El libro de apocalipsis se centra en la naturaleza y los parámetros del juicio de Yehováh. Él juzga el pecado de dos maneras:
- A través de la Gracia y la redención por la Sangre del Mesías (Apocalipsis 1, 5), y
- A través de la muerte y el tormento eterno para el pecador (Apocalipsis 14, 10-11).
Este capítulo estudiaremos los parámetros de Dios para el Juicio Divino. Describe siete ángeles que llevan las siete últimas plagas, la cuales guardan paralelo profético con las diez plagas de Egipto, simbolizando la redención y liberación definitiva del pueblo de Yehováh de este sistema mundial.
Estas plagas marcan la culminación de la Ira Divina y tienen como objetivo manifestar Su santidad y establecer Su Reino. Este capítulo trata de ver la relación entre el Juicio y el Reino.
Versos del 1 al 8
Verso 1. Vi luego en el cielo otra señal grande y maravillosa: siete ángeles que llevaban siete plagas, las últimas, porque con ellas se consuma la cólera de Yehováh.
En este pasaje, observamos no solo el juicio, sino la Ira de Yehováh derramada sobre la tierra y sobre el sistema satánico llamado “Babilonia”. Todo aquello que no tenga relación con Yehováh será consumido.
¿Por qué se usa este término “grande y maravillosa” para un juicio? Porque el resultado final es el establecimiento del Reino.
El término “plagas” (makkot en hebreo) puede traducirse como herida o azote, el mismo concepto usado en el libro del Éxodo. Existe una relación entre estas 7 plagas y las 10 plagas de Egipto, que resultaron en la Redención del pueblo de Dios de la esclavitud de Egipto.
- Este pasaje implica que sin juicio no hay Reino.
- El número siete representa la plenitud y perfección, santidad.
- Estas plagas tienen como finalidad que los Propósitos de Dios, Su Santidad sean manifestado a través y en Su Reino.
El Reino de Yehováh será establecido en dos períodos: Primero vendrá el Reino Millenial, donde el Mesías Gobernará desde el Trono de Dios, en el Lugar Santísimo entre los dos querubines, desde el Arca del Pacto y Segundo a Finales del Reino Millenial, satanás deberá ser liberado y al final será juzgado una vez más junto a aquellos que decidieron unir fuerzas con él. Así que una y otra vez vemos juicio para establecer el Reino
La palabra “consuma” proviene del griego Teleo, la misma palabra que el Mesías exclamó en la cruz: “Consumado es” (Juan 19, 30). Allí se satisfizo el precio de la Redención, aquí se satisface el juicio sobre la rebelión. La consumación de la Ira es una Buena Noticia, significa que el mal llega a su fin para dar paso al Reino.
Verso 2. Vi también como un mar de cristal destellante, y a los vencedores de la bestia, de su imagen y de la cifra de su nombre, que se colocaban sobre el mar de cristal, llevando las arpas celestiales en sus manos.
Mar de agua en la Escritura está asociado con el caos, inestabilidad y con multitudes de naciones. Sin embargo, aquí se presenta como: mar de cristal destellante en otras versiones, vidrio mezclado con fuego: es un mar quieto, de estabilidad.
Estar de pie sobre este mar representa: SER VENCEDOR sobre la bestia, su marca y su cifra, es decir sobre el sistema de la bestia. Ellos sostienen las arpas de Dios en sus manos, adoran a Dios como señal de Triunfo. Hay un cambio Dios puso fin a la perversión y a la maldad, trajo estabilidad. Los que anduvieron en obediencia a Yehováh han vencido.
Es un patrón bíblico: así como Israel salió victorioso sobre el juicio a Faraón, los creyentes del tiempo del fin saldrán victoriosos sobre los despojos del Anticristo y de Babilonia. El mar de cristal representa la estabilidad de Dios frente a la inestabilidad de los imperios malignos.
Verso 3. Estos cantan el cántico de Moisés, servidor de Dios, y el cántico del Cordero: Grandes y maravillosas son tus obras, Señor Dios, Todopoderoso. Justicia y verdad guían tus pasos, oh Rey de las naciones.
Aquí se revela el cántico nuevo: hay una unidad indivisible entre el cántico de Moisés y el cántico del Cordero. Esto demuestra que no hay divorcio entre la Torá (la instrucción de Moisés) y la obra Salvadora de Yeshúa. Los Mandamientos definen la santidad, pero solo a través de la obra del Mesías es posible vivir según ellos. Este es un canto de adoración de la Victoria en Cristo que nos lleva al Pésaj “Pascua”.
Moisés no está abolido, su cántico se mezcla con el del Cordero. Originalmente no hay divisiones entre antiguo y nuevo testamento, pero hay que verlo como un todo, Apocalipsis no es una nueva cosa, es la conclusión, es el resultado de toda la historia de amor en donde termina la persecución y Yehováh Trae de nuevo a su novia.
Antes estábamos muertos en nuestros delitos y pecados, antes, y en nuestra carne, no podíamos alabar a Yehováh, no podíamos agradarle a Yehováh, ni siquiera queríamos, pero ahora, por medio del sacrificio de Cristo, podemos vivir en el Espíritu, tener la disposición de obedecer los Mandamientos de Yehováh, porque nos da el poder a través de Su Gracia, nos regala el poder a través de Su Espíritu para vivir en santidad, como dice la escritura:
Romanos 6, 1-2. 1. ¿Qué conclusión sacaremos? ¿Continuaremos pecando para que la gracia venga más abundante? ¡Por supuesto que no! 2.Si hemos muerto al pecado, ¿cómo volveremos a vivir en él?
- Hemos sido llamados a obedecer los Mandamientos entregados a Moisés por medio de la redención del Mesías.
- No obedecemos para ser salvos, sino que, porque somos salvos, por amor queremos agradar a Yehováh.
- No obedecemos como el esclavo que tiene temor del castigo, obedecemos como los hijos que se saben herederos y que quieren agradar a Su Padre.
El profeta Malaquías confirma esta unidad. Malaquias 3, 22-23- 22. Acuérdense de la ley de Moisés, mi servidor, a quien entregué en el Cerro Horeb leyes y ordenanzas para todo Israel. 23. Les voy a enviar al profeta Elías antes que llegue el día de Yehováh, que será grande y temible. 24. El reconciliará a los padres con los hijos y a éstos con sus padres, para que, cuando yo llegue, no tenga que maldecir a este país.
Juan está repitiendo lo que decía la profecía: antes del regreso del Mesías y el juicio de fuego, la Torá de Moisés debe ser recordada y vivida.
Verso 4. ¿Quién no dará honor y gloria a tu Nombre, oh Señor? Tú solo eres santo, y todas las naciones vendrán y se postrarán ante ti, porque tus fallos se han dado a conocer.
El carácter de Yehováh se manifiesta en quienes guardan Sus mandamientos. No se puede entender la santidad sin estudiar Levítico y Deuteronomio. Adorar en Espíritu y en Verdad es obedecer Sus Instrucciones.
El Mesías jamás pecó porque fue perfectamente obediente a la Torá. Debemos vivir en Santidad (Kadosh) significa ser apartado para Su uso.
- Deuteronomio 6. 25. El camino recto para nosotros consiste en guardar y practicar estos mandamientos como él lo ha ordenado.
- 1 Pedro 1, 15-16. 15 Si es santo el que los llamó, también ustedes han de ser santos en toda su conducta, 16. según dice la Escritura: Serán santos, porque yo soy santo.
Es aterrador el declive en el Temor de Yehováh en nuestra cultura, pero más aún entre el pueblo de Yehováh. Es paradójico que hay que convencer a los “creyentes en el Mesías” de que hay que vivir en obediencia, en santidad, a guardar la ley por amor.
Nunca en la historia de la humanidad había sucedido que la Ekklesía se pareciera más al mundo que a Yeshúa Ha Mashiaj: No hay vida devocional, No hay oración y no hay nada más importante que nuestra relación con Yehováh. Yehováh no es nuestro amigo o pana. ÉL es Rey del universo.
- Proverbios 1,7. El comienzo del saber es el temor de Yehováh, únicamente los tontos desprecian la sabiduría y la disciplina.
- Proverbios 8, 13. Aborrecer el mal es temer a Yehováh. Aborrezco el orgullo y la arrogancia, los caminos que conducen al mal y la hipocresía.
Necesitamos volver a la Escritura, a la Torá y a nuestras rodillas para desarrollar Temor del Señor. Necesitamos aborrecer el mal camino, y la única manera de conocer lo que está bien y lo que está mal es yendo nuevamente a lo que Yehováh llama Su Instrucción, la Torá. Los cinco libros de Moisés nos dicen lo que es pecado, nos definen lo bueno y lo malo, no hay otro lugar para encontrarlo.
Todas las naciones dirán que Yeshúa Ha Mashiaj es el Señor, pero esto no significa que todos serán salvos. Muchos lo reconocerán en el Juicio y serán consumidos con la Verdad de que Yeshúa es el Señor de señores y Rey de reyes, pero esa confesión después de la muerte no tiene mérito.
Verso 5. Después se abrió el Santuario de la Tienda del Testimonio
Testimonio es un reflejo del Arca del Pacto y que hay dentro de ella: Los 10 Mandamientos que tienen relación con el resto de los 613 Mandamientos de Dios. Yehováh es santo y justo y Sus Mandamientos son rectos, por ello, el fundamento del Juicio de Dios es la violación a Sus Mandamientos, que se resumen en amar a Dios y al prójimo. Como dijo Yeshúa: “De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas” (Mateo 22, 40).
- Éxodo 25, 22 Y de allí me declararé a ti, y hablaré contigo de sobre el propiciatorio, de entre los dos querubines que están sobre el arca del testimonio, todo lo que yo te mandaré para los hijos de Israel.
- Mateo 22, 37 Yeshúa le dijo: Amarás al Señor tu Yehováh con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas. La pregunta del intérprete de la ley fue: ¿Cuál es el gran mandamiento?
Si eres un verdadero creyente tus pecados han sido pagados en la Sangre de Yeshúa Ha Mashiaj. Pero si no has aceptado el mensaje del evangelio entonces serás juzgado por cada transgresión de la Ley de Dios. 1 Juan 3, 6 El que permanece en él, no peca, y el que peca no lo ha visto ni lo ha conocido.
Verso 6 y salieron del Santuario los siete ángeles portadores de las siete plagas, vestidos de lino puro resplandeciente y ceñido su pecho con cinturones de oro.
Los sacerdotes se vestían con lino fino y servían como adoradores, si a sus vestiduras le añadían un cinto de oro alrededor de su pecho, estaban sirviendo como jueces. Un juez no emite juicios de su propio pensamiento, sino que lo hace usando la ley de Yehováh, el testimonio que está en el Tabernáculo, lo que está dentro del Arca del Pacto, las Tablas de la Ley, declara que eres inocente o culpable de acuerdo al estándar de Santidad de Yehováh.
El juicio de Yehováh es derramado por la violación de sus Mandamientos cuando no se cumple su justicia. Si no recibiste el mensaje de Gracia del Mesías y no te arrepentiste, si no dejaste tu vida vieja para seguirlo, entonces, estás bajo juicio.
Estos siete ángeles representan la totalidad, el completo, que van a derramar lo suficiente de plagas para derramar la Ira de Yehováh. Vestidos de lino fino pero ceñidos con cintos de oro porque ahora van a emitir juicio.
Verso 7. Uno de los cuatro Vivientes entregó a los siete ángeles siete copas de oro llenas del furor de Dios, que vive por siglos sin fin.
Hay cuatro seres vivientes adorando día y noche a Yehováh, “Querubines”, entrega las siete copas a los siete ángeles. Cada ángel va a tomar cada una de estas copas y va a ir derramando la Ira de Yehováh sobre la tierra.
Estos juicios no pueden suceder por obra del hombre. A diferencia de los juicios de las trompetas que pueden tener elementos de intervención humana, estas Copas de Ira son Intervenciones Sobrenaturales directas de Yehováh y van a opacar cualquier señal que haga el Anticristo. Se van a parecer a las plagas de Egipto y atacan la idolatría humana: a la falta de arrepentimiento y dejar de pecar, de transgredir la Ley.
Estos juicios serán tan impresionantes que todo el mundo sabrá que Yehováh está juzgando el pecado y la rebelión del hombre. Yehováh que trasciende a todo, el que era, el que es y el que ha de venir: Yehováh Sabaot, el que trae Su Ejército para derramar Su Juicio. Cuando dice el que vive por siglos sin fin se refiere al que es ETERNO, es decir a Quien lo trasciendo todo.
Verso 8. Entonces el Santuario se llenó de humo por estar allí la gloria de Dios y su poder, de modo que nadie podía entrar en él hasta que se consumaran las siete plagas de los siete ángeles.
La Gloria de Yehováh y Su Poder lleno el Santuario y nadie podía entrar, esto es porque nada puede detener que Sus Juicios ocurran, Dios no cambiara de opinión, nada detendrá Su Ira hasta que sea derramada en Su Totalidad las 7 plagas.
La Ira de Dios guarda relación con Santidad de Dios, porque estos juicios harán que cada aspecto de pecado sea consumido, no quedara nada a salvo, excepto todo aquello que este de acuerdo con los Planes, Propósitos y la Voluntad de Dios
Cuando Salomón construyó el primer templo tuvo que dedicarlo y el templo se llenó con la Doxa, con la Gloria de Yehováh, de acuerdo 2 Crónica 5,14 en ese momento la Casa se llenó de la nube de la Gloria de Yehovah y los sacerdotes no pudieron continuar en su servicio a causa de la nube, porque la Gloria de Yehovah llenaba la Casa de Dios
El santuario no estará dedicado hasta que el juicio de Yehováh haya sido derramado y su santidad sea revelada, y cada aspecto de pecado sea aniquilado y el hombre esté de acuerdo con Yehováh. Hasta que podamos como humanidad declarar: “estamos de acuerdo contigo, hemos pecado, merecemos tu juicio”.
- El resultado de Su Juicio será Bendición: el cumplimiento de Su Reino.
- Por fin, de una vez y para siempre, no viviremos en un mundo en oposición a las Leyes de Yehováh.
- Por fin, podremos cantar el cántico de Moisés y el cántico del Cordero en armonía con Yehováh.
- El Arca del Testimonio será la Constitución del planeta.
- Hasta que toda la maldad no sea juzgada y consumida, hasta entonces Yehováh establecerá su paz inconmovible.
- El juicio, es necesario para que venga la paz verdadera y absoluta, para que se establezca el Reino.
Yehováh Todopoderoso nos ama, nos quiere rescatar porque nos ama. Yehovah es Santo y todo lo que esté en Su Casa debe ser conforme a como ÉL lo creó “sin santidad nadie verá al Señor”.
La Falsa Ekklesía desaparece por no ser Su Reflejo ¿Por qué no somos efectivos en la conquista de más almas? Por moverse por lógica y no por los mandamientos de Yehováh, la epidemia es la falta del Temor a Yehováh. Hagan un examen de conciencia, tienen el tiempo como para que pueden entender si han puesto todo su Corazón en el Señor. El Señor busca una Ekklesia que le espera. Leer Éxodo 15.
Sirácides (Eclesiástico) 5, 4-7. 4 No digas: “¡Pequé y no me pasó nada!” El Señor se toma todo su tiempo. 5 No estés demasiado seguro del perdón cuando acumules pecados. 6 No digas: “¡La misericordia del Señor es grande, perdonará mis pecados por numerosos que sean!”. Porque en ÉL se encuentran misericordia y reprobación; su cólera se deja caer sobre los pecadores. 7 No tardes en volver al Señor, no postergas cada día más, no sea que llegue el día del ajuste de cuentas; se encenderá de repente la cólera del Señor y tú perecerás.