LECTURAS
DEL SHABBAT
EVANGELIO
Mateo 17, 1-9
1RA LECTURA
Génesis 12, 1-4a
2DA LECTURA
2 Timoteo 1, 8b-10
SALMO
33, 4-5. 18-19. 20. 22
Reflexión de la Palabra Semanal
Estamos en el tiempo de preparación para vivir las fiestas de primavera con la cena del sacrificio del cordero pascual, que nos introduce en la semana de Fiesta de panes sin levadura, donde se ofrece la gavilla de cebada y celebramos la Resurrección de Yeshúa Cohen Gadol, como la primicia de la resurrección de todos los que han muerto en Él.
Se nos plantea el llamado a la santidad, que no es otra cosa que la exigencia de Yehováh Dios, a oír y hacer lo que nos instruye en sus mandamientos, lo que en hebreo significa Shemá, como lo cantamos citando:
Deuteronomio 6, 4: “Shemá Israel, Adonai Elohéinu, Adonai Ejad”.
Los yehudim deben recitar el Shemá dos veces al día: por la mañana, desde el momento en el que hay suficiente luz diurna, y por la noche, desde la salida de las estrellas hasta el amanecer.
La lección más importante para cualquier persona sobre la faz de la tierra es que debe tener un espíritu y alma inclinados para escuchar y obedecer la instrucción de Yehováh en todas las cosas.
La primera enseñanza que toda la Ekklesía debe asimilar es que no vive para sí misma, debe gravitar en torno al amado Yeshúa Ha Mashíaj, quien a su vez gravita en torno a Yehovah Dios.
Mateo 22, 37-40. 37.Jesús le dijo: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente. 38.Este es el gran mandamiento, el primero. 39.Pero hay otro muy parecido: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. 40.Toda la Ley y los Profetas se fundamentan en estos dos mandamientos”
Amar a Yehováh es fundamentalmente la acción de adorar todo lo que Él Es en su Palabra y en Su Espíritu, obedeciendo todo lo que demanda, sirviendo sacrificialmente a su propósito, todo ello queda de manifiesto en nuestras obras de piedad.
En su trato con el primer hombre asentado en las Escrituras Sagradas, le dio un mandamiento que obedeció, y así mismo la Palabra de Vida resalta, en medio de sus páginas, a los héroes que fueron obedientes a las palabras de Yehováh, y por eso recibieron Bendición ellos y su descendencia.
Además, relata la vida de multitudes que caminaron en indiferencia, odiando todo lo que Yehováh, el Justo Juez, Es, y nos muestra sus nefastas consecuencias para ellos y sus descendientes.
Al final de la Escritura, en Apocalipsis, Yeshúa utiliza de escribano al apóstol Yohanan, donde resume que hay Salvación para quienes obedecen y se arrepienten santificándose en su vida, y hay muerte eterna para quien insiste en caminar de espaldas a Yehováh Dios en indiferencia, que es odio total a su instrucción.
El Justo Juez, Padre Creador nuestro, nos ha llamado a todos sin acepción de personas en Yeshúa Ha Mashíaj, para prevalecer justos y santos en Su Presencia, no solo a unos pocos apóstoles, a partir de ellos, el llamado llega hasta nosotros y todas las generaciones por su infinita misericordia.
Romanos 1,1-2, 5-6: 1. De Pablo, siervo de Cristo Jesús, apóstol por un llamado de Dios, escogido para el Evangelio de Dios. 2. Esta Buena Nueva anunciada de antemano por sus profetas en las Santas Escrituras 5. hemos recibido gracia y misión, para que en todos los pueblos no-judíos sea recibida la fe, para gloria de su nombre. 6.A estos pueblos pertenecen ustedes, elegidos de Cristo Jesús
Además, contamos con Su Misericordia, esta palabra proviene del latín y está compuesta por: miser (miserable) y cordis (corazón), lo que traduce “miseria del corazón”, lo que está bien lejos de lo que significa escrituralmente hablando, ya que traduce la renovación del espíritu en el vientre.
De tal manera que cuando se le pide a Yehováh en el Antiguo Testamento misericordia, lo que se le está pidiendo es que nos dé Su Espíritu Santo, que nos renueve con el Espíritu Santo, de tal manera que, teniendo esa Comunión con Su Santo Espíritu en nosotros, tengamos la capacidad de obedecerle, de observar Sus Mandamientos y ponerlos en práctica.
Lamentaciones 3, 22-23. 22.El amor de Yehováh no se ha acabado, ni se han agotado sus misericordias; 23.se renuevan cada mañana. Sí, tu fidelidad es grande.
Iniciando con la Primera lectura, nos encontramos con la porción del libro de Génesis o Berishit, donde Yehováh hace el llamado a Abram para que deje todo lo que conoce: tierra, cultura y familia, para irse en pos de una tierra desconocida para él, en obediencia al llamado de Yehováh.
Esa orden de desprenderse de su antigua manera de vivir está acompañada de la más grande promesa que solo Yehováh puede proponer, y que además posee la Vida Eterna para ejecutarla fielmente en toda su descendencia, en el transcurrir de las generaciones. Y nosotros somos testigos de ello.
Lo más resaltante es que Abram obedeció, lo mismo que se espera que hagamos con las instrucciones de Yeshúa. Abraham es el patriarca de todos los que se sujetan en emunah (fidelidad) para obedecer los mandamientos de Yehováh.
Los desobedientes en el linaje en sangre no entraron en el descanso, que quedará para los obedientes que afirman ser hijos de Abraham por la Fe, cuando realmente ni comprenden que la fe es fidelidad a la instrucción de Yeshúa.
En cuanto al Salmo 33 nos manifiesta los atributos del carácter de Yehováh, en los que podemos confiar para acercarnos a ÉL con la actitud correcta para ser transformados por su misericordia.
No podemos ser santos a menos que tengamos una comunión estrecha con Aquel que habita en el Santo de los santos. Este Salmo nos exhorta a gozarnos, a la alegría y a la algarabía, pues nuestro Señor, Creador de todas las cosas, es grande y bueno.
Dios entiende que podemos tener aflicciones en este mundo de perversidad, pero la alabanza es crucial a la hora de obtener favores de su parte, ya que fomenta la Comunión con el Altísimo.
Por esta razón, a través del Rey David, el Señor nos recuerda “qué” y “por qué” debemos alabarle. Se hace una invitación a los justos e íntegros a unirse en alabanza a Dios.
Solo quien conoce Su Palabra, Sus hechos y le obedece, puede alabar al ÚNICO DIOS invisible, porque se constituye en testigo de su poder para liberar, salvar y prosperar a todo el que se acoge a su Reino.
En lo que se refiere al Evangelio, se nos narra la vivencia que experimentaron tres discípulos escogidos en la transfiguración del Señor Yeshúa Ha Mashíaj en el monte Tabor.
Aunque fue muy impresionante encontrarse con Moisés y Elías, y ver a Yeshúa literalmente convertido en el Ángel del Señor, el momento de mayor impacto está representado por: la Voz de YEHOVAH PADRE, indicando el origen (Él es mi Hijo), la identidad (el amado o sacrificado u ofrecido), el propósito (en quien me complazco o quien paga la deuda del pecado) y el destino (escúchenlo u obedézcanle en todo, hagan de Él Shemá, o practiquen todo lo que les instruye).
Independientemente de la conmoción que podamos experimentar por presenciar un milagro tan apoteósico y trascendental, lo importante aquí es el llamado que Yehováh hace a toda la Ekklesía, representada en estos apóstoles elegidos. La vida de Santidad consiste en obedecer a Yehováh Dios.
Finalmente, en lo que respecta a la Segunda Lectura, el apóstol Pablo escribe su última voluntad, antes de ser martirizado, a su hijo espiritual Timoteo, para que, a pesar del alto costo que representa el exponer la vida misma, no se detenga en la empresa de comunicar el evangelio a todos los convertidos de Éfeso en primer lugar, y de todos aquellos a quienes Yehováh le conceda la Gracia de evangelizar, en el tiempo de duración de su ministerio.
Pablo, no ha de sentir vergüenza por el desprecio humano que reviste su labor, mayor es el sitial de honor que Yehováh reserva para quienes le sirven fielmente. A pesar de la pesada tarea que le corresponde, para eso ha sido llamado, preparado y ungido, así como él, lo hará llamando a otros al servicio del evangelio de Yeshúa Ha Mashíaj.
Timoteo hereda lo que hasta ahora era la misión de Pablo:
- Convertir a los paganos, Supervisar las comunidades de creyentes levantadas en los distintos territorios en medio de las naciones
- Refutarlas enseñanzas absurdas de los falsos maestros
- Resistirla persecución religiosa interna y la persecución política externa.
Todo esto con la mayor disposición de entrega voluntaria sacrificial, pidiendo al Ruaj Hakodesh que sea, en todo momento, las Palabras de Yehováh y no las propias, las que pronuncie de su boca en todo tiempo.
Todo lo aquí señalado, será ampliado en la hermenéutica que Yehováh Padre Misericordioso nos otorga en este Shabbat de delicias a continuación.