Mosqueteros de Yehovah

1 Samuel Capítulo 15

Versos del 1 al 3

Este era un mensaje del líder espiritual de Israel, para el líder político y militar de Israel. El mensaje era claro, castigaré lo que hizo Amalec a Israel, destruye todo lo que tiene y no te apiades de él.

YEHOVAH DIOS indicó a Samuel decir a Saúl, que obrará juicio total contra los Amalecitas.

“Destruye todo”, este verbo Hebreo “heherim” es usado siete (7) veces en esta parte. La idea de juicio total y completo es ciertamente resaltada.

Lo que explica por qué los Amalecitas debían recibir juicio total. Siglos antes de esto, los Amalecitas fueron el primer pueblo en atacar a Israel después de su escape de Egipto (Éxodo 17, 14-16; Deuteronomio 25, 17-19).

Esto sucedió más de cuatrocientos (400) años antes, YEHOVAH DIOS aún sostenía su ira contra los Amalecitas.

Porque el tiempo no borra el pecado delante del TODOPODEROSO. Sólo la sangre de Yeshúa Ha Mashiaj puede borrar el pecado, no el tiempo.

De hecho, ese tiempo les fue dado misericordiosamente a los Amalecitas, como oportunidad para arrepentirse y no lo hicieron.

Los cientos de años de corazones endurecidos, sin arrepentimiento los hizo más culpables, no menos culpables.

YEHOVAH DIOS pudo haber juzgado directamente a Amalec, como lo hizo con Sodoma y Gomorra. Pero ÉL tenía un propósito para su nación especial, Israel.

YEHOVAH DIOS quería que fuera una prueba de obediencia para Saúl y todo Israel. Además, como el pecado de Amalec contra Israel fue un ataque militar, YEHOVAH DIOS quería hacer que el juicio se ajustara al pecado.

Versos del 4 al 6

Ciertamente Saúl era un líder militar capaz. Podía convocar y organizar a un gran ejército, también sabía cómo programar su ataque adecuadamente y puso emboscada en el valle.

Aquí, Saúl muestra sabiduría y misericordia al dejar ir a los Quenitas.

El juicio de YEHOVAH DIOS no era sobre ellos, así que no quería destruirlos junto con los Amalecitas.

Versos del 7 al 9

Esto fue bueno y en obediencia a YEHOVAH DIOS. Pero fue una obediencia incompleta y selectiva. Primero, Saúl tomó vivo a Agag rey de Amalec, pero a todo el pueblo mató a filo de espada.

YEHOVAH DIOS le ordenó a Saúl, que llevara su juicio sobre todo el pueblo, incluyendo al rey.

YEHOVAH DIOS ordenó claramente en el Vs 3 que todas las vacas, ovejas, camellos y burros debían ser destruidos y Saúl no lo hizo.

Ellos tuvieron cuidado de conservar lo mejor para ellos mismos. Podemos imaginarnos que todos estaban contentos, con lo que habían obtenido en la batalla.

Versos del 10 al 11

El corazón de YEHOVAH DIOS estaba roto por la desobediencia de Saúl.

El hombre que había iniciado humilde y sujeto a YEHOVAH DIOS, eventualmente tomó su propio camino en desobediencia.

Samuel tenía el corazón de YEHOVAH DIOS. Le dolió al Altísimo desechar a Saúl y le dolió a su profeta verlo rechazado.

Estamos cerca del corazón del TODOPODEROSO, cuando las cosas que lo afligen nos afligen y las que le agradan nos agradan.

Versos del 12 al 13

Renuente, Samuel que había ungido a Saúl como rey años antes, ahora venía para disciplinar al desobediente rey.

Saúl no estaba afligido por su pecado. ¡Saúl estaba bastante complacido consigo mismo! No hay ni la más mínima pizca de culpa ni vergüenza en Saúl, a pesar que había desobedecido directamente a YEHOVAH DIOS.

Esto también muestra que Saúl, no era el mismo hombre humilde que alguna vez tuvo una opinión humilde de sí mismo (1 de Samuel 9, 21) y que alguna vez se escondió entre el bagaje por timidez (1 de Samuel 10, 22).

Los años, las victorias militares y el prestigio del trono de Israel, revelaron el orgullo en el corazón de Saúl.

Saúl puede ir con el profeta de YEHOVAH DIOS con tal osadía, jactándose de su obediencia debido a su orgullo. Saúl se está engañando a sí mismo, probablemente creía, yo he cumplido la Palabra de YEHOVAH DIOS.

El orgullo siempre nos lleva al autoengaño.

Versos del 14 al 16

El ganado que YEHOVAH DIOS claramente había ordenado destruir podía ser oído, visto y olido, al mismo tiempo que Saúl decía “yo he cumplido la Palabra de YEHOVAH DIOS”.

El orgullo y la desobediencia nos ciegan o nos hacen sordos a nuestro pecado. Lo que era completamente obvio para Samuel, era invisible para Saúl.

Todos tenemos puntos ciegos de pecado en nuestras vidas y necesitamos pedirle constantemente a YEHOVAH DIOS, que nos los muestre.

Necesitamos orar con sinceridad la oración del Salmo 139, 23-24 “Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; Pruébame y conoce mis pensamientos; Y ve si hay en mí camino de perversidad, Y guíame en el camino eterno”.

Esta es la primera de una serie de excusas de parte de Saúl, el culpó al pueblo, no a sí mismo.

Segundo, se incluyó a sí mismo en la obediencia, pero lo demás lo destruimos.

Tercero, justificó con lo que se había quedado debido a su fina calidad, lo mejor de las ovejas y de las vacas.

Cuarto, afirmó haberlo hecho por una razón espiritual, para sacrificarlas a YEHOVAH tú DIOS.

En su orgullo y su autoengaño, todo hacía sentido para Saúl, pero no significaba nada para YEHOVAH DIOS, ni para Samuel.

De hecho, era peor que nada, esto mostraba que Saúl estaba tratando desesperadamente de excusar, su pecado a través de juegos de palabras y verdades a medias.

Ni siquiera esto era cierto. Aún había Amalecitas con vida. Después David tuvo que lidiar con los Amalecitas (1 de Samuel 27, 8; 30, 1; 2 de Samuel 8, 12).

Amán, el malvado hombre que trató de eliminar a todo el pueblo Judío en los días de Ester, era descendiente de Agag (Ester 3, 1).

Lo más irónico, es que cuando Saúl fue asesinado en el campo de batalla, un Amalecita afirmó haber dado el empujón final a la espada (2 de Samuel 1, 8-10).

Cuando no obedecemos a YEHOVAH DIOS totalmente, la porción “sobrante” ciertamente volverá para causarnos problemas, si no es que nos mata.

Samuel había tenido suficiente. No escucharía nada más de Saúl. La excusa se había revelado como lo que era, sólo una patética excusa.

Ahora es tiempo, de que Saúl se calle y escuche la palabra de YEHOVAH DIOS a través de Samuel.

Versos del 17 al 21

Este era el más evidente de los pecados de Saúl. YEHOVAH DIOS le dio una orden específica y él la desobedeció directamente.

Saúl primero sigue insistiendo en que es inocente. Pero estaba tan cegado, que pudo decir he obedecido la voz de YEHOVAH DIOS e inmediatamente comenzó a describir, cómo no obedeció la voz del Altísimo diciendo, que había traído a Agag rey de Amalec.

Después de insistir en que era inocente, Saúl entonces culpa al pueblo por el pecado. Su afirmación era una verdad a medias, que en realidad era una mentira completa.

Era verdad que el pueblo tomó del botín. Pero lo hicieron siguiendo el ejemplo de Saúl quien le perdonó la vida a Agag, rey de Amalec y con su permiso porque él no hizo nada para detenerlos o disuadirlos.

Versos del 22 al 23

El obedecer es mejor que los sacrificios y el prestar atención que la grosura de los carneros. La observancia religiosa sin obediencia es hueca delante de YEHOVAH DIOS.

El mejor sacrificio que podemos llevarle al Altísimo es un corazón arrepentido (Salmos 51, 16-17) y nuestros cuerpos rendidos a su servicio por obediencia (Romanos 12, 1).

Un corazón rebelde y obstinado desagrada a YEHOVAH DIOS, de la misma manera en que lo hace alguien que rechaza obrar sus mandamientos, porque prefiere las prácticas oscuras o idolatría.

En su vacía práctica religiosa, rebelión y obstinación contra YEHOVAH DIOS, Saúl rechazó la Palabra del Creador.

Así que YEHOVAH DIOS con justa razón lo rechaza a él como rey de Israel.

Saúl fue desechado para que no sea rey. Sin embargo, pasarían casi veinticinco (25) años antes de que hubiera otro rey en Israel. El rechazo de Saúl era final, pero no inmediato.

Entendamos que las actuaciones de Saúl, provocaron la no prevalencia de la corona en su nombre a perpetuidad. La asignación real fue quitada de su cromosoma “Y”.

YEHOVAH DIOS se tomó casi veinticinco (25) años, para entrenar al reemplazo adecuado de Saúl.

Versos del 24 al 25

Las palabras de Saúl comienzan como una confesión genuina, pero cambiaron “porque temí al pueblo y consentí a la voz de ellos”.

Saúl se negó a tomar responsabilidad por su pecado y además culpa al pueblo que lo “hizo”.

En vez de tratar con el profundo problema, en su corazón de rebeldía y necedad contra YEHOVAH DIOS, pensó que una palabra de Samuel podría solucionar todo.

Pero una palabra o dos de Samuel, no cambiarían la sentada naturaleza del corazón de Saúl.

Versos del 26 al 31

Samuel no tiene nada más que decir sobre este asunto, además de lo que YEHOVAH DIOS ya había dicho a través de él Vs 23. No había nada más de que hablar.

La acción desesperada de Saúl nos proporciona una vívida lección, sobre cómo el reino le será arrebatado.

Saúl tal vez, haya pensado que habría una forma de “arreglar” el asunto. Samuel le dejó saber, que no había nada que pudiera hacer. Esto era definitivo.

La desesperada súplica de Saúl, muestra la profundidad de su orgullo. Él está mucho más preocupado por su imagen que por su alma.

Samuel no dirigió una rebelión inmediata contra Saúl, porque YEHOVAH DIOS aún no había levantado a su reemplazo y Saúl era mejor que la anarquía que llegaría sin un rey.

¿Hizo esto algún bien? No hizo ningún “bien” para regresarle el reino a Saúl. Esa era una decisión que YEHOVAH DIOS había tomado y era definitiva.

Pero tal vez, le haya hecho bien a Saúl para mover su orgulloso y obstinado corazón más cerca de YEHOVAH DIOS en aras de salvar su alma. Tenía esa oportunidad, así que Samuel le permitió a Saúl que fuera con él y adorara a YEHOVAH DIOS.

Versos del 32 al 33

El problema aún no estaba resuelto para Samuel, aún estaba el asunto de la obediencia incompleta de Saúl.

La orden de YEHOVAH DIOS, de destruir todo lo de Amalec aún estaba vigente, aunque Saúl no la haya obedecido.

Cuando Agag iba con el viejo profeta pensó “Dejaremos el pasado atrás. Supongo que este profeta ahora me dejará ir a casa”.

Samuel deja claro que Agag no fue un inocente espectador, cuando se trataba de las atrocidades que los Amalecitas cometieron contra Israel.

Agag era el perverso y violento líder, de un perverso y violento pueblo. El juicio de YEHOVAH DIOS contra él y los Amalecitas era justo.

Samuel era un sacerdote y había oficiado cientos de sacrificios animales. El sabía cómo se sentía cuando el filo cortaba la carne, pero nunca había matado a otra persona.

Ahora, sin dudas, este viejo profeta levanta una espada o probablemente un cuchillo grande, como los que usaba en los sacrificios y lo clava sobre este orgulloso y violento rey.

Samuel cortó en pedazos a Agag.

Versos del 34 al 35

Samuel sabía que no le correspondía ver a Saúl. Le correspondía a Saúl buscarlo en un humilde arrepentimiento delante de YEHOVAH DIOS.

Probablemente esto no hubiera restaurado el reino de Saúl, pero si restaurar su corazón ante YEHOVAH DIOS.

Tristemente, Saúl nunca fue a buscar a Samuel. Ramá y Guibea estaban a menos de diez millas (16,1 Km.) de diferencia, pero nunca se volvieron a ver.

Samuel no era un mensajero de YEHOVAH DIOS frío y apático. Él se dolía por Saúl, “Por la dureza de su corazón y por el peligro de su alma”.

2 comentarios en «1 Samuel Capítulo 15»

  1. Gloria a Yehovah por su Palabra no Contaminada 📖, el obedecer sus mandatos vale más que todo acto externo. Yehovah quiere un corazón totalmente entregado a escuchar y obedecer su voz 🙋🏽‍♀️

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