Mosqueteros de Yehovah

Jeremías Capítulo 20

Versos del 1 al 6

Las palabras de Jeremías provocan la ira del jefe de seguridad del Templo.

En lugar de tomar en consideración el anuncio del profeta, la respuesta son azotes y cárcel, ratificando con esta acción violenta del funcionario el castigo que merecen Jerusalén y sus habitantes.

No obstante, ni esto, ni lo que aún tendrá que pasar, hace desistir a Jeremías de su misión.

Versos del 7 al 18

Confesiones de Jeremías, final. Un nuevo grito de Jeremías al Dios a quien sirve.

Todo lo que YEHOVAH DIOS le ha ordenado hacer lo ha hecho, lo que le ha ordenado decir lo ha dicho, ¿y cuál es el resultado?.

Obstinación y odio por parte de sus oyentes. Con todo, Jeremías reconoce que es más fuerte su apego a la Palabra y a su misión.

Esto no quita que el profeta se sienta seducido (engañado), pues él no sabía lo que le esperaba y el Señor tampoco se lo había advertido.

Pero por encima de todo está el Dios de la gracia y la misericordia, es por eso que en el fondo de su angustia lanza un grito confiado de esperanza y de Fe.

Versos del 11 al 13, el sentimiento del profeta es extremadamente doloroso y contrasta con Jeremías 1, 5, en donde, con cierto acento optimista, habla de su elección desde el vientre materno.

Aquí en cambio maldice ese día, tal es el sentimiento de fracaso y de inutilidad de su ministerio.

Este mismo sentimiento de falta de sentido por la vida lo encontramos en Job 3 y tanto o más en nuestro mundo contemporáneo.

¿Cuál debe ser ahí la posición del creyente?, ¿Con qué palabras o con qué hechos puede el hombre de hoy justificar su existencia?.

1 comentario en «Jeremías Capítulo 20»

  1. Es impresionante constatar el nivel de oscuridad que vivía Israel en el tiempo del profeta Jeremías, puesto que el mismo jefe de seguridad del templo en vez de ser confrontado con la Palabra que YEHOVAH da a través del profeta, lo manda a que le den latigazos, y Yeshua dice en la escritura que todo el que rechace a un enviado de YEHOVAH es a Dios mismo a quien rechaza; esto comprueba que ya sus corazones no eran moldeables por la confrontación de YEHOVAH sino que estaban tan endurecidos que rechazaban todo lo que viniera de Él.

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