Mosqueteros de Yehovah

Isaías Capítulo 37

Versos del 1 al 13

Recurso a Isaías. Segunda versión de la embajada. Ezequías, consternado, se dirige al Señor para consultarle.

Isaías pronostica la fidelidad del Señor y los castigos que tiene preparados para los invasores.

Versos 14 al 20

Oración de Ezequías. Ante la inminencia de un ataque asirio a Jerusalén, el rey Ezequías ora consternado en el Templo.

Reconoce la grandeza y exclusividad divina en el acto creador y, por tanto, su soberanía universal (vs 16-17).

También reconoce el poderío de Senaquerib, que no ha perdonado ciudad ni aldea, que ha sembrado pavor y muerte, arrojando al fuego a toda divinidad que ha encontrado a su paso (vs 18-19).

Ezequías teme que YEHOVAH de Israel corra esa misma suerte, confiando en YEHOVAH Dios manifieste su omnipotencia, Israel podrá estar a salvo.

Versos del 21 al 29

Respuesta de Isaías. El profeta envía un mensaje de tranquilidad al rey, anunciándole que el Señor ha escuchado su oración.

De nuevo, como en Isaías 10, 5-16, se ratifica el poder y soberanía absoluta de YEHOVAH y la manera como se vale de cualquier instrumento para castigar.

La intención del profeta es denunciar la arrogancia de quienes se creen amos y señores del mundo, por el hecho que en un momento dado poseen poder económico y militar.

Los oyentes de Isaías, testigos del poderío asirio, tienen que tener claro que el único poderoso y sabio es YEHOVAH Dios de Israel, y que todo le está sometido, incluso los planes de las naciones más lejanas.

Versos del 30 al 35

Signo para Ezequías. Pese a las amenazas de la inminente toma de la ciudad por parte de los asirios y tratarse de un enemigo cruel y sanguinario que arrasaba realmente ciudades y aldeas, Isaías transmite un mensaje de confianza y seguridad para el rey y los habitantes de la ciudad.

La situación no va a cambiar, el ritmo de vida seguirá igual, lo cual ilustra el profeta con la imagen del ciclo de la cosecha y del consumo de los frutos (vs 30).

Al mismo tiempo, vaticina la misión que tendrá el “resto” de Israel: echar raíces y dar frutos (vs 31).

Versos del 36 al 37

Desenlace. Como en Éxodo 14, 24 narrando la liberación de los esclavos de Egipto.

El redactor final constata también la liberación del poder asirio, mediante una intervención divina espectacular a través del Ángel del Señor.

La realidad histórica fue, que Senaquerib abandonó precipitadamente el cerco que estaba realizando contra Jerusalén, sin que se sepan los motivos.

Ellos creyeron que merecían que YEHOVAH los cuidara y les cuidara también la ciudad, lo que les llevó a despreocuparse completamente de hacer de Jerusalén el lugar de la realización del plan divino de justicia.

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