Mosqueteros de Yehovah

Proverbios Capítulo 4

Versos del 1 al 9

La tradición. El lugar ideal donde se transmite y se recibe sabiduría es la familia.

El padre y la madre enseñan a sus hijos modelos de vida, no a través de discursos, sino fundamentalmente a través del ejemplo y de palabras que se condensan en dichos, máximas y sentencias.

Ante los peligros externos e internos que rodean al israelita de la época del libro y actualmente, esta formación familiar se debe hacer más intensa para que el joven no se deje llevar por otras corrientes.

De ahí el énfasis en el honor que se va adquiriendo por el discernimiento y que involucra todas las esferas de la vida humana.

Honor e identidad se implican mutuamente y por eso están a la base del continuo ejercicio del discernimiento.

Versos del 10 al 19

Los dos caminos a los que se refiere esta enseñanza son:

1. El camino de la sensatez, que permite caminar sin tropiezos. Quien transita por este camino no puede desechar la corrección, puesto que la sabiduría no es algo que se adquiere de un solo golpe, sino que ocupa toda la vida.

2. El camino descrito como “el camino de los malvados” (vs 14), que viven en función del mal. Los verbos “comer” y “beber” indican cómo la vida del malvado sólo se nutre del mal y sacia su sed con la violencia.

Ambos caminos poseen características antagónicas, el camino del honrado, justo, sabio, es luz, no hay temor a tropezar porque todo lo que se hace está iluminado por la luz de la verdad.

En cambio, la senda de los malvados es tenebrosa, se camina a tientas, sin saber dónde se va a tropezar.

Versos del 20 al 27

El autor cierra haciendo énfasis en los versos introductorios de este capítulo.

El creyente tiende a ser olvidadizo y terco, le cuesta entender, que la vida del éxito está basada en la Obediencia a la cabeza y no en la persecución de su propio bien, porque la carne por si misma tiende al placer.

Escoger el camino recto consiste en decidir el ser obedientes a los mandatos de YEHOVAH, desestimando de igual forma cualquier pretensión de la concupiscencia carnal, para desestimar la sabiduría.

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