Mosqueteros de Yehovah

Cantar de los Cantares Capítulo 1

Introducción

La expresión “Cantar de los cantares” es un superlativo relativo, se le atribuye a Salomón, sin que Salomón sea el autor del libro.

El Cantar es un conjunto de poemas, que pudieron circular de forma independiente, pero que, recopilados en un libro, recibieron cierta unidad y adquirieron un dinamismo, o trama, impuestos por el redactor.

Capítulo 1

Versos del 2 al 4

La Esposa. La primera canción es un epigrama, que exalta apasionadamente el amor físico: desde los besos de la boca hasta el sabor de los “amores embriagadores”: el abrazo amoroso.

El interlocutor es el rey. La mujer se supone que es la reina. El lugar para saborear la bebida del amor, el interior del palacio, la alcoba real.

El lenguaje es delicado y alusivo, carente del realismo y de la tosquedad que leemos en otras páginas bíblicas (Ezequiel 16, 26).

Este epigrama, por lo demás, es un buen proemio del libro: presentación de la mujer (en este caso la esposa) y del varón (que es el “rey”; la mujer sería la reina), plantas y aromas, sabores y el sentido del gusto, movimiento y presura, doncellas y enamoramiento. Toda esta temática se desarrollará a lo largo del Cantar.

Versos del 5 al 6

Una muchacha ingenua. En este segundo epigrama se presenta una muchacha que no es un dechado de belleza. Conoce sus propios encantos: es “fascinante”. Nos dice su oficio: es guardaviñas. Nos confiesa su debilidad: su propia viña no la guardó.

Sabemos que sus hermanos se enfadaron con ella o si nos atenemos a cierta tradición textual, “la prometieron como esposa”, porque la muchacha no supo guardar su propia viña.

El autor juega con la doble acepción de viña: el sentido obvio y el figurado: la viña es imagen de Israel (Jeremías 12,10; Salmo 80,13-14), y alude también al sexo femenino.

Es decir, la muchacha ya ha tenido relaciones sexuales, sin que sepamos con quién. El hombre del Cantar es un interlocutor necesario, pero la protagonista es la mujer.

La mujer que ahora se presenta ya no es la reina del primer epigrama, sino que puede pasar por ser la amante.

Versos del 7 al 8

El pastor inaccesible, El tercer epigrama está estructurado sobre una pregunta y una respuesta. Los personajes son ahora una pastora y epigrama no quiere continuar siendo una prostituta, no una mujer “errante”, como se traduce habitualmente.

No sabemos quién responde, puede ser la misma que pregunta: ¿por qué encapricharse sólo de uno si la belleza de la muchacha cautiva a tantos otros pastores?.

Sea quien sea el que responde, la mujer (ahora pastora) ha de renunciar al pastor inaccesible y ha de seguir las huellas de los pastores. Se la condena a continuar ejerciendo su oficio.

Versos del 9 al 11

Encantos Femeninos. Por primera vez escuchamos la voz del varón. Este cuarto epigrama, en efecto, puede ser asignado a la primera mujer que aparece en el Cantar: a la esposa (reina), aunque no se la nombre, ni se mencione al rey.

Versos del 12 al 14

Una noche de amor. La esposa (reina) evoca una noche de amor con el rey. Los perfumes se meten por los sentidos: nardo, mirra, alheña. El nardo aparece sólo en el Cantar (Proverbios 7 enumera siete perfumes, pero olvida el nardo).

Este perfume entrará en el Nuevo Testamento a través de una escena importantísima: la mujer anónima que unge a Jesús con nardo (Marcos 14,3-5).

Se hará memoria de esta mujer dondequiera que se anuncie la Buena Noticia (Marcos 14, 9).

Los perfumes, en esta escena del Cantar, significan el placer que experimentan el rey y la reina en su encuentro.

Versos del 15 al 17

Dialogo en el bosque. Del interior del palacio nos vamos al campo: el joven se encuentra con su amada en campo abierto.

La naturaleza es el templo del amor para la joven enamorada, de la que sabemos, por confesión propia, que su vida transcurre en el campo. Una vez más la mujer toma la iniciativa y se insinúa.

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