Mosqueteros de Yehovah

Levítico Capítulo 16

Versos del 1 al 4

Vs 1 Esto ocurrió poco después de la muerte de los dos hijos de Aarón, registrada en Levítico 10.

Aunque aún faltaban varios meses hasta el Día de la Expiación, YEHOVAH DIOS instruyó a Aarón en cuanto a este día a fin de que tuviese suficiente tiempo para familiarizarse con el ritual.

La palabra hebrea es “Ajarei Mot” en hebreo “אחרי מות” es igual a “Despues de Morir”, refiriéndose a los hijos de Aarón, pero en un nivel de interpretación “Remez” vemos algo muy interesante.

Nos enseña que este mensaje está hablando de lo que iba a pasar con el Mesías después de su muerte.

Después de su muerte, Mashiaj entró en el Lugar Santísimo en el Santuario Celestial y cumplió así con esta sombra profética de “Yom Hakipurim” tocante en este capítulo de Levítico 16, como está escrito en Hebreos 9, 11-12.

En el Santuario había dos velos: uno a la entrada del primer compartimento y el otro entre los dos compartimentos.

Vs 2 Aquí se hace referencia al segundo velo (Hebreos 9, 3), que estaba delante del propiciatorio (Éxodo 26, 31-32).

Era delante de este velo donde se paraban los Sacerdotes para ofrecer el incienso sobre el Altar del incienso, delante del Propiciatorio.

No podían mirar a través del velo, pero sabían que del otro lado estaba el Arca con su Propiciatorio, donde YEHOVAH DIOS había prometido encontrarse con su pueblo (Éxodo 25, 22).

Las figuras de los querubines bordadas en el velo, representaban para ellos a los ángeles que están delante del trono de YEHOVAH DIOS.

El velo los protegía de la Gloria consumidora, pero al mismo tiempo, les permitía llegar muy cerca de YEHOVAH DIOS.

Esto quiere decir, que la Presencia de YEHOVAH DIOS, constantemente posa sobre el Santuario, envuelta y oculta por la Nube Celestial que se hallaba siempre encima del Tabernáculo.

Por lo tanto, ningún Cohen puede ingresar en ese ámbito sagrado, si no es para hacer su servicio correspondiente.

La palabra hebrea que ha sido traducida como “propiciatorio” es “kaporet” significa “cobertura”, “cubierta”.

Viene de la raíz kafar que significa “cubrir (con brea)”, “calafatear” y también “perdonar”, “absolver”, “compensar”, “expiar”.

Es la misma raíz que hay en la palabra para el día de “expiación” es “yom hakipurim”, también llamado “yom kippur” o “yom kipur”, Levítico 23, 27; 25, 9.

Esto nos enseña que esa cubierta no solamente servía para tapar el Arca, sino también como un Lugar de “expiación por los pecados” y donde se manifiesta la Misericordia y el Perdón.

Es un Lugar, de reconciliación entre YEHOVAH DIOS y el hombre.

Por esto se ha traducido también como “trono de la Gracia” según está escrito en Hebreos 4, 14-16.

En este capítulo Moisés usa la expresión “Santuario” para referirse al Lugar Santísimo y “tabernáculo de reunión” para indicar el Lugar Santo

Aarón sólo puede entrar en el Lugar Santísimo, por medio de la muerte de animales sustitutos, que están conectadas con la muerte del Mesías.

La muerte de Yeshúa es la base sobre la que el hombre, puede acercarse a YEHOVAH DIOS.

Cuando había templo “hacohén hagadol”, el gran Sacerdote se preparaba una semana antes de este día, que es el más sagrado del año.

Salió de su casa para pasar la última semana en el Santuario.

Durante siete (7) días se purificaba con el agua purificadora de la vaca roja por si había tocado algún cadáver humano sin darse cuenta, como está escrito en Números 19, 11-13.

Al principio, había tan sólo unos pocos Sacerdotes y el Sumo Sacerdote, generalmente, ayudaban los Sacerdotes comunes en su Ministerio.

Cuando aumentó el número de Sacerdotes, el Sumo Sacerdote cumplía menos frecuentemente esta función.

Finalmente, llegó a ser la costumbre que los ayudara sólo en los días de Shabbat, las lunas nuevas y las tres Fiestas anuales.

Se consideraba, a los otros Sacerdotes como representantes suyos y cuando oficiaban, su Ministerio era “acepto” como si el Sumo Sacerdote mismo, lo hubiese realizado.

En Yom Kippur el Sumo Sacerdote hizo “tevilá” (inmersión) de todo su cuerpo en total cinco (5) veces.

Cada vez que cambiaba la ropa sumergió todo su cuerpo en agua, lavaba sus manos y pies antes y después.

En total lavó sus manos y sus pies diez veces durante ese día.

Versos del 5 al 10

Aarón debía tomar dos cabritos de la congregación para hacer “expiación”.

Esto no era común, pues en el servicio diario se exigía un becerro como ofrenda por el pueblo y no una cabra (Levítico 4, 14).

Pero el día de la Expiación, era diferente de todos los otros días.

Debía ofrecerse un carnero en holocausto, así como se hizo para la consagración de Aarón (Levítico 9, 2).

Aarón, no debía degollar el becerro en ese momento, sino que debía presentárselo a YEHOVAH DIOS en la puerta del Tabernáculo para que lo aceptase (Vs 11).

Dejaba el becerro junto al Altar del holocausto, listo para ser ofrecido cuando llegase el momento.

El becerro debía ser ofrecido por Aarón y su familia.

Sólo él debía oficiar en esta ocasión solemne y debía estar libre de toda mancha de pecado, a fin de simbolizar debidamente a Cristo en su papel de mediador (Juan 17, 19).

Los otros Sacerdotes ayudaban, pero no ofrecían ningún sacrificio.

Aarón debía tomar los dos machos cabríos y presentárselos a YEHOVAH DIOS en la puerta del Tabernáculo, donde permanecían mientras se echaban suertes sobre ellos.

Los dos machos cabríos tenían que ser parecidos en aspecto, peso y altura. Fueron comprados, con fondos de la comunidad.

Esto se hacía poniendo dos objetos, con inscripciones en una urna u otro receptáculo, y luego se los sacaba.

De esa manera la selección quedaba en manos de YEHOVAH DIOS.

En tiempos remotos, se usaban pedazos de madera, con inscripciones que marcaban uno para el YEHOVAH DIOS y otro para Azazel.

Aarón debía ofrecer el macho cabrío sobre el cual cayera la “suerte por YEHOVAH DIOS” como ofrenda por el pecado del pueblo (Vs 15).

En este momento no fue degollado este macho cabrío, sino sólo designado para ser una “ofrenda por el pecado”.

El contraste entre los dos animales es completo. El macho cabrío de YEHOVAH DIOS era degollado, el de Azazel no lo era.

La sangre del macho cabrío de YEHOVAH DIOS era llevada al Santuario y rociada, no así, la sangre del macho cabrío de Azazel, puesto que no era muerto.

Versos del 11 al 16

Este becerro ya había sido presentado a YEHOVAH DIOS (Vs 6), ahora se lo acercaba para que fuese sacrificado.

Antes de que Aarón pudiese estar preparado para hacer expiación por otros, debía hacer expiación por sí mismo.

La palabra expiación, se entiende aquí como una confesión verbal sobre el animal, es una confesión personal del Sumo Sacerdote.

Así que el Gran Sacerdote, hizo otra confesión por todos sus pecados y por los pecados de todos los Sacerdotes, que son llamados “casa de Aarón” según el Salmo 135, 19.

Se había degollado el becerro y su sangre había sido guardada por uno de los Sacerdotes en una vasija.

Antes de entrar en el Santuario con esa sangre, Aarón tomaba brasas del Altar del holocausto y llenaba su incensario.

Tomaba también dos puñados de incienso, para colocarlos sobre las brasas, una vez que entrara en el Lugar Santísimo.

Esta era la primera vez que Aarón oficiaba en el Lugar Santísimo. Era también la primera vez, en que oficiaba vistiendo la “túnica santa”.

Hasta ese momento, había vestido las gloriosas vestiduras áureas y había hecho, la expiación por otros.

Ahora, debía vestir las vestiduras de humildad, implorando misericordia por sí mismo y por el pueblo. Su papel, había cambiado totalmente.

Una vez apartado el velo, sólo el incienso separaba a Aarón de la sagrada presencia de YEHOVAH DIOS.

Fuera del tabernáculo, las oraciones de los israelitas ascendían con el perfume del incienso y por la fidelidad DE YEHOVAH DIOS.

Ellos también entraban con Aarón en el Lugar Santísimo.

Ahora, el gran Sacerdote ponía todo el incienso en el recipiente de oro que contenía los carbones encendidos, para que se produjera una nube de humo entre él y el Propiciatorio.

Es allí, donde se manifestaba la “shejiná”, la presencia gloriosa de YEHOVAH DIOS.

Dejando el incensario en el Lugar Santísimo, Aarón volvía al Atrio a buscar la sangre del becerro.

Con el “asperjamiento de su sangre”, primero sobre el Propiciatorio, luego siete (7) veces delante del mismo, concluía su Ministración en el Lugar Santísimo.

Así, había hecho expiación “por sí y por su casa” (Vs 17).

Libre de pecado, entonces llegaba a ser un representante idóneo de Yeshúa, aquel que no tiene pecado y así podía mediar en favor de otros.

Luego de haber concluido el servicio del becerro, Aarón traía el macho cabrío de YEHOVAH DIOS, que era para la “expiación por el pecado del pueblo” y lo degollaba.

Entonces, llevaba su sangre dentro del Lugar Santísimo, la rociaba así como había rociado la sangre del becerro, una (1) vez sobre el propiciatorio y siete (7) veces delante del mismo.

Rociaba la sangre del macho cabrío, en los mismos lugares donde había rociado la sangre del becerro.

Mejor “así hará una expiación” o “de esta manera y con esta sangre hará una expiación por el Lugar Santo”.

De principio a fin, los servicios del Santuario eran esencialmente una obra de expiación.

En cada paso de los servicios del Santuario, se hacía una expiación por el pecado.

Al igual que roció de la sangre de las dos ofrendas en el Lugar Santísimo, uno hacia arriba y siete hacia abajo, así también deberá rociar sobre el velo, estando en el Lugar Santo.

Primero de la sangre del novillo y luego de la del macho cabrío, una (1) vez hacia arriba y siete (7) hacia abajo cada vez.

Verso del 17 al 22

Durante la Ministración de la sangre del becerro y del macho cabrío en el Lugar Santísimo, el velo que lo separaba del Lugar Santo estaba corrido.

De esta manera, cualquier persona que estuviese en el Lugar Santo podría ver lo que ocurría en el Lugar Santísimo.

Pero, esta era prerrogativa exclusiva del Sumo Sacerdote, porque era el único que podía comparecer, ante la misma presencia de YEHOVAH DIOS.

La prohibición aquí presentada se aplica a los Vs del 12 al 16, que tratan de la Ministración del Sumo Sacerdote en el Lugar Santísimo.

Luego de haber purificado el Lugar Santísimo y de haber concluido su Ministerio allí, entonces Aarón también debía purificar el “tabernáculo de reunión”, es decir, el Lugar Santo (Vs 16).

Entonces, debía salir al Altar del holocausto. Allí, debía tomar de la sangre del becerro y del macho cabrío y con ella debía purificar el Altar de todas las “inmundicias de los hijos de Israel” (Vs 19).

Según la tradición judía, se mezclaba la sangre del becerro con la del macho cabrío en una misma vasija. La estructura gramatical del verso, parecería corroborar esta tradición.

El Sumo Sacerdote limpiaba una zona encima del Altar y esparcía la sangre siete (7) veces sobre ésta.

En total fueron cuarenta y tres (43) aspersiones de sangre en el Santuario, 2 x (1+7) veces en el Lugar Santísimo, 2 x (1+7) veces sobre el velo desde el Lugar Santo, 4 veces sobre los cuernos y 7 veces sobre el Altar (16+16+4+7=43).

La sangre que sobraba fue vertida al pie del altar del atrio.

En Hebreos 9, 11-14.24-26 leemos que la sangre del macho cabrío de YEHOVAH DIOS que era ofrecido en el Día de la Expiación purificaba el Lugar Santísimo.

El Lugar Santo y el Altar de los holocaustos de “las inmundicias de los hijos de Israel” y “de sus rebeliones y de todos sus pecados” (Vs 16 y 19).

El pueblo ya había recibido el perdón por estos mismos pecados, al haber presentado en el servicio diario, sus ofrendas personales por sus pecados.

En esos casos, la sangre era puesta sobre los cuernos del altar de los holocaustos y el penitente se iba perdonado.

Se afirma varias veces que el Sacerdote debía hacer “por él la expiación de su pecado y tendrá perdón” (Levítico 4, 26. 31. 35).

Sin embargo, aunque el pecado era perdonado, el registro del pecado permanecía hasta el día de la expiación, cuando era borrado.

Al realizarse esto, la expiación del Santuario estaba concluida (Vs. 16).

Esta es la tercera confesión, que el gran Sacerdote hace de los pecados, esta vez, por los pecados de todo el pueblo.

Mientras el Sumo Sacerdote, había estado ocupado en hacer la expiación con el macho cabrío de YEHOVAH DIOS y mientras limpiaba el Santuario con la sangre del animal.

El macho cabrío de Azazel estaba atado junto al altar, sin tener parte alguna en el ritual.

Le llegaba su turno, sólo después de haberse completado la expiación con el macho cabrío de YEHOVAH DIOS (Vs 20).

Luego de haberse “acabado” la expiación del “Santuario y el Tabernáculo de reunión y el Altar” (Vs 20).

Literalmente “lo expulsará”. Este mismo vocablo se usa en los casos de divorcio (Deuteronomio 21, 14; 22; 19, 22; Jeremias 3, 8). Es una palabra fuerte.

Así como se espanta una bestia peligrosa o repulsiva, así también, se envía el macho cabrío al desierto en hebreo es “midbar”.

Una vez en el desierto, el macho cabrío podía morir o no, porque los hebreos pastoreaban sus rebaños en el “midbar”, término que puede significar un “lugar deshabitado” donde vivían las fieras.

Versos del 23 al 31

Estas vestiduras, llamadas también “la túnica santa de lino” (Vs 4), sólo se usaban en el día de la expiación.

Aarón, se las ponía al entrar en el Lugar Santísimo, con el incienso en la mañana de ese día.

Luego de haber concluido la obra especial de mediación, se quitaba las vestiduras de lino y se ponía las áureas.

Aarón se había relacionado con el pecado. No había quedado contaminado hasta el punto de necesitar ofrecer un sacrificio por el pecado.

Sin embargo, debía bañarse, después de lo cual debía ponerse sus vestimentas áureas.

Luego ofrecía el holocausto vespertino habitual, tanto para su persona, como para el pueblo.

Con esto comenzaba el ciclo de las ceremonias religiosas de un nuevo año.

No se quemaba hasta este momento la grasa de los sacrificios ofrecidos por el pecado durante el día (Vs 11 y 15).

Esta persona no necesitaba ser Sacerdote. El “hombre destinado para esto” podía ser cualquier israelita que estuviese en condiciones de hacerlo (Vs 21).

Se le había atado una cuerda al cuello del animal y el hombre lo guiaba con ella o lo aguijoneaba valiéndose de la vara que llevaba.

La ley requería que fuesen quemados fuera del campamento, los cuerpos de aquellos animales cuya sangre era introducida en el Santuario por el Sumo Sacerdote para la remisión de los pecados.

Pablo vio en esta práctica un simbolismo del Mesías, quien “padeció fuera de la puerta” y nos amonesta a salir  “a Él, fuera del campamento, llevando su vituperio” (Hebreos 13, 11-13).

La traducción más correcta seria “estatuto por tiempo escondido” como “olam”.

El Día de la Expiación era el único día de ayuno en todo el año. Por esto se lo llamaba “el ayuno” (Hechos 27, 9).

Los otros ayunos que fueron añadidos posteriormente no eran exigidos por YEHOVAH DIOS ni recibían su aprobación (Isaías 58: 3-7; Zacarías, 3- 10).

En los días del Mesías había veintinueve (29) ayunos en el año, además de dos (2) días de ayuno por semana.

Esto es más que ayunar. Comprendía un autoexamen, repaso del progreso logrado en la vida Santa. Buscar a YEHOVAH DIOS, confesar los pecados, hacer reparación por los deberes descuidados. Ajustar las cuentas con YEHOVAH DIOS y con los hombres, redimiendo así el tiempo.

Por ser éste el Día de la Expiación, era necesario que cada vida cooperase en la obra de purificación.

El Sacerdote podía hacer expiación, sólo en la medida en que Israel confesaba sus pecados e imploraba la ayuda de YEHOVAH DIOS.

Sólo los pecados confesados, los pecados por los cuales los penitentes habían presentado sacrificios durante el año, eran los que podían ser expiados por el Sumo Sacerdote.

Este día proporcionaba simbólicamente, la oportunidad anual de lograr que los pecados fuesen borrados para siempre. Era el tiempo aceptable.

Es día de “descanso completo”, un gran día de Fiesta Espiritual. Aquí aparece la expresión “Shabbat Shabatón”.

Sólo se menciona esta expresión cuando se habla del shabbat semanal, “Yom Kipur” y el año sabático.

Los shabbats de las Fiestas anuales no son mencionadas como “shabbat shabatón”.

Versos del 33 al 34

El sacerdocio y su servicio habían de continuar luego de la muerte de Aarón.

Otro Sacerdote debía entonces ser ungido y consagrado al oficio Sacerdotal, para ponerse la túnica santa de lino y para desempeñar el cargo.

Levítico 16 es uno de los grandes capítulos de la Biblia. En él se revela en forma impresionante y hermosa el Plan de Salvación.

En sus treinta y cuatro (34) versículos están escondidas, algunas de las cosas recónditas de YEHOVAH DIOS.

La profundidad de significado que se revela en las ceremonias descritas, revela un autor Divino.

Todos los sacrificios durante “Yom Kipur”, hacen esta limpieza total una vez al año.

Sin embargo, no es capaz de eliminar el pecado dentro del hombre, sólo expiar por las impurezas y los pecados cometidos durante el año.

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