Mosqueteros de Yehovah

Proverbios Capítulo 19

Versos del 1 al 12

El tema predominante de este segmento es el binomio rico-pobre, en relación con la conducta personal.

La conducta recta no la proporciona ni la riqueza ni la posición social, aquella es obra del interés personal y del discernimiento continuo que siempre tiene presente el respeto al Señor y a Sus preceptos.

El segmento termina con una alusión al rey, que en Nombre de Dios debe ser el primero en dar ejemplo de adhesión y respeto al Altísimo.

Versos del 13 al 16

El hijo necio, la mujer que riñe y el perezoso son figuras que simbolizan el mal funcionamiento del hogar, de la familia y por ende podrían reflejar el mal estado de una sociedad, eso se debe a no vivir en el temor de YEHOVAH DIOS.

Ya desde antiguo se ve que la familia era el lugar donde se podía reflejar la situación social.

Hoy se hace cada vez más urgente y necesario el cultivo de los valores humanos, cívicos, sociales y religiosos en el seno de la familia para poder soñar con una sociedad distinta, por ello, vivir bajo los preceptos de YEHOVAH DIOS es lo fundamental.

Versos del 17 al 25

Nuestras actitudes respecto al pobre están en relación directa con el Señor, lo cual nos confirma que la opción fundamental de Dios es el pobre, el débil y el excluido.

Ya lo confirmó también Jesús: “lo que hayan hecho a uno solo de éstos, mis hermanos menores, me lo hicieron a mí” (Mateo 25, 40).

En este mismo sentido podemos hacer derivar los demás proverbios de este segmento, la corrección (vs 18), la escucha del buen consejo (vs 20), la verificación del cumplimiento de los designios del Señor (vs 21).

El respeto del Señor que nos permite un sueño tranquilo (vs 23) y la diligencia en la cotidianidad de la vida (vs 24).

Versos del 26 al 29

En línea con el pensamiento deuteronomista sobre el respeto y la caridad con los padres (Deuteronomio 5,16), el maestro de sabiduría denomina “desnaturalizado, indigno o infame” (26) al hijo que es capaz de maltratarlos (Éxodo 21,15. 17).

Llamando a los hijos para a que acepten gustosos la corrección, ya provenga de los mismos padres, primeros maestros y educadores o de los sabios de la comunidad.

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