrededor y sobre el altar.

En ambos casos, ofrenda por el pecado y reparación la grosura era quemada sobre el altar “ofrenda encendida a YEHOVAH DIOS”.

El Lugar Santo del Atrio del Tabernáculo de reunión, tiene una edificación donde se guardaban utensilios para cocinar y allí los Sacerdotes se reunían para comer juntos.

Todo Sacerdote, aunque tuviese algún defecto físico que le impidiese realizar sus deberes Sacerdotales, podía comer “del pan de su YEHOVAH DIOS”, de lo muy Santo y de las cosas.

Versos del 8 al 10

Estos versículos amplían la regla de las partes de las ofrendas que son para los Sacerdotes, éstas son divididas entre todos los que estaban en el Templo y eran aptos para realizar el servicio, no sólo para quienes efectivamente lo realizaban.

Se dice, específicamente que la piel del holocausto era para el Sacerdote que había ofrecido el sacrificio.

Versos del 11 al 18

Cuando alguien ha sobrevivido una crisis en la que su vida corrió peligro, trae una ofrenda por agradecimiento, para expresar su gratitud a YEHOVAH DIOS y su reconocimiento que fue YEHOVAH DIOS quien lo Salvó.

A partir del Salmo 107, himno de agradecimiento de David, derivaron que hay cuatro tipos de personas que deben traer esta ofrenda:

1. Quienes libraron sanos y salvos una travesía por el desierto (o cualquier otra actividad de riesgo potencial).

2. Un cautiverio peligroso.

3. Una grave enfermedad.

4. Un viaje por el mar.

La ofrenda por agradecimiento es una especie de Ofrenda de Paz, difiere de ésta en dos aspectos:

La “todá” (ofrenda de agradecimiento) puede ser comida sólo durante un día y una noche.

En tanto, que los “shelamim” (ofrenda de paz) pueden ser consumidos durante dos días y la noche intermedia.

Por lo demás, la «todá» debe traerse acompañada de cuarenta hogazas de pan, las leyes de ambas ofrendas se derivan las unas de las otras.

El agradecimiento producido por un milagro o una intervención divina, se expresa por medio de un «sacrificio de paz».

Basándose en el Salmo 107 donde específica las razones por las cuales este sacrificio debe ser ofrecido:

Salmo 107, 4, por haber sido protegido en un viaje por el desierto.

Salmo 107, 10, por haber sido liberado de la prisión.

Salmo 107, 17, por haber sido recuperado o sanado de una enfermedad.

Salmo 107, 23, por haber sido protegido en un viaje marítimo.

La ofrenda por agradecimiento consistía de cuarenta (40) hogazas, diez (10) de cada una de las enumeradas en este pasaje.

La mitad de la harina de la “todá” se usaba para hacer treinta hogazas no leudadas, que contenían aceite.

La otra mitad era usada para hacer diez hogazas leudadas, horneadas sin aceite.

Una parte del total que trajese, generalmente era diez (10), el sacerdote recibía la torta y la elevaba ante el YEHOVAH DIOS.

Esta ofrenda era elevada o mecida junto al altar del holocausto. De este modo, se la presentaba primeramente a YEHOVAH DIOS y luego se la daba al Sacerdote.

Esta orden tenía buena razón de ser, promovía la higiene, las relaciones sociales y la liberalidad para con los pobres.

De estas tres razones, la primera era la más importante. En un clima cálido se hacía difícil mantener por mucho tiempo en buen estado de conservación un alimento de fácil descomposición.

Ocurría con más facilidad, aún si la persona estaba de viaje, como lo estaban muchos cuando iban al Templo.

Si el oferente intentaba guardarla por más de dos días, sin duda comenzaba la putrefacción.

Por resultarle imposible al oferente comer toda la carne de un animal en uno o dos días, naturalmente, invitaba a otros a compartirla con él.

Esto era lo que YEHOVAH DIOS, se proponía.

Versos del 19 al 21

La carne de las Ofrendas debe ser consumida solamente si la carne en sí y la persona que pretende comerla están en estado de pureza ritual.

Este pasaje establece las prohibiciones y las penas por transgresiones intencionales de este requerimiento.

La ofrenda por una transgresión involuntaria se encuentra en Levítico 5, 2-3.

Se puede ver una similitud entre el comer de las ofrendas de paz en agradecimiento, que consistía en carne y pan y comer la mesa del Yeshúa.

Al comer la mesa del Señor Yeshúa Ha Mashiaj con una actitud de rechazo y desprecio hacia los hermanos, es como comerlo en un estado de impureza y produce un Juicio Divino.

Por causa de que los santos en Corinto no habían reconocido a sus hermanos como parte del mismo cuerpo, cayeron bajo juicio y muchos recibieron enfermedades y murieron antes de tiempo, como está escrito en 1 Corintios 11, 27-32.

Versos de 22 al 27

La prohibición de consumir grasas y sangre, se aplica a todas las ovejas, los chivos y el ganado, ya sea que estén consagrados o no.

Aunque el término suele ser traducido como “grasa”, el idioma español carece de un vocablo que lo defina precisamente.

Porque en términos de esta prohibición “grasa” sólo significa el tejido adiposo que se pone en el Altar en el caso de las ofrendas (Levítico 3, 3-4), con la excepción del rabo de las ovejas, que puede ser comido.

Como dejan en claro los versículos siguientes, la grasa prohibida es exclusivamente la de especies aptas para ser ofrendadas.

Quedando permitido así comer la grasa de animales tales como, venado, gacela y de los otros animales puros que no pueden ser ofrendados.

Versos del 28 al 34

Este pasaje describe el ritual que se realiza con las partes de la ofrenda de paz  que serán puestas en el Altar y con las partes que serán presentadas como regalo a los Sacerdotes.

Antes de ser colocadas en el Altar o presentadas a los Sacerdotes, se las mece hacia los cuatro puntos cardinales, luego son elevadas y bajadas.

Se realizaba, tal como lo indican las palabras servicio de mecimiento en el Vs 30 y regalo de elevación, en el Vs 34.

Tales movimientos simbolizan que YEHOVAH DIOS controla la existencia en todas partes, en las cuatro direcciones, así como arriba y abajo.

Este servicio se realiza sólo en el caso de las ofrendas de paz, para enseñar que uno de los aspectos fundamentales en satisfacernos con nuestra situación en la vida, es el reconocimiento de que la persona es sierva de YEHOVAH DIOS.

Y además, su percepción del mundo debe estar fundamentada en la perspectiva de la Torá.

Igualmente, esta ofrenda de paz incluye un regalo al Cohén, lo que requiere el mismo servicio de mecimiento, debido a que la devoción a YEHOVAH DIOS debe incluir la devoción a Sus siervos.

La razón por la cual estos miembros fueron designados para el servicio, es que simbolizan el logro y el movimiento.

El pecho es la morada del corazón donde reside el deseo y el muslo representa la capacidad de desplazarse. Por lo que al alzar y mecer tales miembros, reconocemos que estas funciones están al servicio de YEHOVAH DIOS y bajo Su control.

Las partes mencionadas en este pasaje se subdividen en dos categorías:

Las que son quemadas en el Altar (Levítico 3, 3-4).

Las que son prestadas a los Cohanim “Sacerdotes“.

Los regalos Sacerdotales son el pecho, mencionado en este versículo y el muslo (Vs 32). A todos se les mece y eleva juntos.

Claramente dice que se ponen las grasas sobre el pecho, el cual sirve como su receptáculo.

Debe asimismo, señalarse que se toma el muslo junto con el pecho durante todo este servicio.

Versos del 35 al 38

En este capítulo, se ha hecho resaltar la parte que les corresponde a los Sacerdotes.

YEHOVAH DIOS ordenó que hubiera generosidad para sostenerlos en su Ministerio.

Cada israelita debía entender su propia responsabilidad en el sostén del sacerdocio.

Así los Sacerdotes eran tenidos en alta estima por el pueblo. Buena parte de lo que daban, era para los Sacerdotes.

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