LECTURAS
DEL SHABBAT
EVANGELIO
Mateo 22, 34-40
1RA LECTURA
Éxodo 22, 20-26
2DA LECTURA
1 Tasalonicenses 1, 5c-10
SALMO
18, 2-3a. 3bc-4. 47. 51ab
Reflexión de la Palabra Semanal
El término “Fe” es evocado por la iglesia actual como un sentimiento positivo, una carga emocional que se pone delante de Yehovah, a tal punto que se le obliga a accionar como el genio que sale de una lámpara mágica, capacitado para cumplir tres deseos de quien tiene una obsesión frenética. Como si nuestras emociones fuesen realmente influyentes, al grado de hacer que el Todopoderoso haga lo que le exigimos entre sobresaltos.
Pura falacia. Multitud de personas terminan frustradas al ver que han gemido, llorado, rogado, y nada acontece de lo que piden. Simplemente, en actitud hipócrita, repiten la receta de lo que otros han dicho que resulta. Yehováh Dios no se mueve por obras exteriores; anhela que le busquemos con todo nuestro espíritu. Como lo manifiesta:
Isaías 29, 13 Este pueblo se acerca a mí con la boca y me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí. Su adoración es solo un mandamiento humano que le ha sido enseñado.
La raíz de la palabra hebrea Emunáh es la palabra AMÁN, que se puede traducir como fidelidad. A continuación les presento dos versículos que expresan que fe es igual a fidelidad, evaluado desde el contexto:
Deuteronomio 32, 20 Esconderé de ellos mi rostro, dijo, a ver en qué terminan; son una generación perversa, ¡son unos hijos infieles!
Es decir, son incapaces de mantenerse honrando con firmeza el mandamiento en medio de la adversidad.
Oseas 2, 21Te haré mi esposa con fidelidad y entonces conocerás al Señor.
Expresa que el Señor, es decir, nuestro Dueño, se muestra íntimamente a quienes, como Su Novia, son capaces de guardarse en la Santidad del Pacto Matrimonial hasta la Parusía.
Así como la peor traición entre los esposos es la infidelidad, lo mismo experimenta el Amado Yeshúa nuestro Señor cuando las personas deciden poner su confianza o fidelidad en los ídolos del mundo, la carne o el demonio.
No podemos venir delante del Justo Juez con una lista de peticiones si primero no nos aseguramos de estar obedeciendo su doctrina. Veamos dos versos:
1 Juan 3, 4 Todo el que practica el pecado, practica también la infracción de la ley, pues el pecado es infracción de la ley.
Santiago 4, 17 Así que comete pecado todo el que sabe hacer el bien y no lo hace.
Ambas citas son del Nuevo Testamento, plasmadas por los líderes a quienes Yeshúa encargó sostener la Ekklesía naciente, transmitiendo su doctrina, a fin de producir discípulos de nuestro Amado Señor. Ahora bien, pueden notar que ambas citas sobre el pecado tienen presente el juicio debido a las obras que practicamos.
No podemos solo amar de labios, se requiere de honorabilidad para prevalecer fieles en el mandamiento de nuestro Señor frente a la tentación, y eso es un aspecto del ejercicio del Amor, al desarrollar el carácter de Yeshúa para realizar las buenas obras que el Eterno Padre Yehováh ha preestablecido, para que caminemos en ellas.
Por tanto, no se trata de tener la emoción correcta, sino más bien el pensamiento correcto, fundamentado en el prejuicio de los mandamientos, lo que produce sentimientos y emociones sanas.
Es vivir dentro de los límites de la Nueva Alianza lo que provee todas las cosas. Yehovah anhela ser obedecido para bendecir, como se lee en:
Deuteronomio 30, 15-20. 15. Mira, hoy te doy a elegir vida y prosperidad o muerte y destrucción. 16. Hoy te ordeno que ames al Señor tu Dios, que andes en sus caminos y que cumplas sus mandamientos, estatutos y leyes. Así vivirás y te multiplicarás, y el Señor tu Dios te bendecirá en la tierra a la cual vas a entrar para tomar posesión de ella. 17. Pero, si tu corazón se rebela y no obedeces, sino que te desvías para adorar y servir a otros dioses, 18. te advierto hoy que sin duda serás destruido. No vivirás mucho tiempo en la tierra que vas a poseer luego de cruzar el Jordán. 19. Hoy pongo al cielo y a la tierra por testigos contra ti, de que te he dado a elegir entre la vida y la muerte, entre la bendición y la maldición. Elige, pues, la vida, para que vivan tú y tus descendientes. 20. Ama al Señor tu Dios, obedécelo y aférrate a él, porque de él depende tu vida, y por él vivirás mucho tiempo en la tierra que juró dar a tus antepasados Abraham, Isaac y Jacob.
Muchas personas profesan, en su adoctrinamiento mundanal, que lo importante son los buenos sentimientos.
En el Edén, el diálogo sostenido por la serpiente, sacando a Dios de la ecuación, se puede interpretar como una buena idea: ella solo estaba ayudando a la primera pareja humana para que lograsen ser semejantes a Dios, y así no tendrían que volver a obedecerle.
Ellos decidieron poner en práctica el consejo que les dio. Los carnales son aquellas personas cuyas decisiones se basan en proveer para el placer de sus sentidos.
Lo único que desean es una vida llena de comodidades, a estas personas no les gusta tomar la cruz, por lo que detestan seguir la instrucción del profeta, y en su rebeldía plagada de iniquidad aseguran que el maestro, quien les enseña la Palabra de Yehovah, es el enemigo. Emocionalmente, lo pueden asegurar sin ninguna duda.
En contraste, los espirituales se identifican a través de:
Gálatas 5, 22-26: 22. En cambio, el fruto del Espíritu es amor, alegría, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad, 23. humildad y dominio propio. No hay ley que condene estas cosas. 24. Los que son de Cristo Jesús han crucificado la carne con sus pasiones y deseos. 25. Si el Espíritu nos da vida, andemos guiados por el Espíritu. 26. No dejemos que la vanidad nos lleve a provocarnos y a envidiarnos unos a otros.
En la Primera Lectura, Yehováh el Señor nos muestra que el emigrante, las viudas y los huérfanos son parte del prójimo que debemos amar.
No podemos ser indiferentes por el hecho de no estar emparentados. Más bien, no se pueden abandonar a su suerte porque Yehováh nos pedirá cuenta de ello.
El código de la ley hebrea se caracteriza por su justicia hacia el pobre y el menos afortunado. Dios insistía en que el pobre y el indefenso fueran tratados muy bien y se les diera la oportunidad de restaurar sus fortunas.
Debemos reflejar la preocupación de Dios por el pobre y ayudar a aquellos menos afortunados que nosotros.
Avanzando con el Salmo 18, el Señor es el refugio al que debemos acudir para ser protegidos y guardados de todo enemigo.
En el versículo 3 vemos que la alabanza a Dios debe ser algo constante en nosotros, cada día debemos agradecer y alabar a Dios por su amor, protección y por ser Quien nos ayuda a vivir en victoria.
El Salmo nos muestra que el clamor llega a los oídos de Dios; un profundo y fuerte clamor del corazón puede tocar el corazón de Dios para que veamos su mano.
No temas si estás pasando por una prueba o una lucha, si has puesto al Señor como tu protección y clamas a ÉL para ser socorrido, el Señor vendrá y derribará el obstáculo de tu vida. Solo sigue esperando y clamando, verás la mano de Dios como David.
La naturaleza corrupta está en todos, pero nos tenemos que guardar de ella, hacerla morir, tenemos que tener una actitud íntegra y recta en el corazón para con Dios, y así nos ayudará a vencer el pecado por el poder del Espíritu Santo.
Tenemos que tener la disposición de obedecer, y así nuestra debilidad se transformará en fortaleza, porque el Señor ve esa actitud del corazón.
Cada vez que te humillas ante Dios, reconociendo su grandeza, ÉL será tu luz y refugio, se agradará de ti, pero aquel que se cree autosuficiente no disfruta de los beneficios del favor de Dios.
Prosiguiendo con el Evangelio de Mateo 22, Yeshúa enseña a las multitudes con parábolas, respondiendo varias preguntas de los fariseos y saduceos, y hoy le pregunta un maestro de la ley sobre cuál es el mandamiento más grande de la ley.
Nuestro Señor enfatiza la importancia del Amor por Dios y el prójimo, y advierte contra la hipocresía religiosa. Yeshúa Ha Mashíaj, cuando se le pregunta: ¿Cuál es el mayor mandamiento de la ley?, enfatizando la importancia del amor al prójimo, cita este mandamiento:
Deuteronomio 6, 4-9: 4. Escucha, Israel: El Señor nuestro Dios es el único Señor. 5. Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas. 6. Grábate en el corazón estas palabras que hoy te mando. 7. Incúlcaselas continuamente a tus hijos. Háblales de ellas cuando estés en tu casa y cuando vayas por el camino, cuando te acuestes y cuando te levantes. 8. Átalas a tus manos como un signo, llévalas en tu frente como una marca y 9. escríbelas en los postes de tu casa y en los portones de tus ciudades.
Los versos del 4 al 6 de la presente cita expresan la imperante necesidad de amar a Yehováh, mientras que los versos del 7 al 9 expresan el amor al prójimo.
Finalizando con la Segunda Lectura, todos nosotros debiéramos responder a las Buenas Nuevas como lo hicieron los creyentes de Tesalónica: volvernos a Dios, servir a Dios y esperar por el regreso de su Hijo, Cristo. Deberíamos volvernos del pecado a Dios, porque Cristo viene a juzgar la tierra.
Deberíamos ser fervientes en nuestro servicio, porque disponemos de poco tiempo antes de que Cristo vuelva.
Debiéramos estar preparados para el regreso de Cristo, porque no sabemos cuándo vendrá.
A través de este libro, Pablo enfatiza la segunda venida de Cristo. Debido a que la iglesia de Tesalónica estaba siendo perseguida, Pablo la anima a mirar hacia adelante, a la liberación que Cristo traerá.
Una esperanza del creyente se halla en la venida de Yeshúa, nuestro gran Dios, Señor y Salvador, como lo dice Tito 2, 13. Nuestra perspectiva de la vida permanece incompleta sin esta esperanza. Tal como Cristo resucitó de la muerte y ascendió a los cielos, Él volverá.
Todo esto lo desarrollaremos a continuación en el estudio de la Palabra de Yehováh sobre la que meditamos en este Shabbat.