Mosqueteros de Yehovah

Salmos Capítulo 109

Salmo está titulado, “Al jefe de los músicos. Un salmo de David”.

Algunos piensan que el jefe de los músicos era el director del coro del rey David, otros que era una referencia poética a YEHOVAH DIOS mismo.

Este es un Salmo de David y se considera el más fuerte de los que son conocidos como los salmos imprecatorios, la canción de David que lanza maldiciones sobre sus enemigos.

Es importante recordar que estas son oraciones, dejando la venganza a YEHOVAH DIOS.

Con la gran revelación de la Gracia y Verdad que vienen con Yeshúa Ha Mashiaj, entendemos que debemos de orar por el bien de nuestros enemigos, lo que supone una corrección más efectiva porque los juicios son de dentro hacia fuera.

Aun así, debemos recordarnos que David se negó a llevar a cabo estas maldiciones, en su lugar le dejó la venganza a YEHOVAH DIOS.

Esto es especialmente importante en lo concerniente a David, quien sabía qué era tomar la vida de otro con la espada.

Si David detenía su venganza, es porque decidió hacerlo, no porque no tuviera la oportunidad, la habilidad o el coraje para ello.

Versos del 1 al 3

Liberación de los enemigos que lo odian.

David se encontraba una vez más en problemas, rodeado de muchos enemigos, la boca del impío hablaba en contra suya, así que oraba para que YEHOVAH DIOS no se quedara callado, no quería que la boca del engañador tuviera la última palabra.

David confiaba en su propia inocencia en referencia a sus enemigos, sus duras palabras fueron dichas con boca de engañador y con palabras de odio y sin causa.

Versos del 4 al 5

Liberación de la ingratitud de aquellos que odian, en las líneas anteriores David insistió que el odio que sus enemigos tenían en su contra no tenía causa.

Aquí él continúa explicándonos que les extendió su amor a estos adversarios, pero ellos le pagaron a David mal por bien y odio por amor.

Esto demuestra que la respuesta de David fue la apropiada, incluso desde un entendimiento del Nuevo Testamento.

Las siguientes líneas están llenas de deseos amargos, que forman algo similar a una profecía de perdición en contra de sus enemigos.

Aun así, David no llevó a cabo la destrucción de sus enemigos, ese era el trabajo de YEHOVAH DIOS, no el suyo, en lo que a él concierne,  se entregaría a la oración y le dejaría las cosas al Señor.

El hebreo es más abrupto y por lo tanto más fuerte, literalmente dice, “Pero yo oro”, esto es “Yo soy todo oración o caracterizado por oración”.

“Mientras que mis enemigos están completamente llenos de palabras mentirosas de mi hacia otros, tratando de herirme, yo estoy hablando con YEHOVAH DIOS, yo siempre estoy orando al Todopoderoso”.

Versos del 6 al 13

“Destrucción de la familia de mis enemigos”. David está hablando de sus enemigos en singular, ya sea que tenga en mente al líder de un gran grupo de ellos mencionados en los versos del 1 al 5 o tal vez hace un solo objetivo de los muchos.

Cuando David profetizó destrucción sobre sus enemigos, empezó con el deseo que en el juicio él sería gobernado por un impío.

El gobierno impío es una forma del juicio de YEHOVAH DIOS sobre las personas.

Esto empieza una larga e intensa serie de maldiciones que David pronuncia en contra de sus enemigos, hay algunos que piensan que los versos del 6 al 20 describe las palabras bases que los enemigos de David dijeron en su contra y que el uso del singular en esa sección es la prueba, al igual que en el verso 20 lo mismo.

El principal argumento en contra de esta visión es como Pedro cita el verso 8, aplicándolo a un hombre impío juzgado justamente “Judas” y no en contra de un hombre inocente condenado de forma injusta.

Es importante notar que el tono de estas maldiciones, son generalmente en forma de profecía más que maldiciones inmediatas.

Se piensa que David predijo el justo juicio que iba a venir sobre ellos en lugar de pronunciarlos, aunque, deseaba su juicio.

La maldición que David tenía en mente era la de un acusador “Satán” o “adversario”, colocándose en el lugar de ayuda, ayudándole para que el culpable quedara sin ayuda y en su lugar tuviera a Satán a su diestra, considerando que la palabra hebrea para “acusador“” es “Satán”.

David pensó en todas las posibles calamidades que podrían venir sobre sus enemigos, en la corte de justicia él sería culpable, cuando ore, que la oración misma sea para pecado. Su vida sería corta y otros ocuparían su oficio.

La frase “tome otro su oficio” era por la inspiración del Espíritu Santo, citado por Pedro para determinar que los apóstoles deberían de reemplazar a Judas en el número apostólico (Hechos 1, 20).

El enemigo que odiaba a David era una imagen previa de Judas, quien también luchó contra Yeshúa sin causa (verso 3) y recompensó el bien que Yeshúa Ha Mashiaj hizo con él con maldad (verso 5).

David profetizó que la destrucción que vendría sobre este enemigo se extendería a su familia.

Su corta vida significaba que sus hijos serían huérfanos y su mujer viuda, sus hijos huérfanos sufrirían de gran pobreza y ellos mismos tendrían vidas malditas, “en la segunda generación sea borrado su nombre”.

Versos del 14 al 20

“Destrucción en contra de los muchos pecados de mis enemigos”. David esperaba que los pecados de los ancestros y sus enemigos fueran usados en su contra y que el recordatorio de esos pecados estarían siempre delante de YEHOVAH DIOS.

Este enemigo y aquellos que estaban con él despreciaban la bondad que David les había extendido (verso 5), con todo sus caminos de odio iban más allá del mal que le hacían a David, ellos también persiguieron al hombre afligido y menesteroso.

Esta crueldad sin misericordia para el quebrantado de corazón es completamente contraria a la naturaleza de YEHOVAH DIOS.

“El Señor está cerca de aquellos que tienen un corazón quebrantado” (Salmo 34, 19) y “nunca rechaza al corazón contrito y humillado” (Salmo 51, 19).

La oración de David estaba fundamentada simplemente en la justicia, deseaba que YEHOVAH DIOS hiciera con este lo que este hombre culpable había hecho a otros. David quería que el hombre fuera vestido de maldiciones.

El énfasis de que esta es una oración de David, como dijo en el verso 4, él orará y le dejará el asunto al Señor.

David deseaba y profetizaba esta destrucción, pero sería el trabajo de YEHOVAH DIOS el llevarla a cabo.

Versos del 21 al 25

Pidiendo ayuda debido a la debilidad, David entendió que no era suficiente el juzgar a sus enemigos, necesitaba la ayuda de DIOS, de YEHOVAH Adonai.

David pidió en la base del nombre y la misericordia, no bajo la base de su propio juicio.

Está afligido y necesitado y muestra que era la persona con el corazón quebrantado del verso 16.

La miseria de David era también física, sintió que su vida se desvanecía, diciendo “mi cuerpo, sin grasa, ha enflaquecido”, el enemigo que lo odiaba o le causó esta debilidad física o tomó ventaja de ello.

Las personas miraban a David en su pobre condición y lo despreciaban, objeto de oprobio, meneaban su cabeza tanto en lástima como en burla.

Versos del 26 al 29

Solicitando ayuda con un corazón para glorificar a YEHOVAH DIOS. “¡Ayúdame, YEHOVAH DIOS mío!”

La petición de David era directa y simple, como la mujer de Canaán con la hija que estaba poseída por un demonio (Mateo 15, 21-28), le pidió ayuda a YEHOVAH DIOS.

De nuevo, pidió bajo la base de la Misericordia de DIOS, no bajo sus méritos.

Era muy importante para David que sus enemigos y todos los que lo vieran supieran que su rescate venía de la mano de YEHOVAH DIOS, que el Señor lo había hecho, no buscaba solo la liberación para su vida, sino también para la gloria de YEHOVAH DIOS.

David sabía que las maldiciones de sus enemigos, nunca triunfarían sobre las bendiciones de YEHOVAH DIOS sobre su vida.

Esto haría David, se regocijaría y que sus enemigos fuesen vestidos de ignominia, vistiendo confusión como si fuera un manto.

Versos del 30 al 31

Confiadamente alabando a YEHOVAH DIOS.

El corazón de David era ver a YEHOVAH DIOS honrado en su liberación, alabaría al Todopoderoso vocal y públicamente en medio de muchos.

YEHOVAH DIOS debe de ser alabado por su amor y cuidado para los pobres y para aquellos oprimidos por sus terribles enemigos, aquellos que condenan a los justos.

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