Mosqueteros de Yehovah

1 Macabeos Capítulo 16

Versos del 1 al 10

Primer éxito de Juan. Sin ningún preámbulo entran en acción Judas y Juan, hijos de Simón y representantes de la tercera generación de la familia de los Macabeos.

Simón aún puede ejercer las funciones de gobierno, pero por su edad, ya no puede ir al frente de batalla, misión que delega en sus hijos, de la misma manera que tiempo atrás lo hizo Matatías, antes de morir, con su hijo Judas (1 Macabeos 2, 49 – 68; 12, 15; 13, 3; 14, 26).

La audacia militar y la inteligencia estratégica de Juan le procuran el triunfo en la batalla contra Cendebo, actitudes que recuerdan a sus tíos y lo identifican plenamente como uno de los macabeos.

Versos del 11 al 24

Muerte de Simón. Las divisiones y traiciones no son ahora entre reyes o gobernantes, sino entre la misma familia.

Parece que prácticas nepotisas llevaron a que miembros de la familia macabea vieran crecer rápidamente su riqueza y su poder, como en el caso de Tolomeo de Abubos (verso 11; 2 Samuel 13,28), nombrado por su suegro Simón, gobernador de la región de Jericó.

Los deseos libertarios de otros tiempos, se cambian por la codicia y la ambición de poder, tal es el caso de Tolomeo, que en el año 142 a.C. asesina de manera vil y traicionera a Simón, el último de los hermanos Macabeos.

Juan, el hijo de Simón, logra salvarse al ser avisado de los planes para asesinarlo, de esta manera queda “bautizado” Juan Hircano como el continuador de la obra macabea.

Los dos últimos versos de nuestro libro, (vs 23 y 24) son muy importantes al compararlos con la fórmula clásica utilizada en el Libro de los Reyes de Judá (1 Reyes 11, 41; 14, 19; 15, 23).

¿Cuál será la intención del autor? Probablemente quiere colocar a Juan Hircano, que reinó entre los años 134-104 a.C. en la misma línea de los reyes de Judá y a la dinastía Asmonea, que es la misma de los macabeos, como la continuadora de la dinastía davídica y de la monarquía judía, interrumpida por más de cuatrocientos años.

Una pregunta para la reflexión: ¿Realmente querrá Dios “resucitar” el proyecto monárquico, cuando fue un rotundo fracaso en la historia de Israel?.

La respuesta es no, prueba de ello es que en poco tiempo la dinastía Asmonea va a ser tan odiada, que ni siquiera el libro de los Macabeos fue aceptado en el canon judío.

El proyecto macabeo que comenzó como un proyecto libertario contra el emperador idólatra y esclavizador, terminó siendo una monarquía tan cruel e idólatra como aquella que combatió.

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