Mosqueteros de Yehovah

Génesis Capítulo 28

Versos 1al 9

Como era de esperarse, Isaac ratificó el deseo de Rebeca con respecto a Jacob y volvió a confirmar la bendición que le había dado, no sólo eso, sino que también le transfirió la Bendición de Abraham que consiste en la posesión de la tierra y la descendencia.

En contraste con la liviandad del carácter de Isaac, con respecto a las esposas de Esaú, le exigió a Jacob que no tomara por esposa a las hijas de Canaán, recordemos que esta es la simiente maldita por Noé, no se trata de discriminación, más bien es Obediencia honrando la exigencia de los Patriarcas antecesores.

Jacob, es el heredero de la primogenitura y el que porta la simiente del Mesías. Ahora bien, vamos a calcular la edad de Jacob cuando llegó a casa de Laban, porque en la imagen de tiempo y espacio a juzgar por la conducta, tendemos a pensar que los gemelos eran adolescentes.

Cuando Jacob (Israel) llegó ante el Faraón en Egipto, tenía ciento treinta (130) años de edad según (Génesis 47, 9). De igual forma, habían transcurrido siete (7) años de abundancia y dos (2) años de sequía desde que José fue puesto como segundo gobernante al mando después de Faraón, con treinta (30) años de edad.

Deducimos que José nació cuando Jacob tenía noventa y un (91) años de edad, mientras, José nació al termino de los catorce (14) años que Jacob había servido por sus dos esposas a Labán.

Entonces, Jacob tenía la tierna edad de setenta y siete (77) años cuando llegó a la casa de su tío materno Labán.

A propósito, para los que participaron del estudio de las Profecías Bíblicas disponibles en este sitio web, ya estudiaron una pieza muy importante de ese capítulo.

Parecería que por venganza, desprecio o deshonra contra su Papá, Esaú se casó con una hija, nada más y nada menos, que de su tío Ismael quien había tenido bastantes fricciones con Isaac y con este matrimonio se unió el Linaje de Esaú con el de Ismael.

Edom Vs Israel

La enemistad entre Esaú y Jacob ha tenido consecuencias, que se ven reflejadas a lo largo de la historia, no solo de Israel, sino que es conocida esa enemistad, por todo el globo terráqueo.

De la línea de Esaú, volvieron a surgir personajes que persiguieron al pueblo de Israel y siguen actuando hoy día, la batalla se extiende hasta la Parusía del Rey Yeshúa.

Versos 10 al 22

En primera instancia, analicemos el lugar donde se encontraba Jacob, con una deducción superficial, parece ser un «lugar indefinido geográficamente o sin importancia alguna», pero capta la atención, el hecho de la repetición por tres veces en el mismo versículo 11, la palabra “ese lugar”.

Amados, si tenemos Pasión por escudriñar la Palabra Libre de Contaminación, recordaremos que las “Bases Teológicas o Fundamentos”, nos muestran que donde hay “énfasis o repetición” en las escrituras, se esconde un “Signo Profético” muy importante.

Ahora bien, la concordancia entre estas palabras y las empleadas por el Patriarca Abraham, cuando iba a sacrificar a su hijo Isaac, así como, las palabras hebreas utilizadas en el texto original, nos permite sacar una conclusión.

Se trata del Monte Moriah el “cierto lugar” del sacrificio de Isaac, más tarde pasó a ser “el lugar” donde puso una piedra de cabecera Jacob, donde está la cripta secreta del Templo del rey Salomón, revelada y luego ocultada por el profeta Jeremías.

Y posteriormente “ese lugar” fue donde crucificaron a Yeshúa Ha Mashiaj, la Piedra desechada por los Constructores, que pasó a ser la Piedra Angular en este tiempo de la dispensación de la Gracia.

Es “ESTE LUGAR” donde bajará la Nueva Jerusalén, Gloria a YEHOVAH DIOS de los ejércitos.

Como verán hicimos énfasis cuatro (4) veces y no es un error de cálculo, lo que pasa es que este término asombroso aparece una cuarta vez en el verso 16.

Alabado YEHOVAH DIOS por todos los siglos, sus obras nos dejan siempre maravillados, Amén, Amén y Amén.

Además, cabe destacar que se nos presentan tres cosas: la escalera, la casa y la puerta.

La casa, es la Casa de Dios en el cielo que se refleja o proyecta en el Tabernáculo y los Templos representan a quienes somos la novia en la tierra, donde encontramos en forma de escaleras los tres niveles de Santidad, a saber:

El Atrio, con el Altar del Sacrificio donde crucificamos nuestra carnalidad, para que no estorbe en el Vivir para Yeshúa Ha Mashiaj nuestra Cabeza.

El Lugar Santo, con la disposición del Altar de los Panes que representa al verbo Yeshúa, el “Pan Vivo Bajado del Cielo”, quien es el Logos.

La Menorá, donde pertenece el Rema y está el Ruaj Hakodesh o Espíritu Santo, con sus dones dispuestos para nosotros los Santos.

El Altar del Incienso, donde hay la conjugación de la Adoración en Espíritu y Verdad, donde se unen Logo y Rema en nosotros.

Y en el último nivel de la escalera de la Visión del Patriarca Jacob, lo más sublime el Lugar Santísimo, donde está manifiesta la real presencia de Nuestro Padre Creador YEHOVAH DIOS TODOPODEROSO.

Allí, es dónde está el Arca del Testimonio que contiene la “Ketubá”, el “Contrato Matrimonial con la Ekklesia”, son las tablas de los diez (10) mandamientos.

El Maná del desierto y la Vara de Almendro del Sumo Sacerdote Aarón, siempre reverdecida por el Poder del Altísimo.

El Arca, es el trono donde se sienta YEHOVAH DIOS ETERNO TODOPODEROSO con YESHÚA SUMO SACERDOTE Y REY sentado a su derecha del Propiciatorio.

Para finalizar, en este breve comentario, sólo diremos que ese día en el Monte del Mesías Maestro, Jacob hizo tres compromisos tocantes a nosotros, que como Novias del Cordero debemos cumplir.

Primero

Reconocer a YEHOVAH DIOS, YESHÚA HA MASHIAJ y el RUAJ HAKODESH como lo primero y lo más importante en nuestras vidas, teniendo en cuenta que todo lo que interponemos es idolatría.

Segundo

Como la Esposa, la Novia del Cordero estamos llamados a Edificar la Casa y esto hace alusión al término original hebreo “Bana”, que literalmente seria parir Discípulos del Reino del Amado.

Tercero

Dar el diez por ciento (10%) de todas nuestras ganancias, que representa nuestra totalidad de lo que somos, como cuerpo suyo que somos y estamos sujetos en Amor a la Cabeza, quien a su vez, es el Novio Yeshúa quien pagó el precio de nuestra libertad con la Pureza de su Sangre y quien hoy es el Amado Esposo que pronto regresa.

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