Mosqueteros de Yehovah

Génesis Capítulo 34

Versos 1 al 2

De la misma forma, que ya hemos advertido, el que engaña, será engañado, el que deshonra, ha de ser deshonrado, la única hija que menciona la escritura que tuvo Jacob es Dina, pero vuelve a salir a luz en circunstancias desafortunadas. Lía está mencionada aquí para indicar que la hija era igual que su madre, que le gustaba salir.

Dina, fue deshonrada por un hombre incircunciso. El relato bíblico nos muestra, que los hijos de Jacob no guardaban las instrucciones de YEHOVAH DIOS.

La salida y curiosidad de Dina por relacionarse con personas “del mundo” nos muestra el peligro de estar por fuera de la cobertura del padre.

El instinto sexual es provocado en el varón por medio de la vista. Esto nos enseña acerca de la importancia que las mujeres no se vistan provocativamente, como está escrito en 1 Timoteo 2, 9.

Es de notar, que la actitud de silencio de Jacob deja ver una autoridad débil como padre. Los hijos, Simeón y Leví engañan a los hombres del pueblo y cobran venganza por sí mismos.

Observen en este capítulo, el protagonismo que en todo momento tienen los hijos de Jacob, mientras que el Padre solo se queja después de los hechos.

Ciertamente, la violación es algo monstruoso y una gran afrenta a la mujer. Pero debemos entender que, en la cultura de los Cananeos, eso era normal. No se trata de excusar a Siquem, sino para entender el contexto.

En la cultura cananea era común, que los hombres tomaran a las mujeres que les gustaban. Ellos simplemente las tomaban y las hacían suyas, al estilo cavernícola. Si los padres tenían estima por las hijas, las protegían y no les permitían salir solas.

De cualquier forma, no podemos negar, que fue imprudente de su parte haber salido sola en medio de una cultura extraña. También, debemos preguntarnos dónde estaban sus padres. ¿Por qué no la estaban cuidando? Ellos eran adultos y sabían cómo funcionaba la cultura cananea.

Debemos tener celos por Cultivar y Cuidar a los hijos, ellos, son nuestros tesoros preciados de incalculable valor, son la herencia de YEHOVAH DIOS, no exponerlos al “mundo” es un llamado a ejercer la “influencia del Sacerdocio Familiar”.

Versos 3 al 12

Increíblemente, Jacob decidió no hacer nada al respecto, probablemente estaba sólo con las mujeres, porque los hijos, estaban en el campo con el ganado, pudieron pasar varios días, ya que el oficio del pastoreo de rebaños exige ir lejos para buscar pastos y agua para el ganado.

A propósito, se presentó el padre de Siquem ante Jacob. Y no venía con disculpas, porque a sus ojos, su hijo no había hecho nada fuera de lo común. Él venía más bien con una propuesta matrimonial.

Como líder del pueblo, Hamor pensaba que su propuesta resultaba ser un privilegio, un acto muy generoso de su parte.

Naturalmente, cuando les llegó la noticia a los hijos de Jacob, regresaron de inmediato. Ellos se molestaron, pero Hamor salió al encuentro y trató de calmarlos, comprometiendo su voluntad de honrar a la chica con el matrimonio y además beneficiar económica y socialmente a la familia de Jacob.

Cabe destacar, que este suceso, fue el que abrió las puertas a Jacob, para comprar tierra, lo cual, no era permitido a los extranjeros. Al hacer la “alianza matrimonial”, se les permitió adquirir terrenos.

Versos 13 al 24

Los hijos de Jacob, sólo contemplaban la venganza por lo sucedido con Dina, especialmente los hermanos consanguíneos: Simeón y Levi (hijos de Lía).

Ellos, querían venganza, sin medir las consecuencias resultantes. Con ese objetivo en mente, concibieron un plan para engañar a Siquem y a todo su pueblo.

En apariencia, esta propuesta parecía totalmente aceptable, ya que los descendientes de Abraham se circuncidaban, pero en realidad, los hijos de Jacob no querían hacer Alianza con los de Siquem, sólo querían matarlos.

Versos 25 al 29

Al tercer día de la circuncisión de los hombres del pueblo de Siquem, la venganza no se limitó a defender la causa de Dina, después de matar a los varones convalecientes, tomaron botín, quedándose con sus pertenencias y esclavizaron a sus familias.

Brutalmente, los hijos de Jacob comenzaron con sed de venganza y le dieron rienda suelta, hasta causar un mal mayor que el de los otros.

La venganza no borra el mal, sino que en realidad lo multiplica.

El mal no justifica el mal a los ojos de YEHOVAH DIOS, el mal debe ser vencido con el bien, Romanos 12, 17-21; Proverbios 24, 17-20.

Las escrituras, nos ordenan a no tomar venganza, no debemos tomar la Justicia en manos propias. La venganza debe venir de YEHOVAH DIOS, Hebreos 10, 30; Proverbios 20, 22.

Versos 30 al 31

A todas estas, Jacob no da crédito a los asesinatos ejecutados por sus hijos y lo embarga el desconcierto, mientras ellos se excusaron diciendo que no era justo dejar la violación de su hermana sin castigo.

Jacob, quedó avergonzado porque faltó a su palabra, es decir, al acuerdo al que había llegado con el pueblo de Siquem, él deshonró a su padre Isaac primero.

Amados, recordemos que la siembra es hasta de una sola semilla de pecado, pero cada fruto en sí, puede traer multitud de nuevas semillas.

La venganza atrajo maldición, destrucción y muerte, no hubo ganadores, Simeón y Leví perdieron su lugar de preeminencia en la familia relegando así a toda su descendencia y Jacob con toda la familia tuvo que salir huyendo de ese lugar.

La vieja práctica de tirar la piedra y esconder la mano cuando todo se descubre, afecta a todo su linaje.

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