LECTURAS
DEL SHABBAT
EVANGELIO
Mateo 18, 15-20
1RA LECTURA
Ezequiel 33, 7-9
2DA LECTURA
Romanos 13, 8-10
SALMO
95, 1-2. 6-7. 8-9
Reflexión de la Palabra Semanal
Según el Diccionario filosófico marxista del año 1946, en sus páginas 312-313, en su interpretación de la verdad absoluta, la metafísica parte de la premisa de la inmutabilidad de los conocimientos humanos.
Concibiendo todos los objetos y fenómenos como inmutables y dados de una vez para siempre, la metafísica acepta también toda verdad como fruto del conocimiento acabado y dado de una vez para siempre.
El materialismo dialéctico niega esta clase de verdades absolutas.
El conocimiento constituye un proceso histórico de movimiento del no saber al saber, del conocimiento de los fenómenos aislados, de los aspectos parciales de la Naturaleza a su conocimiento más profundo y más completo, al descubrimiento continuo de nuevas leyes de su desarrollo.
Cada fase del conocimiento está limitada por el nivel de la ciencia y por las condiciones históricas de la vida de la Sociedad, que hacen inevitablemente que nuestros conocimientos sobre la Naturaleza sean relativos e incompletos.
Una de las falsas doctrinas más difundidas en los 90 y que aún persiste fue la de la relativización de la verdad. Te decían en tu cara: “respeto tu verdad pero para mí no lo es”. O te decían: “lo que para ti es absoluto para mí es relativo, porque nadie tiene la verdad completa acerca de las cosas”.
Con esto se desarrollaron debates interminables, pero que tuvieron sus efectos retorcidos positivos en cuanto al fomento de la instauración del ateísmo voraz y la pérdida de la instrucción religiosa en las escuelas públicas.
Si bien es cierto que el conocimiento humano o sabiduría humana (sofía) está en constante formación de la mano de la comprobación científica,
¿por qué utilizan esto como pretexto para establecer que la Palabra de Yehováh también es relativa bajo la premisa de que fue escrita por hombres?
Es tan ridículo como decir que, si compras algo, el dueño no eres tú sino el banco donde tienes tus ahorros, porque al fin y al cabo el plástico con el que pagas es propiedad del banco.
Tan risible como decir que tu padre no es tu padre sino el médico que atendió el parto cuando naciste. Así se producen todos los enunciados diabólicos: un 10% de verdad con un 90% de mentira para que la falsa doctrina se asuma como una verdad irrefutable.
Cabe destacar que la verdad se define como el nivel máximo de la realidad que no puede ser cambiado. Pero ¿qué nos dice la Biblia, nada más y nada menos que la Palabra de Dios, al respecto?
Juan 17,17 Santifícalos en la verdad; tu palabra es la verdad.
Aunque el conocimiento del hombre se va construyendo a partir de lo que pueda demostrar científicamente, la Palabra de Yehováh es inmutable, no tiene sombra de variación en sí misma.
Por falta de sabiduría divina condenaron a Galileo y a otros tantos por postulados naturales que no contradicen las enseñanzas bíblicas.
Ahora bien, dejemos en claro que la Palabra de Yehováh no cambia, no caduca, es inmutable, es decir, inalterable. Las distintas versiones emplean técnicas para ajustar las palabras a los modismos de cada sociedad para facilitar su entendimiento, pero en lo que respecta a su contenido, el mensaje que Yehováh nos ha comunicado es invariable por más de 6000 años.
Deuteronomio 4,2 No añadirás nada a lo que yo te mando, y no le quitarás nada, sino que guardarás los mandamientos de Yehovah, tu Dios, tal como yo se lo ordeno.
Todo discípulo de Yeshúa Ha Mashíaj ha de conducirse por la misma doctrina que reviste su comportamiento.
1 Juan 2, 3-6. 3 Podemos estar seguros de que conocemos a Dios si obedecemos sus mandamientos. 4 Si alguien afirma: “Yo conozco a Dios», pero no obedece los mandamientos de Dios, es un mentiroso y no vive en la verdad; 5 pero los que obedecen la palabra de Dios demuestran verdaderamente cuánto lo aman. Así es como sabemos que vivimos en él. 6 Los que dicen que viven en Dios deben vivir como Jesús vivió.
El primero en introducir el relativismo fue Satanás en el Edén, mucho antes que la filosofía del marxismo-leninismo soviético, cuando le comunicó a la primera pareja humana por medio de la serpiente que Yehováh no quiso decir lo que dijo sino otra cosa totalmente distinta, y que él generosamente y sin cobrar nada a cambio les iba a explicar, recalcando su posición desinteresada en el asunto, como noooo.
Básicamente, la Primera Lectura nos habla del beneficio o de la condena a la que nos exponemos si nuestra propia conducta hacia el prójimo no está influenciada por los mandamientos de Yehováh Dios.
Saber hacer lo bueno y no hacerlo es un pecado que deja ver nuestra falta de amor tanto por el Justo Juez Eterno como por nuestros hermanos.
Hoy el Padre Creador nos dice que si no somos capaces de corregir al hermano, en atención al mandamiento entregaremos cuenta por la condenación eterna de nuestro prójimo. Pero si irremediablemente insiste en su pecado, no tendremos responsabilidad alguna en su pérdida, por cuanto hicimos la advertencia.
En nuestras manos no está el obligar al prójimo, pero sí el llamarlo a la conversión.
Dios nos habla en el Salmo 95 para decirnos qué es lo que quiere esencialmente en la alabanza, lo que hace que la adoración sea verdadera adoración. ¡Es que escuchemos hoy su voz! Eso es lo que ÉL desea.
ÉL quiere que escuchemos su voz, no solo que nos reunamos. Anhela que seamos obedientes a sus mandamientos, para que seamos dignos de entrar en su descanso y no ser reprobados como los rebeldes que le confrontaron en el desierto durante el éxodo.
Oír la voz de Dios no se determina por una experiencia mística; más bien comienza por rendirse ante ÉL para obedecer sus mandamientos para nosotros.
En el Evangelio de hoy, Yeshúa nos ordena que seamos valientes en confrontar el pecado en nuestro derredor, con nuestros hermanos, con quienes supuestamente nos alimentamos de la misma fuente, para que al reformar su conducta salga de su extravío y con ello su alma vuelva a entrar en estado de salvación.
Pero si en un primer momento no se genera la conversión, la misericordia de Yehováh nos insta a corregir nuevamente delante de dos testigos; y si persiste, entonces participa la asamblea en pleno; y si no se convierte de su pecado, se le ignorará por completo puesto que no es hermano nada, por tanto se rompe toda Comunión con él.
Finalmente, vale resaltar, en la Segunda Lectura, en alta voz, que la motivación para corregir ha de ser siempre el amor y la compasión, no la rabia, no la venganza y no el legalismo que juzga por apariencias.
Por sobre todas las cosas, lo que importa es que Yehováh anhela que todas las almas se salven. Cualquier motivo distinto para corregir fuera del amor es profundamente demoníaco y diabólico.
Todo esto será desarrollado en detalle en la hermenéutica que hemos preparado de la mano del Ruaj Hakodesh para ser degustada en este Shabbat. Todos atentos, iniciamos a continuación…
Gloria a YEHOVAH por este alimento que es contundente en afirmarnos en ver la confrontación y reprensión no como algo negativo sino como una expresión del amor y la misericordia de YEHOVAH y del hermano, sabiendo orientarla no en base a nuestro propio criterio ni hacerla solo para echarle en cara su falta al hermano, sino con el fin de que se arrepienta y vuelva al camino para ser salvo!! ✅✅