Mosqueteros de Yehovah

Yeshúa ordena Practicar la Instrucción de Yehováh difundida por Moisés

LECTURAS

DEL SHABBAT

EVANGELIO

Mateo 23, 1-12

1RA LECTURA

Malaquias 1, 14-2,2b.8-10

2DA LECTURA

1 Tesalonicenses 2, 7b-9.13

SALMO

131, 1.2.3

Reflexión de la Palabra Semanal

Yeshúa es el camino, la verdad y la vida. Solo quien ha bajado del trono de Yehováh tiene la capacidad para guiarnos hacia su presencia. 

Juan 14, 6 Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí. 

Pastorear a la familia, a los estudiantes, a los hijos espirituales, las empresas o a los tesistas, requiere conocer de antemano las distintas etapas del camino a recorrer.

Se necesita la certeza previa de que la instrucción que vamos a impartir es la verdad, que obedecida correctamente genera los frutos esperados.

Ahora bien, lo importante en todo caso es que quien dirige ha de ir siempre al frente, constituyéndose en modelo de imitación integral, es decir, en palabras y obras.

¿Recuerdan el dicho: muchos caciques y pocos indios? Esta expresión la usamos para indicar que precisamente los que menos obedecen son los más implacables dando órdenes, hasta el punto de que a lo único que se sujetan es a sus propios caprichos por estar rebosando de altivez.

Aunque todos hemos de seguir a Yeshúa, absolutamente todos somos susceptibles de ser modelados por lo que vemos hacer a las personas que nos influencian con sus acciones a lo largo de nuestras vidas.

Incluso el comportamiento colectivo de los seudocristianos que, por seguir las modas contemporáneas, apoyan acciones que la Ley de Yehováh Dios condena, como, por ejemplo, los supuestos derechos de los homosexuales y la eutanasia, entre otros.

Los libros de los Jueces, de los Reyes y Crónicas nos muestran que es fácil que muchos se corrompan por seguir el discurso y las prácticas paganas de los líderes en todos los tiempos.

Es más, recordemos que Satanás logró corromper a la tercera parte de los ángeles para revelarse contra Yehováh Dios, como lo podemos ver en Apocalipsis 12, 3-4.

1 Corintios 11, 1Sean imitadores de mí, como también yo lo soy de Cristo.

Cabe destacar que las prácticas contra la Ley de Yehováh son más escandalosas cuando son promovidas por los líderes religiosos que supuestamente son quienes deben instruir al pueblo de Yehováh. Esta es una de las denuncias más recurrentes de Yeshúa contra los fariseos y los maestros de la Ley. Lo podemos ejemplificar en:

Mateo 15, 1-6: 1. Se acercaron a Yeshúa algunos fariseos y maestros de la Ley que habían llegado de Jerusalén y preguntaron: 2. ¿Por qué quebrantan tus discípulos la tradición de los líderes religiosos? ¡Comen sin cumplir primero el rito de lavarse las manos! 3. Jesús contestó: ¿Y por qué ustedes quebrantan el mandamiento de Dios a causa de la tradición? 4. Dios dijo: “Honra a tu padre y a tu madre” y también: “El que maldiga a su padre o a su madre será condenado a muerte”. 5. Ustedes, en cambio, enseñan que un hijo puede decir a su padre o a su madre: “Cualquier ayuda que pudiera darte ya la he dedicado como ofrenda a Dios”. 6. En ese caso, el tal hijo no tiene que honrar a su padre. Así por causa de la tradición anulan ustedes la palabra de Dios.

Concretamente, en toda la extensión de la Palabra de Vida, el Padre Creador nos dejó establecido que la forma para reconocer a los falsos profetas consiste en estar tan familiarizados con sus mandamientos para que podamos detectar fácilmente las falsas enseñanzas y los falsos consejos, por el hecho de estar en oposición a lo que Yehováh demanda.

En los tiempos bíblicos, la ignorancia era la regla, solo unos pocos privilegiados tenían acceso a la Palabra. Lamentablemente, hoy todos pueden estudiarla, pero escogen desecharla, por lo que, al igual que todo pez muerto, son arrastrados por la corriente del mundo.

Hoy, en la Primera Lectura, el profeta Malaquías advierte a los sacerdotes que, si no se ajustan a vivir en integridad practicando y enseñando la instrucción de Yehováh con toda fidelidad, les será impuesta maldición de Yehováh, por no esforzarse en obedecer los mandamientos del Altísimo con todo rigor en medio del pueblo venido del postexilio, que requiere salir de las costumbres paganas y santificarse, para hacer hábito el vivir colectivamente en la cultura del Reino de Yehováh.

Cuando el sacerdocio se pervierte, arrastra a mucho pueblo ignorante a violar la Ley, cometiendo apostasía, incluso dentro del mismo templo de Yehováh, tal como era práctica cotidiana en los días previos a la subyugación hecha por los babilonios, inundando de profanación el templo de Jerusalén con toda clase de ídolos repugnantes, imágenes nauseabundas que provocan a celos de ira a Yehováh Dios, por lo que en el castigo no prestará oídos a sus llamadas de auxilio, tal como se aprecia en Ezequiel 8.

Prosiguiendo con el Salmo 131, está escrito por David y es sobre David; él es el autor y el tema, y muchos incidentes de su vida se pueden emplear para ilustrarlo. Comparando los Salmos a joyas, podríamos decir que es una perla; ¡con qué hermosura adorna el cuello de la paciencia!

Es uno de los Salmos más cortos, pero uno de los que se tarda más en aprender. Habla de un niño, pero contiene la experiencia de un hombre en Cristo. La humildad está aquí en conexión con un corazón santificado, una voluntad sometida a la mentalidad de Yehovah y una esperanza que lo aguarda todo del Señor.

Feliz el hombre que puede, sin falsedad, usar estas palabras como propias, porque lleva la semejanza de su Señor, que dijo: “Yo soy manso y humilde de corazón”.

Con respecto al Evangelio, Yeshúa nos hace notar que en las asambleas del judaísmo había una silla o asiento especial donde se sentaban los rabinos, llamada cátedra de Moisés.

Al sentarse allí, solo les era permitido leer los pergaminos del Pentateuco cuyo autor es Moisés. Luego, para hacer sus interpretaciones, debían enrollar el pergamino, devolverlo al ayudante para colocarlo a resguardo, y levantarse de la cátedra para hacer su interpretación en el contexto de su contemporaneidad.

Por tanto, ya no era palabra propia de la instrucción o Ley de Yehováh Dios difundida por Moisés, solo se trataba de la interpretación que hacía el rabino.

En ese sentido, Yeshúa nos ordena obedecer lo que se lee textual de la Ley, pero nunca imitar lo que hace el rabino, porque mayormente respondían a sus propias tradiciones y no a lo que el Eterno Padre ordena.

Finalmente, en la Segunda Lectura, se nos presenta el testimonio del apóstol Pablo en la evangelización de Tesalónica como un modelo a seguir de integridad en palabras y obras.

Su determinación por dar a conocer el evangelio de salvación demandaba que tomase fuerzas en el Ruaj Hakodesh para perseverar en medio de la persecución, por lo que, por los grandes sacrificios ejercidos, provocó un lazo fraterno con los discípulos de Tesalónica, tanto que Pablo no temía por su vida, al contrario, consideraba todo un honor el hecho de sufrir a manos de quienes rechazaban el mensaje de la redención, y los recursos para sustentarse los obtenía de su trabajo secular, porque no quería ser una carga económica para los hermanos.

Dispongamos nuestros corazones preparados por el Padre Misericordioso Yehováh Dios, para ser degustada en el Shabbat de hoy. Acompáñenos…

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2 comentarios en «Yeshúa ordena Practicar la Instrucción de Yehováh difundida por Moisés»

  1. Grandemente bendecido Shabbat Shalom preciosa familia!! 🎖✨

    GLORIA A YEHOVAH por la contundencia de la Palabra viva de hoy, que nos confronta con no pensar que basta con una bonita apariencia de piedad; como la Novia de Yeshua Ha Mashiaj y como discípulos que son llamados a ser maestros, no podemos guiar a alguien por un camino que no hemos transitado; seriamos ciegos que caen en el hueco y asi guian a otros a errar continuamente. El maestro antes de dar la clase a sus estudiantes debe estar especializado y empapado en el conocimiento que va a imapartir a su clase… De la misma manera debemos determinar ser íntegros con nuestro caminar con Cristo y es esta misma iintegridad la que usa YEHOVAH para transformar las almas.

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  2. Gloria a Yehovah Dios que nos muestra que la solemnidad de Todos los Santos nos llena de esperanza al recordarnos que la santidad es nuestra vocación común. Abrazando las Bienaventuranzas en lo cotidiano y reconociéndonos hijos amados de Dios, caminamos con alegría hacia esa gran meta celestial donde, junto a la multitud incontable, contemplaremos el rostro del Señor para siempre.
    En Victoria.

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