Mosqueteros de Yehovah

Job Capítulo 30

Versos del 1 al 8

El carácter vil de los hombres que ahora se burlan de Job, expresado en estos versos.

Job era torturado por la ironía de todo, los hijos de los hombres que Job ni siquiera pondría con los perros de su ganado, ahora eran los que se burlaban de él y lo criticaban.

Pensaba sobre los despreciables hombres que ahora eran sus críticos y que injusto era todo ello.

Versos del 9 al 15

La burla que Job tiene que soportar, ahora era bajo a los ojos de estos hombres despreciables.

No se escabulló de la ciudad, fue abandonado en una vía. ¿Por qué otra razón estaría sentado en un montón de cenizas y rascándose sus pústulas con un tiesto de cerámica?.

Evidentemente sus vecinos lo habían llevado a la fuerza, para ponerlo en cuarentena en el basurero del pueblo, donde habría estado más expuesto a enfermedad, a los elementos, a las ratas y piojos, peor aún a más humillación pública.

Job lloraba la agonía de su estado presente de ser despreciado entre los hombres, cuando antes era respetado y honrado. Su honor y prosperidad se han esfumado.

El verso 14 es muy vívido, Job se veía a sí mismo como una ciudad con una amplia brecha en su muro.

Caen las piedras y se estrellan y entre los escombros de los instrumentos del sitio de guerra pasan rodando. La tranquilidad y la dignidad de las que había disfrutado se ha esfumado como una nube.

Versos del 16 al 23

La miseria y dolor presente de Job, tanto espiritual como físico.

Job una vez más describe su presente crisis, persistentes dolores que siempre estaban con él, pero para él primero estaba la crisis del alma.

Con poder poético y elocuencia, Job describió la agonía física de su sufrimiento.

Este era el peor aspecto del sufrimiento de Job, el sentimiento de que YEHOVAH DIOS lo había abandonado, innegablemente sentía que el Altísimo estaba en su contra, “con el poder de tu mano me persigues, disolviste mi sustancia”.

Versos del 24 al 31

La miseria de la injusticia hecha a Job, la pena suprema fue que cuando clamó a YEHOVAH DIOS, no hubo respuesta.

Él afirmaba que en con todo el dolor que había soportado, había una amplia justificación para todas sus quejas.

Como es nuestra tendencia natural, Job malinterpreta el silencio de YEHOVAH DIOS como falta de interés e indiferencia, asume que el silencio significa desagrado.

Job se preguntaba por qué el Todopoderoso, no lo trataba con la misma amabilidad que ÉL había mostrado a otros.

Es imposible leer esta sección, sin sentir que la protesta se acercaba a la rebelión en el alma de este hombre.

Definitivamente acusó a DIOS de crueldad verso 21 y en sus preguntas, “¿No lloré yo al afligido? ¿No se entristeció mi alma por el menesteroso?”.

Verso 25, estaba comparando la actitud de DIOS hacia él, con su propia actitud hacia los afligidos en sus días de fuerza y prosperidad.

Job intentó tomarlo con calma y no preocuparse tanto por sus problemas, pero le fue imposible.

Su agonía física y espiritual parecía ser más de lo que podía soportar o con lo que sus amigos pudieran identificarse.

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