Mosqueteros de Yehovah

Génesis Capítulo 37

Versos 1 al 11

En este capítulo se muestra, que fundamentalmente después de haber sepultado a su padre, Jacob (Israel) permaneció en la Tierra Prometida.

Podemos incluir que desde este capítulo el libro de Génesis, describe las acciones de los hijos de Jacob, todos ellos conformarán la nación de Israel.

Anteriormente, vimos que Jacob encontró su reposo en la Fe en YEHOVAH DIOS, pero los hijos de Jacob comenzaron una lucha por el Liderazgo en la Familia.

Inmediatamente, en el capítulo 38 se presenta el relato de la vida de Judá. Estos dos, José y Judá, son los dos hijos más importantes de Israel.

Básicamente, en torno a estos dos hijos se pone de manifiesto la Salvación de YEHOVAH DIOS.

José llegó a ser el padre de Efraím, quien es el ancestro de la tribu principal de la Casa de Israel, las diez (10) tribus del Norte que posteriormente se separarían de las dos (2) tribus en el Sur.

Por otra parte, Judá es el ancestro del pueblo judío y del Mesías. La primogenitura pasó a los hijos de José.

Notemos, que el nombre José significa “quitará” y “añadirá”, es una referencia al Mesías que vino para morir quitando el pecado de Israel, el mundo y sus consecuencias.

También vino para añadir, porque al resucitar incluye a los gentiles dentro del pueblo escogido.

Ahora bien, los cuatro (4) hijos de las concubinas no obraban bien y José habló mal de ellos, ante su padre. En vez, de discutir con ellos y aclarar posibles malos entendidos habló con su padre.

Aunque parezca culturalmente aceptable y loable para los padres, hay que reprender a los hijos chismosos, ya que el acusador de los hermanos es Satanás y quien lo imita se constituye en “lashón hará”, lengua de maldad.

Precisamente, para corregir esta mala lengua, luego tenía que estar en la cárcel durante diez (10) años.

En el original, la expresión “hijo de la vejez” hace alusión, al hijo que es elegido para hacerle compañía al padre en su vejez.

Los demás hijos iban a trabajar normalmente, mientras que José estaría fundamentalmente haciendo compañía permanente a su padre.

Eso le permitía aprender directamente de su padre y asimilar toda su sabiduría.

Básicamente, quien usaba la túnica del Padre le representaba ante los hermanos, éste, se convertía en el supervisor de los demás.

Concretamente, al Jacob ponerle la túnica especial, estaba señalando a José como el hijo que asumiría la autoridad en la familia, a quien todos debían reconocer como el que porta la «Voluntad del Papá» .

Sus hermanos entendían perfectamente el significado del sueño, un día José reinaría sobre ellos.

Cabe destacar, que lo relevante de este sueño son los manojos de trigo, porque la última posición de José sobre sus hermanos, tendrá mucho que ver con la comida.

Sus sueños revelaban el papel de liderazgo que José alcanzaría en la familia, aunque no se sabía si sólo eran “sueños de grandeza” o si efectivamente, eran sueños proféticos.

Estaba claro que el sol hace referencia a Jacob, la luna hace mención a la madre y las once estrellas se relacionan a los hijos de Israel.

Estos signos a lo largo de la Biblia nos hablan de los “tiempos señalados” y en apocalipsis, están relacionados con la segunda venida.

Versos 12 al 36

José fue enviado por su padre a los hijos de Israel. Los hermanos por su parte, no se alegraron de verlo, sino todo lo contrario, vieron la oportunidad para eliminarlo.

Los hermanos buscaban la forma perfecta de deshacerse de él, al estilo de Caín, pero uno de ellos, salió en su defensa.

Rubén, vio en todo esto la oportunidad para volver a ganarse el favor de su Padre y limpiar su imagen. Por eso, decidió seguir el rumbo a los hermanos, pero luego tenía la intención de liberar a José.

La túnica representa realeza y autoridad. No le reconocieron como el jefe que el Padre había puesto sobre ellos.

Los hermanos de Cristo, tampoco reconocieron su autoridad que tenía del Padre.

Los madianitas se anticiparon a los hermanos de José y sacaron al joven del pozo y lo vendieron a los ismaelitas que pasaban por allí.

Los madianitas son diferentes a los ismaelitas, los madianitas son comerciantes locales, mientras que los ismaelitas son comerciantes itinerantes.

Rubén, fue el primero en enterarse ya que él se había adelantado a los demás, con el fin de librar a José.

Todavía, los hermanos podrían haberle dicho la verdad a su padre, quien iría sin duda a pagar el rescate, redimiendo a su hijo. Pero los hermanos decidieron inventar un suceso trágico, porque ya no querían ver más a José.

Ellos, maquinaron una explicación engañando nuevamente a su Padre.

Como Jacob, había engañado a Isaac con las pieles de un macho cabrío, ahora, es engañado por sus hijos con lo mismo.

Incluso, ante los planes más perversos de los hombres, está la soberanía de YEHOVAH DIOS.

El Altísimo, permitió que los hermanos de José “conquistaran su propósito”, porque detrás de toda esa tragedia, YEHOVAH DIOS estaba preparando un gran Plan de Salvación.

Mientras Jacob se estremecía como lo hizo Isaac ante Esaú, sus hijos, también disfrutaban el haber concretado su sueño de “deshacerse de José”, como él disfrutó al suplantar a Esaú.

YEHOVAH DIOS, llevó a José a Egipto como esclavo para transformarlo en el líder que salvaría tanto a esa nación, como a la familia completa de Jacob.

El país de Egipto era un reino grande y próspero, consolidado, por mil años antes de la llegada de José. Los egipcios eran ricos y tenían enormes recursos naturales.

Ellos fueron educados y no tenía enemigos con quien combatir para la época.

Cuando José llegó a Egipto, algunas de las pirámides ya se veían desgastadas y la esfinge ya había sido tallada.

Incluso en medio de este infortunio, YEHOVAH DIOS estará con José, trabajando para los propósitos más amplios del Plan de Salvación.

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