Mosqueteros de Yehovah

Apocalipsis Capítulo 18

Versos del 1 al 7

El capítulo 18 revela el colapso final del sistema mundial, denominado proféticamente como “Babilonia”, el cual opera bajo los mismos principios de orgullo, control y rebelión que caracterizaron al Egipto de Faraón, a Sodoma y a Edom. Nos enseña que el juicio de Yehováh será derramado. La Gloria de Dios y su poder descienden del cielo en la tierra, directamente del trono de Yehováh.

Cuando entendemos la verdad bíblica, encontramos que nuestro Yehováh, es Justo, Compasivo, Misericordioso y Juez Fiel, derramando Su Juicio que lo consumirá todo, debemos ser sabios para ubicarnos en un lugar que nos libre de ser receptores de Su Ira y nos ubique como receptores de Su Complacencia.

  1. La Proclamación de la Ruina (vs. 1-2)

Vs 1-2. 1 Después de esto vi bajar del cielo a otro ángel. Era tan grande su poder, que toda la tierra quedó iluminada por su resplandor. 2. Gritó con voz potente: ¡Cayó, cayó la Gran Babilonia! Se ha convertido en guarida de demonios, en refugio de espíritus inmundos, en nido de aves impuras y asquerosas;

El descenso de un ángel con gran autoridad cuya Gloria alumbra la tierra señala un momento de Justicia. La caída de Babilonia no es solo un evento físico, sino la exposición de su verdadera naturaleza espiritual. La Gloria de Yehováh primero será manifestada por medio de su juicio. Si no podemos entender este hecho, nunca podremos caminar en obediencia.

¿Por qué es tan importante Babilonia? Porque Babel representa confusión. Babel es el origen de la idolatría, y podemos rastrearlo hasta Nimrod, el primer tirano de la tierra, el primer hombre que desafió al Creador y se autoproclamó dios. Babilonia es habitación de lo inmundo, conectado con la muerte y los demonios. Habitación de demonios es Babilonia detrás de la idolatría y los sistemas que rechazan a Yehováh operan entidades malignas que buscan desviar la adoración del Creador.

Isaías 13, 20 Quedará despoblada para siempre, no la habitarán a lo largo de las generaciones; allí el árabe no plantará su carpa ni los pastores apacentarán sus rebaños.

Babilonia se revela como una “guarida de todo espíritu inmundo”. También es sinónimo de exilio, la caída de la gran Babilonia representa el fin del exilio. Si llegaras a un grupo de rabinos estudiosos y les preguntaras qué traerá el fin del exilio, todos responderían: “El Reino”. Así que, si tienes interés en el Reino, debes entender que Babilonia, el exilio, tiene que terminar, y debe terminar con juicio.

Hay conexión con Isaías, Jeremías y Daniel. Juan nos lleva a la profecía de Isaías 21, la profecía sobre el desierto del mar, una tierra horrenda. Babilonia está junto al Golfo Pérsico, una región desértica. Esa profecía se cumplió en el año 539 a.C. cuando Babilonia cayó ante los medos y persas. Pero la profecía es cíclica, una vez cayó, y volverá a caer.

Isaías 21, 9 …Cayó, cayó Babilonia y todas las estatuas de sus dioses han rodado por el suelo hechas pedazos. Y luego dice en el vs 10 Oh pueblo mío, que has sido pisoteado y trillado en la era… En el antiguo Israel, para obtener grano había que trillar (golpear las espigas para sacar el grano) y aventar (lanzar el grano al aire para que el viento se llevara la paja). Esto representa la prueba: el dolor y el sufrimiento son necesarios para que salga lo valioso. La paja, la hojarasca, es quemada.

Esto conecta con Daniel 5, cuando Belsasar tomó los vasos sagrados del templo de Jerusalén, bebió vino en ellos, y alabó a sus dioses de oro, plata, bronce, hierro, madera y piedra (Vs 1-5). En aquella misma hora aparecieron los dedos de una mano que escribió en la pared: Daniel 5, 25 y estas son las palabras: Mene, Mene, Tekel, Parsin. Daniel interpretó: Daniel 5, 26-28: 26.Y éste es su significado: Mene (o sea, medido), Dios ha medido tu reino y le ha puesto fin; 27.Tequel (o sea, pesado), has sido pesado en la balanza y falta peso; 28. Parsin (o sea, partido), tu reino ha sido dividido y entregado a los medos y a los persas. La razón de la caída es la soberbia, la blasfemia y la idolatría.

Salmo 1,4 …los impíos son como paja llevada por el viento. Dios conserva el grano para volver a poblar a Israel. Aunque Babilonia fue grande, su destrucción fue total. La región que hoy es Irak sigue en ruinas, y la capital, lo que fue Babilonia, está quemada bajo la arena, como testigo de lo que vendrá sobre la futura Babilonia.

Aunque el sistema babilónico (económico, político, religioso y cultural) se presente como próspero e invencible, la Palabra ya lo ha marcado con la sentencia de “Avdah” (ruina). El juicio hace visible lo que, espiritualmente, ya estaba destruido por dentro.

  1. El Vino de la Fornicación y la Mercancía de Almas

Vs 3. porque con el vino de su prostitución se han emborrachado todas las naciones; los reyes de la tierra pecaron con ella, y los comerciantes del mundo se hicieron ricos con ella, pues era buena para gastar.

El Vino de Babilonia, no es una bebida literal. Es un sistema dogmático de engaño diseñado para embriagar a las naciones enteras. Su función es borrar las fronteras de la santidad, hacer que el pecado parezca gracia y anular el discernimiento sacerdotal de los creyentes. Babilonia no te obliga a pecar, te convence de que pecar está bien.

La fornicación está conectada con la adoración idolátrica. Babilonia es el camino de la indulgencia de la carne, un sistema con una religión falsa que permite el pecado y lo alaba, basada en los deseos de la carne, donde puedes realizar tus deseos pecaminosos en un contexto normal.

Como se dijo en el banquete, los seres humanos vivimos creando todo lo que primero creemos, basándonos en lo que conocemos. Bajo este principio, entendemos que el pecado no nace de la nada, primero debe inocularse una falsa doctrina que se convierte en una fortaleza mental, luego pasa a ser una norma cultural, logrando ser aceptado como algo normal. Es el opio que adormece la conciencia mientras te destruye. La orden es clara:

Jeremías 51, 45. salgan de allí, pueblo mío! ¡Que cada uno de ustedes salve su vida ante el fuego de la cólera de Yehováh! Babilonia era copa de oro en la mano de Yehováh que embriagó a toda la tierra, pero en un momento cayó y se despedazó. Su juicio ha llegado. El Señor despierta el espíritu de los reyes de Media para destruir Babilonia, porque Yehováh es juez fiel, por la blasfemia contra los utensilios santos. Lo que el hombre profanó, Yehováh lo defiende.

Mateo 3, 11-12. 11. Yo los bautizo con agua en señal de conversión; pero el que viene detrás de mí es más fuerte que yo, y yo ni siquiera soy digno de llevarle las sandalias. Él los bautizará en el Espíritu Santo y en el fuego. 12.Ya tiene la pala en sus manos para separar el trigo de la paja. Guardará el trigo en sus bodegas, mientras que la paja la quemará en el fuego que no se apaga.

Por eso es necesario huir de Babilonia. No es opcional. No es para otro día. Es para ahora. Todo esto se resume en una pregunta: ¿Qué vamos a hacer con la verdad del Mesías, Yeshúa Ha Mashíaj? No hay término medio. Vamos a recibirlo a Él y Su Gracia, porque solo existe un lugar donde puedes recibir esa gracia: el mensaje del Evangelio. La gracia que nos hace entrar al Nuevo Pacto. El Nuevo Pacto es un contrato con Yehováh para el establecimiento de su Reino. Y vas a querer ser parte de ese Reino cuando descubras en qué consiste realmente el juicio de Yehováh.

En Éxodo 3, 1-10, Yehováh comisiona a Moisés como instrumento para redimir a Su Pueblo, sacarlo de la esclavitud y guiarlo hacia la Tierra Prometida. Paralelo de nuestra experiencia al salir del pecado por medio de vivir consagrados al comer el cuerpo y tomar la sangre del Cordero, quien es nuestro Mesías Yeshúa. Pero hay un detalle que muchos pasan por alto: Moisés tenía un hijo y no lo circuncidó. ¿Por qué es tan importante este detalle? Porque la circuncisión habla acerca de la muerte de la carne y la redención exige la muerte de la carne. No es accesorio. Es requisito.

Luego nos muestra en: Éxodo 4, 24-26. 24.Cuando Moisés iba de camino, el Angel de Yehováh se le presentó en el lugar donde pasaba la noche, con intención de quitarle la vida. 25.Tomó entonces Séfora un cuchillo de piedra y, cortando el prepucio de su hijo, tocó él los pies de Moisés. Luego dijo: “Tú eres para mí un esposo de sangre”. 26. El Angel lo dejó. Ella había dicho estas palabras, “esposo de sangre”, a causa de la circuncisión.

Así como Moisés no podía avanzar hacia Egipto sin que su hijo fuera circuncidado, nosotros no podemos avanzar hacia la libertad espiritual sin que nuestra carne sea santificada, sin que muera a su propia voluntad, a su orgullo y autosuficiencia. La circuncisión del corazón, un corazón limpio, separado y obediente, es lo que Yehhováh busca. Todo lo contrario, al sistema de Babilonia, donde las almas son tratadas como mercancía o “ladrillos” para la edificación del orgullo humano, en lugar de ser “piedras vivas” para el altar de Yehováh.

Babilonia usa a las personas como material de construcción para su propia gloria. Yehováh toma a las personas como piedras vivas para edificar Su Reino. ¿Para qué proyecto estás siendo usado? Si aún estás en Babilonia, eres un ladrillo más en un muro que está a punto de caer. Si sales con el Cordero, eres piedra viva en un templo que nunca será destruido.

La pregunta persiste: ¿Qué vas a hacer con la verdad del Mesías? La circuncisión duele. La muerte de la carne duele. Pero es el único camino hacia la redención plena. No puedes beber de la copa del Señor y de la copa de los demonios. Decídete. Sal de Babilonia. Corta la carne. Y avanza hacia la Tierra Prometida.

  1. El Mandato del Éxodo Profético (vs 4-5)

Vs 4-5. 4. Oí otra voz que venía del cielo y decía: Aléjate de ella, pueblo mío, no sea que te hagas cómplice de su maldad y tengas que compartir sus castigos; 5. porque sus pecados se han apilado hasta el cielo y Dios se ha acordado de sus maldades.

Esto establece el patrón del Segundo éxodo. Nos dice: Amós 3, 7, el Señor no hace nada sin revelar su secreto a sus siervos los profetas. El mandamiento de “salir” (yatsa / latzet) siempre está asociado a la redención: Yehováh saca a su pueblo de un lugar de esclavitud, juicio o confusión para llevarlo a la libertad, la tierra prometida o su Reino. Abraham, Lot, Israel, Judá y la Ekklesía recibe la misma orden: Salgan de Babilonia. No es una sugerencia. Es un mandato de Vida Eterna.

No se sale con fuerza humana, con disciplina o con buenas intenciones. El medio para salir es la redención, y el Redentor es el Mesías Yeshua. Solamente a través de la redención que viene por el Cordero podremos salir de Babilonia, de la misma manera que solo a través de la sangre del cordero de Pascua en Egipto pudieron salir de Egipto para ser liberados del yugo. Sin sangre, no hay salida. Sin Cordero, no hay Éxodo. Lo confirma con claridad:

No se sale con fuerza humana. No se sale con disciplina, con buenas intenciones. El único medio para salir es la redención, y el Redentor es el Mesías Yeshúa. Solamente a través de la redención que viene por el Cordero podremos salir de Babilonia, de la misma manera que solo a través de la sangre del cordero de Pascua en Egipto pudieron salir de Egipto para ser liberados del yugo. Sin sangre, no hay salida. Sin Cordero, no hay Éxodo. No hay otro camino. Yeshua es el camino, verdad y vida (Juan 14, 6). Yeshúa es la Puerta de las ovejas (Juan 10, 7)

Jeremías 51, 44-45. 44. Haré una visita a Bel en Babilonia y le quitaré de su boca lo que ha comido. Ya no vendrán más a él las naciones. ¡Los muros de Babilonia se vinieron abajo, 45 !salgan de allí, pueblo mío! ¡Que cada uno de ustedes salve su vida ante el fuego de la cólera de Yehováh!

¿Lo ves? Yehováh mismo ordena la evacuación. No hay tiempo que perder. El fuego ya se acerca. El que se queda, perece.

La palabra hebrea zajar “se acordó” no significa recordar algo olvidado, sino “actuar en Su Nombre”:

  • Cuando Yehováh se acordó de Noé (Génesis 8,1), actuó: hizo pasar un viento sobre la tierra.
  • Cuando se acordó de Su Pacto con Abraham, Isaac y Jacob (Éxodo 2, 24), actuó: miró a los hijos de Israel y los reconoció para liberarlos.

Así también, el Señor se acordará de Babilonia para actuar contra ella. Es un juicio activo y devastador.

El cuarto mandamiento dice: “Acuérdate del día de reposo”, es decir, actúa conforme al Pacto. El Ruaj Hakodesh nos recuerda todo lo que Yeshúa dijo, para que actuemos en Su Nombre. El recordar bíblico siempre exige una acción. ¿Qué vas a hacer con esta advertencia?

Salir de Babilonia requiere una Fe activa, es superior a la lógica humana de supervivencia, implica renunciar a la “seguridad” del sistema babilónico. El mundo te dirá: “Quédate, es más seguro”. La carne te susurrará: “Todavía no, más adelante”. Pero la Yehováh ordena: “Aléjate de ella, pueblo mío”. La iniquidad tiene una medida. Cuando esa copa se rebosa, el juicio se vuelve inevitable y quirúrgico. No golpeará a todos por igual. Golpeará con precisión a Babilonia. Pero si tú estás dentro cuando caiga el golpe, caerás con ella. No esperes que el juicio esté encima. No confíes en la falsa paz de un sistema que ya fue sentenciado. El Cordero ya pagó tu redención. La sangre ya fue derramada. El Éxodo ya es posible. ¿Qué esperas para salir?

  1. El Juicio a la Arrogancia y al “Yo” (vs. 6-7)

Vs 6-7. 6. Devuélvanle según ella ha dado, páguenle el doble de lo que ha hecho, Viértanle doble medida de lo que ella daba de beber. 7. Que sufra tantos tormentos y penas como fueron su orgullo y su lujo. Se dice a sí misma: “¡Domino como reina, no soy viuda, nunca conoceré el lamento”

Isaias 40, 2. Hablen a Jerusalén, hablen a su corazón, y díganle que su jornada ha terminado, que ha sido pagada su culpa, pues ha recibido de manos de Yehováh doble castigo por todos sus pecados. Yehováh no hace acepción de personas y es Justo Juez, Babilonia recibirá doble juicio.

Hay una relación entre el Shabbat como reina y novia. De hecho, en la sinagoga, cada Shabbat se llama “la reina”, porque el Shabbat está relacionado con el Reino. Pero aquí es lo opuesto, ella dice: “No soy viuda”, significa que no está bajo la autoridad de nadie.

  • Vasti en Ester 2, 1 al igual que Babilonia, representaba un reino que se glorifica a sí misma y se rebela contra la autoridad de Yehováh, su castigo fue ser destituida de su reinado.
  • Satanás, al igual que Babilonia, sufre de arrogancia escatológica, la incapacidad de ver su propio fin porque está cegado por su orgullo, Apocalipsis 20,10 revela el desenlace: el diablo será lanzado al lago de fuego. Pero mientras tanto, actúa como si la victoria fuera suya.

Esto conecta con Isaías 47, 8, donde la mujer voluptuosa dice: “Yo soy, y fuera de mí no hay más; no quedaré viuda, ni conoceré orfandad”. Es autosuficiencia absoluta, pero esas dos cosas le vendrán de repente en un mismo día: orfandad y viudez. Ella confía en sus hechizos y encantamientos, pero no podrá remediar su destrucción.

El trono del “Yo” es la jactancia de Babilonia, creencia que el ser humano es el dueño de su destino y éxito, usurpando el lugar del Creador. Es el mismo pecado de Lucifer: “Subiré al cielo, en lo alto me pondré”. Y fue derribado.

El juicio de Yehováh viene en un instante, cuando ellos digan “paz y seguridad”, la destrucción vendrá repentinamente. El sistema que se glorificó a sí mismo y vivió en deleites recibe un juicio de tormento y llanto proporcional a su soberbia. Yehováh derriba la altivez para demostrar que ningún decreto terrenal puede invalidar Su propósito Eterno, aunque este imperio piense que es fuerte, rico y está bien equipad, Yehovah el Señor de señores y Rey de reyes, causará su fin y su destrucción.

Detrás de Babilonia está la diosa Ishtar, asociada al planeta Venus, estrella de la mañana y de la tarde. Era la diosa del amor y la guerra, representada como mujer desnuda y como soldado armado. Este espíritu busca feminizar a los varones y masculinizar a las mujeres, cambiar la definición de hombre y mujer, y traer confusión.

Babel significa confusión, hoy vemos disforia (malestar) de género: revolución sexual, lucha contra el patriarcado, independencia feroz de la mujer, todo proviene de este espíritu. Ishtar promete liberación, pero trae soledad, depresión y ansiedad. La mujer moderna está siendo transformada a la imagen de esta diosa, no del Creador. No es evolución cultural. Es posesión espiritual disfrazada de progreso.

La Biblia no es machista ni misógina. La mujer fue creada como “ayuda idónea” (Genesiss 2, 18), es decir, ayuda enfrente, que dirige con precisión, no es un ayudante inferior, es una socia estratégica. Hubo profetisas como Miriam y Ana, juezas como Débora, diaconisas, maestras como Loida y Eunice, misioneras como la samaritana, discípulas de Jesús, y la mujer virtuosa de Proverbios 31. Yeshúa exaltó el ministerio de las mujeres. Pero lo que vemos hoy es diferente: es el espíritu de Ishtar actuando. No confundas la liberación bíblica de la mujer con la rebelión babilónica contra todo orden divino.

Así como Babilonia tiene una marca de lealtad, la marca de Yehováh es la obediencia a sus instrucciones. En Deuteronomio 6, 5-9, 5. Y tú amarás a Yavé, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas. 6. Graba en tu corazón los mandamientos que yo te entrego hoy, 7. repíteselos a tus hijos, habla de ellos tanto en casa como cuando estés de viaje, cuando te acuestes y cuando te levantes.  8. Grábalos en tu mano como una señal y póntelos en la frente como tu distintivo; 9. escríbelos en los postes de tu puerta y a la entrada de tus ciudades.

En los mismos lugares donde el enemigo pondrá su marca, Yehováh quiere que estén sus mandamientos. Huir de Babilonia no es huir a un lugar físico, como si cambiando de ciudad o país te salvaras. Es someternos a Yehováh de Israel y darle toda nuestra lealtad. Es una decisión del corazón. Es un cambio de soberanía.

Babel, en hebreo, se escribe Bet, Lamed. Bet significa casa, y Lamed es el cayado que representa autoridad. Babel significa “la autoridad compartida entre dos casas”. Yeshúa lo dijo: “Toda casa dividida contra sí misma no permanecerá” (Mateo 12, 25). Babilonia está dividida en su esencia. Por eso caerá. Pero nosotros construimos sobre la Roca, bajo la autoridad del Dios vivo.

Babilonia caerá. Es tiempo de huir, de salir corriendo de Babilonia, no contaminarnos con sus abominaciones, y vivir bajo la autoridad del Rey de reyes, en santidad, obediencia, y shalom perfecta. ¿Qué vamos a hacer con la verdad del Mesías? La gratificación de la carne es temporal.

Hay un juicio, y ese juicio viene rápido. No sabemos el día ni la hora, pero sabemos que viene. Y cuando llegue, será demasiado tarde para decidir. Pero para aquellos que reciben al Mesías, que entran en el Nuevo Pacto por Gracia para cumplir sus mandamientos y hacer obras buenas, para los que matan la carne mediante la circuncisión del corazón, los que salen de Babilonia en un Éxodo de redención, viene la Vida Eterna y la Shalom Perfecta bajo la autoridad del Rey de reyes.

¿De qué lado estás? ¿Con la reina que caerá o con el Rey que reina para siempre? Decide hoy. Porque mañana podría ser tarde.

Versos del 8 al 24

Vs 8. Por eso, y en un solo día, caerán sobre ella sus plagas: muerte, lamentos y hambre, y quedará consumida por el fuego; pues poderoso es su juez, que es Dios, el Señor.

El juicio llega en un momento, en un instante, como en los días de Noé, cuando no lo esperaban. Una vez que comienza, va toda velocidad. No hay advertencias adicionales, No hay segundas oportunidades. El tiempo de Gracia se ha agotado.

Este juicio va justo para aquellos poderosos de la tierra que se sienta y dicen: “todo está bien, tengo todo, mi esperanza está puesta en lo que he alcanzado”. Pero la escritura sentencia en: Deuteronomio 30. 19. Que los cielos y la tierra escuchen y recuerden lo que acabo de decir; te puse delante la vida o la muerte, la bendición o la maldición. Escoge, pues, la vida para que vivas tú y tu descendencia.

El hombre elige y la elección tiene consecuencias eternas. No hay término medio. No hay opción neutral. O eliges la vida, o eliges la muerte. O eliges la bendición, o eliges la maldición.

El juicio de Yehováh no es fuego que se apaga. La ira de Yehováh es eterna, cuando esta gente ve cómo funciona la ira de Yehováh, tendrán terror y temor a causa de su tormento. No caigamos en el error de pensar que cuando uno muere se acabó todo. La eternidad está empieza allí. El profeta Daniel lo confirma: Daniel 12, 2 Muchos de los que duermen en el polvo de la tierra se despertarán, unos para la vida eterna, otros para el pudor y el horror eterno.

La vida eterna tiene dos destinos, no hay término medio. No hay una segunda oportunidad después de la muerte. La decisión que tomas en esta vida determina tu destino eterno. Babilonia alardeó: Apocalipsis 18, 7. Que sufra tantos tormentos y penas como fueron su orgullo y su lujo. Se dice a sí misma: “¡Domino como reina, no soy viuda, nunca conoceré el lamento. Pero su juicio vino en un solo ida.

Pero su juicio vino en un solo día. En un instante, todo su poder, toda su riqueza, toda su gloria, se desvaneció. Su confianza estaba puesta en sí misma, en su poder y en sus riquezas. Y esa confianza fue su ruina.

A veces los ricos y poderosos tienen esa misma actitud, y ahí está la tremenda dificultad para que los que confían en las riquezas entren en el Reino de los Cielos (Mateo 19,23). No es que sea malo el dinero, el dinero es neutral. El problema es el amor al dinero (1 Timoteo 6, 10). Cuando el dinero se convierte en nuestro dios, es otra forma de religión idolátrica. No es diferente a postrarse ante una estatua de oro. Es idolatría pura.

El sentirnos invulnerables, sentirnos en absoluto control, pensar que no necesitamos a nadie y en especial a Yehováh, es una actitud desafiante como la de Nimrod en Babel. Ese es otro pecado de Babilonia: la autosuficiencia que usurpa el lugar del Creador. Es el mismo pecado de Lucifer, que dijo en su corazón: Isaías 14,13-14 “Subiré al cielo, en lo alto me pondré, seré semejante al Altísimo”. Y fue derribado.

Si tienes seguridad económica, no te engañes con el mito de la autosuficiencia. Todo lo que tienes te ha sido dado. Y si tienes escasez económica, no codicies. No peques robando ni corrompiéndote. Porque es el mismo problema de la misma moneda, solo que al otro lado. Tanto rico arrogante como pobre codicioso tienen el corazón puesto en lo que no es eterno.

Vs 9-10. 9. los reyes de la tierra que cometieron actos de inmoralidad y vivieron sensualmente (lujosamente) con ella, llorarán y se lamentarán por ella cuando vean el humo de su incendio. 10 Y de pie, desde lejos por causa del temor de su tormento, dirán: “¡Ay, ay, la gran ciudad, Babilonia, la ciudad fuerte! Porque en una hora ha llegado tu juicio”.

Todos los líderes e intereses carnales de la tierra que habían hecho alianza con Babilonia terminan llorando y lamentándose porque sus placeres fueron temporales y están llegando a su fin. El pecado puede saber bien por un momento, pero pasado un tiempo ese resultado cambia drásticamente y se convierte en una fuente de tormento. Estos reyes participaron en su liderazgo, siguiendo sus deseos y ahora reciben el resultado de este estilo de vida idólatra. Ellos vieron lo que le estaba pasando a ella y supieron que eran partícipes. Era solamente cuestión de tiempo antes de que ese mismo fin los alcanzara.

Se pararon a distancia por causa del terror y el espanto. Una palabra de intenso miedo por su tormento. En un momento, en un abrir y cerrar de ojos, ha llegado tu juicio. 2 Pedro 3, 8 Con el Señor, un día es como mil años y mil años como un día. Lo que nosotros pensaríamos que tomaría mil años en hacerse, Yehováh lo puede hacer en un día, en una fracción de día, en un abrir y cerrar de ojos. Eso es lo que va a traer un cambio a este mundo tan abrupta y rápidamente, de una manera que no puede ser prevista por los ojos de la carne.

Solo cuando entendemos la verdad profética vamos a tener la capacidad de discernir lo que Yehováh está haciendo y dónde está operando el enemigo, para posicionarnos no como rebeldes sino como aquellos que están siendo guiados por el Espíritu Santo. En la historia del Éxodo, Israel también se paró de lejos ante la presencia de Yehováh: Éxodo 20, 18 Todo el pueblo constató los truenos, los relámpagos, el sonido del cuerno y el monte que humeaba. El pueblo tuvo miedo y se mantuvo a distancia.

Esta es una reacción al juicio y a la santidad de Yehováh cuando el ser humano no está preparado, cuando no hay discernimiento sobre lo que Yehováh hace y cómo lo hace. Quien conoce la Palabra es dirigido por el Espíritu para entender los tiempos. Quien no la conoce, solo puede mirar desde lejos con terror.

Vs 11-13. Llorarán y se lamentarán por ella los comerciantes de la tierra, porque ya no hay quien compre sus mercaderías: 12. sus cargamentos de oro, plata, piedras preciosas y perlas; telas de lino fino y púrpura, vestidos de seda y escarlata; maderas perfumadas, objetos de marfil y muebles muy costosos; bronce, hierro y mármol; 13. especias, perfumes, mirra e incienso; vino y aceite, harina y trigo, vacunos y corderos, caballos y carruajes, esclavos y mercadería humana.

La palabra griega para “lamentación” significa apenarse profundamente, hacer duelo. Experimentan tristeza por la desaparición de su posibilidad de hacer negocio, entran en un luto total, el duelo de quien sufre una pérdida irreparable. Es paradójico: Babilonia decía “yo no voy a llorar”, y ahora todos aquellos que dependían de su economía caen en el llanto. Babilonia va a quedar desolada porque no quiso ser la esposa del Rey de reyes.

La Escritura nos muestra que las consecuencias del pecado llegan sin aviso. Este sistema corrompido va a ser consumido. Si les preguntáramos a esos comerciantes y reyes si lo vieron venir, todos dirían: “No, de hecho pensé que iba a seguir y seguir”. Pero no es así.

El Apocalipsis trata de Yehováh estableciendo su soberanía en la tierra. Esto significa que sus normas y su carácter serán las leyes de Su Reino. La pregunta es: ¿estás consumido por la verdad del Reino en tu vida, o esa verdad te consumirá y traerá tu destrucción?

Todas estas riquezas, cuando venga el juicio de Yehováh, se revelarán como incapaces de salvar al hombre. El pecado está en hacer del dinero y de los objetos nuestro Yehováh. Por eso este pasaje habla de la fornicación de los poderosos, y el término “fornicación” en la Escritura se asocia directamente a la idolatría: poner nuestra confianza en las cosas que se corrompen nos destruye.

El profeta Jeremías dio una advertencia muy similar a la antigua Babilonia sobre su caída: “Tú, que estás sentada junto a las grandes aguas y que desbordas de tesoros, ya ha llegado tu fin, el término de tus ganancias robadas (Jeremías 51, 13).

El problema no es el dinero, el problema es la codicia y la explotación. El Señor es quien hace que la tierra produzca. En la profecía de Oseas, el Señor denunciaba que era Él quien le daba a su pueblo el trigo, el vino y el aceite, pero ella pensaba neciamente que eran sus amantes e ídolos quienes la alimentaban (Oseas 2, 7-10).

El hombre cree que en sus propias fuerzas lo controla todo, pero si el Señor no hace que llueva, no tiene nada. Solo el alimento de la Fuente Legal (Yehováh) deja al hombre satisfecho, buscar en fuentes ilegales (mundo, carne y demonio) es adulterar el diseño divino y una forma de idolatría que conduce a la corrupción.

Además, el texto denuncia la mercadería humana. La esclavitud, comprar y vender personas, está prohibida y penada en la ley de Yehováh (Éxodo 21, 16). Pero también hay otra forma de esclavitud moderna: el endeudamiento opresivo por vanidad de vanidades. Como dice:

Proverbios 22, 7 El rico domina a los pobres, el que pide prestado se hace esclavo del prestamista. El llamado es a no esclavizar ni ser esclavizados por el dinero.

Vs 14. Dirán: “Ya no verás más las frutas que ansiabas. Se acabó para ti el lujo y esplendor, y jamás volverán”.

El juicio de Yehováh viene para aquellos que pusieron su corazón en el lugar equivocado. Por esta razón, Yeshúa nos hizo esa advertencia en: Mateo 6, 19-21.  19.No junten tesoros y reservas aquí en la tierra, donde la polilla y el óxido hacen estragos, y donde los ladrones rompen el muro y roban. 20.Junten tesoros y reservas en el Cielo, donde no hay polilla ni óxido para hacer estragos, y donde no hay ladrones para romper el muro y robar. 21.Pues donde está tu tesoro, allí estará también tu corazón.

Donde está tu tesoro, allí estará tu voluntad. Ya desde el Génesis se nos advertía el peligro de un corazón descarriado. Génesis 6, 5Y vio el Señor que la maldad del hombre crecía en la tierra, y que todos los proyectos de su corazón tendían únicamente al mal.

No pongas tu confianza en las cosas sino el dueño de las cosas. Si las personas son valiosas para ti, las vas a cuidar. Si tus relaciones son valiosas, las vas a cultivar. Pero si las cosas materiales son tu dios, por ellas vas a luchar ciegamente.

Babilonia representa a todo sistema que usó la religión como ganancia, que usó el Nombre de Dios en vano y puso su confianza en el poder material.

Vs 15-16. 15.  Los que traficaban con estas cosas y con ella se enriquecían, se mantendrán a distancia horrorizados por su castigo. Llorando y lamentándose 16 y dirán: ¡Ay, ay de la gran ciudad, que se vestía de lino fino, púrpura y escarlata, y se adornaba con oro, piedras preciosas y perlas!

Esta es la segunda vez que se menciona que se paran a distancia. Esta actitud describe a un pueblo que no discernió los propósitos de Yehováh, individuos que no tenían conciencia de la santidad del Señor y que ahora se ven sobrecogidos por el pánico ante el fin de su sistema. Necesitamos tener un entendimiento adecuado de la justicia divina. Sus consecuencias son permanentes y el desprecio del mal es eterno, tal como profetizó Daniel sobre aquellos que se levantan para “el pudor y el horror eterno” (Daniel 12, 2).

Las apariencias engañan, y los hombres se dejaron seducir por lo exterior. Se lamentarán porque reconocerán que ni el estatus ni el lujo valen nada ante la verdad. Cuando el juicio viene, todo queda al descubierto.

Esta es la tercera vez que el texto enfatiza el colapso “en una sola hora” (vs. 10.17.19). En la ley bíblica, todo testimonio se establece por dos o tres testigos (Deuteronomio 19, 15). En un instante se destruyó su inmensa riqueza.

Vs 17-18. 17 ¡En una hora se acabó tanta riqueza! Todos los capitanes, navegantes, marineros y cuantos se ocupan en los trabajos del mar, se detuvieron a distancia 18. y gritaron al contemplar la humareda de su incendio: “¿Dónde se ha visto jamás ciudad como ésta?”

En el Apocalipsis, el mar representa a menudo la inestabilidad de las naciones y las cosas que carecen de un fundamento firme y estable (Apocalipsis 13, 1). Frente a esto, la Escritura nos llama a construir sobre la Roca. En el Evangelio de Lucas, Yeshúa enseña que para tener un fundamento seguro debemos escuchar la palabra y ponerla en práctica (Lucas 6, 47-49), asumiendo la fe como una verdad activa.

Pero estos individuos no tienen consistencia. Los que trabajan y viven del comercio del mar se quedan lejos. Lo que deberían hacer es arrepentirse, pero no muestran remordimiento por sus pecados, solo lloran la pérdida de sus ganancias.

Están llenos de nostalgia por lo que cae, pero no es una tristeza que los lleve al arrepentimiento y conversión. Se lamentan porque la justicia y la santidad de Yehováh están empezando a manifestarse, trastocando sus intereses. Son muy similares a la esposa de Lot, quien al huir de Sodoma miró hacia atrás (Génesis 19, 26), demostrando que su corazón se había quedado en la ciudad corrompida. Les gustaba la inestabilidad del pecado y construir sobre sus propios deseos.

Vs 19.Y echando polvo sobre su cabeza, decían llorando y lamentándose: “¡Ay, ay de la Gran Ciudad, donde se hicieron muy ricos, gracias a su lujo, cuantos tenían naves en el mar! ¡En una hora ha quedado devastada!”

Ponerse polvo sobre la cabeza era el signo antiguo de duelo absoluto. El mundo entra en una profunda depresión porque el sistema económico en el que confiaban ha colapsado. La pregunta clave es: ¿Es posible vivir en este mundo sin dejarse contaminar por las filosofías y la codicia de Babilonia? La respuesta es sí.

El profeta Daniel sirvió en la corte de Babilonia y mantuvo una posición alta, pero era un hombre de discernimiento que desde su juventud “tomó la firme resolución de no contaminarse” (Daniel 1, 8). Tuvo la capacidad de decir “no” a lo inmundo y de no postrarse ante el ídolo, aun a riesgo de su propia vida. Necesitamos aprender a usar los recursos de este mundo para lo que tiene valor eterno: practicar la justicia, hacer obras buenas en la extensión del Reino de Yehováh.

Vs 20-21. 20. ¡Alégrense por ella, cielos, y también ustedes los santos, los apóstoles y los profetas! Porque Dios les ha hecho justicia y le hizo pagar. 21.Entonces un ángel poderoso tomó una piedra, tan enorme como una piedra de molino, y la arrojó al mar, diciendo: Así, con igual violencia, será arrojada Babilonia, la Gran Ciudad, y no se volverá a ver más.

Hay una conexión profunda aquí entre los santos, los apóstoles y los profetas. Todos ellos fueron comisionados para proclamar la verdad y llamar a la conversión. Los apóstoles edificaron sobre el fundamento y la luz de los profetas (Efesios 2, 20). Sin la clave profética, no se entienden las dimensiones de la justicia de Yehováh.

El juicio divino no solo pone fin a la opresión, sino que vindica e instaura la verdad para sus hijos. Yehováh es amor, y precisamente porque ama la justicia, interviene firmemente contra el mal que destruye a la humanidad.

La acción del vs 21 recuerda la profecía de Jeremías, donde se ordenaba atar una piedra a un libro y arrojarlo al río Éufrates.  Jeremias 51, 63-64Así se hundirá Babilonia y no se levantará del desastre que voy a enviar sobre ella.

Del mismo modo, la roca en el sueño de Daniel desmenuzó la estatua de los imperios humanos para dar paso a un Reino eterno (Daniel 2, 34-35). Yehováh pone fin al exilio de su pueblo y el resultado final es el establecimiento definitivo de Su Reino.

Vs 22-23. 22. Nunca más se oirán en ti el son de arpas y cítaras, flautas y trompetas; no trabajarán más en ti artesanos de ningún arte; no se oirá más en ti ruido de molino, ni brillará luz de lámpara; 23. no se oirán más en ti los cantos del novio y de la novia. Porque tus comerciantes eran los magnates de la tierra, y con tus hechicerías se extraviaron las naciones.

La música y el canto cesan porque ya no hay alegría verdadera en el error. El ruido del molino se apaga, no hay producción, no hay pan de vida. No queda arte ni trabajo productivo, todo lo que este imperio construyó estaba en conflicto directo con los valores del Creador. Sin pan, no hay sustento, el vacío moral lo consume todo.

No habrá luz, que representa la revelación y la verdad. No habrá voz de esposo ni de esposa, lo que significa que no hay familia, no hay descendencia ni futuro para la sociedad que rechazó la alianza con Yehováh. Además, el texto señala que las naciones fueron engañadas por sus “brujerías” (pharmakeia). Esto denuncia un sistema que intoxica, que comercia con el bienestar de la gente y prefiere mantener a las personas dependientes y alienadas en lugar de libres y sanas.

Salir de Babilonia implica también cuidar de la vida y el cuerpo que Yehováh nos dio, rechazando los excesos, el consumismo desenfrenado de sustancias y todo aquello que destruye la salud para llenar los bolsillos de unos pocos magnates. Salir de Babilonia es dejar que la luz de Yehováh alumbre cada área de nuestras decisiones diarias.

Vs 24 En esta ciudad fue hallada sangre de profetas y santos, y de todos los que fueron degollados en la tierra.

Yehováh juzga a este sistema por perseguir y acallar a los que fueron enviados a advertirle. Toda la sangre inocente derramada en la historia pide justicia. Los santos son los que viven una vida apartada para Yehováh, guiados por la verdad de su Palabra y caminando en obediencia. Si queremos ser fieles a la enseñanza de los apóstoles, debemos recuperar la fidelidad y el discernimiento que los profetas nos enseñaron.

Difunde la Palabra de Yehovah Libre de Contaminación

Deja un comentario