Mosqueteros de Yehovah

Éxodo Capítulo 1

Introducción

El Libro del éxodo es el segundo libro de la Biblia.

El título en hebreo se deriva de la primera frase del texto we’eleth shemoth (en hebreo «y estos son los nombres»), simplificado como shemoth.

La palabra éxodo (en griego es «salida») es la traducción del título hebreo en la Septuaginta.

De acuerdo con el tema principal. Relata la historia del pueblo de Israel desde su salida de Egipto, donde habían sido esclavos, hasta la construcción del tabernáculo al principio del segundo año.

La palabra inicial “y” (en el original) lo hacer ver como continuación del Génesis.

Es el Segundo libro del Pentateuco, es el libro que narra la liberación y de la Alianza, de los primeros pasos del Pueblo de Dios por el desierto y de la fabricación del instrumental cultico.

Éxodo comienza con los descendientes de Jacob que sufren opresión, esclavitud e infanticidio en Egipto y termina con la manifestación de la presencia, el poder y la gloria de Yehovah que acampa en el desierto en medio de su pueblo liberado.

La división temática se da por bloques bastante diferenciados.

Los capítulos 1-14 revelan a Israel en Egipto sufriendo bajo la opresión de un faraón que no conocía a José, y a Yehovah redimiendo a Israel con brazo extendido y grandes juicios.

Entre los sucesos monumentales de esta parte de la historia de Israel están:

El nacimiento, la preservación y la preparación de Moisés (capítulo 2).

El llamamiento de Moisés en la zarza ardiente (capítulos 3-4).

El inicio par la Salida de Egipto donde Yehovah irrumpe en la historia poniéndose al lado de un pueblo de esclavos, oprimido por Egipto.

Las diez plagas (capítulos 7-12)

El Faraón resiste al actuar divino por razón de Estado:

Razón política, porque la minoría extranjera se está haciendo mayoría

Razón militar, porque podrían convertirse en peligroso apoyo del enemigo

Razón económica, porque suministran mano de obra gratis.

Es inevitable el choque de fuerzas en diez encuentros, donde Yehovah actúa, por medio de Moisés, el gran liberador humano.

La Pascua (capítulo 12) y el cruce del Mar Rojo (capítulos 13-14).

En el escenario hostil se muestra el paso por el mar rojo en señal de bautismo, muriendo a la esclavitud para vivir en la libertad de Yehovah Dios.

En la batalla se consuma la derrota de un ejército prepotente rebelde y la salvación de un pueblo obediente a la voz de su liberador.

El éxodo de Israel de Egipto se considera a través del Antiguo Testamento como la experiencia predominante de redención del Pacto Antiguo.

Los capítulos 16-18 describen a Israel en el desierto en ruta al monte Sinaí.

Yehovah guió a su pueblo redimido con una nube y una columna de fuego y les suministró el maná, las codornices y agua, mientras les enseñaba a andar por fe y obediencia.

Los capítulos 19-40 presentan a Israel en el monte Sinaí recibiendo la revelación en relación al pacto, los diez mandamientos, el tabernáculo y el sacerdocio.

El libro concluye con la terminación del tabernáculo y la gloria de Dios que lo llena.

Estos capítulos son retenidos en la memoria del pueblo, convirtiéndose en modelo o patrón de sucesivas liberaciones.

Con la misma función penetran en el Nuevo Testamento y extienden su influencia e inspiración incluso a gente que no cree en ese liberador.

Yehovah será para siempre en Israel el que nos sacó de Egipto, de la esclavitud.

El Éxodo es el testimonio de la revelación de Dios como liberador, sensible al clamor en oración incesante de un pueblo que sufre la opresión y que, por tanto, busca a su hacedor quien es su proveedor, cultivador y cuidador.

Esta auto revelación de un Yehovah Dios que no tolera la opresión, ni la injusticia, es la clave para entender la forma cómo la Fe israelita describe las acciones que dieron como resultado su liberación del poderío egipcio.

Capítulo 1 

Versos 1 al 6

Fundamentalmente, en la línea del tiempo, desde la muerte de José hijo de Jacob a esta parte, han transcurrido casi quinientos (500) años.

Con el discurrir de unas páginas, viajamos a la velocidad de pasar las hojas y llegamos a Egipto, para atestiguar eventos que dan origen a la migración masiva de las generaciones que se tejieron entre los descendientes de los hijos de Jacob conformados en doce (12) tribus.

Cabe destacar, que en un principio entraron setenta (70) personas con el patriarca Jacob y sus doce (12) príncipes herederos, con sus esposas, concubinas, hijos, nietos, sirvientes, y con sus pertenencias.

Invitados por una cortesía de José hijo de Jacob, con la finalidad de resguardarlos de la hambruna imperante.

Ahora bien, los descendientes de Abraham, están conscientes de que la casa se edifica, es con hijos y por lo tanto, en estos cuatro siglos se multiplicaron tanto, que ya la tierra de Gosén se les quedó pequeña y literalmente hormigueaban por todo el País.

Versos 8 al 14

Es importante acotar ¿Qué fue lo que pasó? todos estaban bien, prosperando y haciendo prosperar la tierra que les había adoptado.

Tenían su residencia, sus papeles al día, pagaban sus impuestos y eran una excelente mano de obra calificada para el trabajo, sobresalen en todas las áreas por su vocación.

Sin más rodeo, pasó que vivían juntos, pero no revueltos, seguían siendo extranjeros viviendo en el extranjero.

Prosperaron tanto, que ya eran visibilizados desde la misma capital de Egipto, ya no más los asquerosos pastores con asilo político en un pueblo fronterizo sin importancia.

Por último, lo que realmente pasó es que se OLVIDARON que tenían mucho por agradecer al pueblo de Israel, quien les había proporcionado un gobernante.

José, quien por Revelación Divina, fue advertido de la crisis que se venía sobre toda la tierra y cómo capacitarse para afrontarla en el país de Egipto.

Notemos, que primero tuvo que instalarse el olvido, para así admitir a quienes admiraban por su sabiduría, en un tiempo pasado, inadvertidamente, representan el mayor estorbo contemporáneo.

Insoportables por su manera extraña de vivir y su culto a YEHOVAH DIOS.

Peculiarmente, lo que detestan es la “Cultura del Reino”, pero reconocen que no pueden vivir sin el pueblo de Israel, porque se han hecho indispensable en todo el aparato industrial, comercial y económico del País de Egipto.

Por si fuera poco, sus censos poblacionales arrojaban, que los egipcios se estaban convirtiendo en los que habitan en el cuarto de huéspedes de su propia casa, por causa de la agresiva tasa de natalidad de los hebreos, en comparación con ellos.

Estaban alarmados, se sentían silenciosamente acorralados en su propia nación.

Ameritaban drásticas políticas públicas para controlar a los descendientes de Israel, antes que se dieran cuenta que poseían grandes ventajas, sobres los egipcios que les habían dado asilo.

Primera medida, trabajos forzados con salarios bajos para los Israelitas que ancestralmente vienen de trabajar arduamente por comida y techo.

A su Padre Jacob, le devaluaron el salario diez (10) veces, respondieron eso no es nada para nosotros.

Imaginen por un momento a los hijos de Israel diciendo, con estos salarios bajos, hay que tener más hijos, porque con el salario de todos vamos a estar bien.

El efecto obtenido, fue todo lo contrario, al resultado que esperaban con la medida. Por si fuera poco, les habían construido tres (3) ciudades modernas en un corto plazo.

La segunda medida, reducirlos a la esclavitud. Otro fracaso más para los egipcios.

Los hijos de Jacob saben someterse con gusto a sus caudillos, reconociendo que esto les traerá una Bendición mayor.

Porque el que se somete a la poderosa mano de YEHOVAH DIOS será exaltado, llegado el momento.

Versos 15 al 20

Tercera medida, dar muerte a todos los nacidos varones. Anoten, otro fracaso más a la administración del gobierno egipcio.

Las antepasadas hebreas eran nómadas, se auto atendían sus partos en medio del desierto, estaban preparadas para parir de la misma forma que sabemos estornudar, en una sola inspiración y exhalación.

Cuarta medida, echar al río a todos los niños dejando vivas a las niñas. Otro fracaso más, al Faraón y todo su gabinete de gobierno, son unos ineptos.

En el próximo capítulo veremos que los bebés ahora comenzaron a viajar por buques trasatlánticos fluviales de alta autonomía que son sustentados por el palacio real.

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