Mosqueteros de Yehovah

2 Crónicas Capítulo 22

Versos del 1 al 4

Como se demostrará, el hijo de Joram llamado Ocozías era un hombre indigno.

Sin embargo, el cronista explicó que todos los habitantes de Jerusalén lo hicieron rey, porque una banda de árabes había matado a todos los mayores.

La corta vida y reinado de Joram, reinó solamente ocho años y murió a los cuarenta, debió haber advertido a Ocozías.

Su breve reinado de un año muestra, que fue incluso menos bendecido que el de su padre Joram.

También la madre de Ocozías era la perversa Atalía, quien era la hija de Ajab y Jezabel del reino del norte de Israel y le fue dada en matrimonio a Joram, el rey de Judá.

Ella trajo su influencia sobre su hijo y lo hizo más hijo de Ajab y Jezabel, que hijo de David y sus consagrados descendientes.

Versos del 5 al 9

La cercana asociación de Ocozías con la malvada casa de Ajab se convirtió en una alianza de guerra con Israel contra Siria.

Su conexión con la familia de su madre, ella era una hija de Ajab y Jezabel, 2 de Reyes 8, 18, era tan fuerte y solidaria que Ocozías fue a visitar a un herido y enfermo rey de Israel (Joram).

Jehú fue uno de los hombres más interesantes del Antiguo Testamento. YEHOVAH DIOS lo levantó para traer juicio contra la dinastía de Omri que gobernaba al reino del norte de Israel (2 de Reyes 9, 1-26).

En el transcurso del cumplimiento de esa comisión divina se topó con Ocozías, rey de Judá.

Ocozías estuvo feliz de asociarse con el reino del norte de Israel y sus reyes malvados. Por lo tanto, murió en el mismo juicio que vino sobre el rey de Israel, a través de Jehú.

También era un pariente de sangre de Ajab, él era su abuelo, por lo que lo hizo responsable bajo el juicio que vino sobre Ajab y sus descendientes.

Al fallar al separarse de Joram, se hizo responsable de sufrir el mismo castigo que YEHOVAH DIOS había anunciado anteriormente contra la casa de Ajab, que había escogido a Jazael y Jehú para llevar a cabo.

2 de Reyes 9, 1-26 también registra el reinado de Ocozías y su lamentable final a manos de Jehú.

La reconciliación de los detalles de la muerte de Ocozías entre 2 de Crónicas 22 y 2 de Reyes 9 es complicada, pero definitivamente posible.

Cuando Ocozías murió en batalla, le dieron un entierro digno, no porque lo mereciera, sino solo porque su ancestro Josafat fue un hombre piadoso.

Verso 10

Entonces Atalía madre de Ocozías, viendo que su hijo había sido ajusticiado, utilizó la ocasión de la muerte de su hijo para tomar el poder y reinó sobre la tierra por seis años (2 de Reyes 11, 1-3).

Recordemos que Atalía era la hija de Ajab y Jezabel, le fue dada a Joram, rey de Judá como esposa.

Ella fue una mala influencia tanto en su esposo, Joram de Judá como en su hijo, rey Ocozías de Judá.

Destruyó toda la descendencia real, Atalía era de la familia de Ajab y Jehú había destruido por completo a todos los descendientes de Ajab en Israel.

Ahora, después del golpe de Jehú, Atalía intentó salvar algo para la familia de Ajab intentando eliminar a la casa de David en Judá.

Sin embargo, ninguna ira maligna es suficiente para frustrar los propósitos divinos y contra la perversidad de una mujer YEHOVAH DIOS utilizó la compasión de otra.

Versos del 11 al 12

Esta mujer poco conocida como Josabá en 2 de Reyes 11, 2, tenía un lugar importante en el plan de YEHOVAH DIOS para la eternidad.

A través de su valor y su ingenio, ella preservó la línea real de David a través de la cual el Mesías llegaría.

Personas malvadas como Atalía comenzarán su obra, pero YEHOVAH DIOS siempre puede levantar a una Josabá.

A pesar de que Ocozías fue un mal rey que hizo malas alianzas, seguía siendo un descendiente de David y sucesor de su línea real. Por amor a David, YEHOVAH DIOS recordó su promesa y salvó a este joven sobreviviente de la masacre de Atalía.

La línea de David casi se extinguió y continuó solo en la presencia de un pequeño niño llamado Joás, pero YEHOVAH DIOS preservó a esa llama parpadeante.

Como el niño Samuel, Joás creció en el Templo. Al igual que Samuel, probablemente encontró pequeñas formas de ayudar a los sacerdotes, lo que fuera que se pudiera hacer sin atraer mucha atención.

Nada más que la intervención milagrosa de la providencia divina, pudo haber salvado al linaje de David en ese tiempo y preservar la profecía relativa al Mesías.

Toda la verdad de esa profecía y la salvación del mundo, ahora parecía estar suspendida en el hilo quebradizo de la vida de un niño de un año, (2 de Crónicas 24, 1) para destruir a quien era el interés del poder reinante.

Pero YEHOVAH DIOS puede Salvar pocos, así como a muchos, cuando es parte de su Promesa no hay artimañas de la tierra y el infierno que puedan delante de su Poder y Lealtad.

Hay horas en la historia de la humanidad, donde parece como si el mal fuera de lo más poderoso, se afianza con gran fuerza, construye grandes murallas, inaugura políticas con gran destreza y habilidad, parece capaz de unir a un reino que es invencible.

Todo esto es falso. No hay finalidad, no hay seguridad, en el aparente poder de la iniquidad.

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