Mosqueteros de Yehovah

Niegate a ti mismo vive para Yeshúa Ha Mashíaj y serás salvo

LECTURAS

DEL SHABBAT

EVANGELIO

Mateo 16, 21-27

1RA LECTURA

Jeremías 20, 7-9

2DA LECTURA

Romanos 12, 1-2

SALMO

63, 2. 3-4. 5-6. 8-9

Reflexión de la Palabra Semanal

Nadie que sirva a dos amos llegará lejos con ambos. Más temprano que tarde, tendrá que abandonar a uno para quedarse con el otro. Hoy hacemos memoria de todo lo que hay que dejar para poder servir dignamente a Yeshúa Ha Mashíaj.

El joven rico no pudo dejar sus pertenencias; Sansón no pudo vencer su lujuria; Saúl no pudo vencer sus celos carnales; Esaú no pudo vencer a su estómago; incluso Moisés no pudo vencer su arrebato iracundo y desobedeció la orden de hablar a la piedra, golpeándola por segunda vez, lo que resultó en perder su ingreso a la Tierra Prometida.

El principal defecto a vencer para seguir a Yeshúa Ha Mashíaj, la Palabra de YEHOVAH hecha carne, es nuestra propia persona, es decir, nuestro ego, nuestras expectativas. Sabemos que YEHOVAH tiene grandes promesas para los que le sirven.

Sin embargo, nuestro servicio solo es perfecto cuando se hace desde el amor, desde la muerte del yo, desde el desprendimiento sincero de todo lo que nos apasionaba del mundo. Aquel que sirve estimulado por recibir favor del Altísimo no llega lejos; se rinde a no muchos pasos de iniciar la senda estrecha.

Mateo 6,33 Más bien, busquen primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas les serán añadidas.

Sin lugar a dudas, YEHOVAH es nuestro único y suficiente Proveedor para todas las cosas. Lo que debemos aprender es que, en el Reino, las cosas no se dan por nuestra fuerza ni tampoco en nuestro tiempo.

Necesario es depositar toda la confianza en el Altísimo Padre, y Él hará por nosotros que toda provisión llegue en el momento preciso y, lo más importante, sin añadir tristeza con ello. La muerte de las aspiraciones personales en quien sirve a YEHOVAH es crucial para no estar afectado continuamente por el desánimo.

Claro está, no cesamos de presentar nuestras peticiones al Altísimo, pero no desesperamos en función del tiempo. Nos resulta de gran consuelo saber que siempre nos escucha y que, si perseveramos, a su tiempo cosecharemos todas las gracias prometidas. Total, al Todopoderoso le basta un instante para cambiarlo todo de acuerdo a Su Voluntad. Somos testigos de que es Bueno sin medida, no solo al proveernos de cuanto necesitamos, sino también al protegernos hasta de nuestros propios descuidos involuntarios.

Conocer a Yehovah en la persona de Yeshúa es tener plena certeza en nosotros de quién es ÉL, que va más allá de simplemente considerar lo que nos puede suplir. Es tener la certeza de quiénes somos en Yeshúa: Su Novia Santa, la Ekklesía que sirve devocionalmente en su presencia y, por Yeshúa, hijos de Yehovah Padre fiel.

En medio de un mundo que tiende a identificarse con el materialismo, donde las vidas valen de acuerdo a lo que materialmente pueden conquistar, nosotros somos los pacificadores, herederos de la tierra, y esto no por cualidades propias, sino porque somos el Cuerpo de Cristo.

En medio de toda adversidad, el llamado es a plantarnos en lo que Yehovah dice de nosotros y no en cómo el mundo nos juzga. Recordemos que si fuésemos de este mundo, sistema de gobierno babilónico, seríamos amados por él.

No obstante, aunque nos movemos en el mundo, “no le pertenecemos”,  somos embajadores del Reino de los Cielos, impartiendo la Cultura del Amor en Yeshúa para salvar vidas para la eternidad.

Iniciando con la Primera Lectura, se nos muestra la reacción del profeta Jeremías después de haber recibido una condena de latigazos. Notoriamente afectado por lo acontecido, relata su padecimiento como todo profeta enviado por Yehovah al Reino de Judá, y que los reyes y sacerdotes rechazan categóricamente por no profetizar según sus intereses temporales.

Jeremías da testimonio de que en su carne se ha propuesto abandonar a Yehovah por tantos malos tratos, incluso de parte de quienes llegó a considerar que eran sus amigos.

Sin embargo, el estar circuncidado en su espíritu para servir a Yehovah era más fuerte que cualquier pretensión de esquivar los padecimientos por causa de obedecer las instrucciones del Altísimo Padre Eterno, puesto que es un cautivo del amor.

Avanzando con el Salmo 63, este nos recuerda que tan importante es saciar nuestra hambre y nuestra sed físicamente como nutrir nuestra hambre y sed espiritual, especialmente en tiempos difíciles.

Pero también nos recuerda que nuestra relación con Yehovah no está limitada a un tiempo y a un lugar, y nos invita a dejar en manos de Yehovah el castigo que merecen todos aquellos que cometen la maldad.

En el Evangelio, encontramos a Yeshúa anunciando proféticamente a sus discípulos lo que le acontecería pronto: su pasión, muerte y resurrección.

Estos padecimientos que anunciaba resultaron ser terroríficos en los oídos de los discípulos, tomando en cuenta que todo padre busca la mayor bendición para sus hijos, cuanto más Yehovah para su Unigénito.

Para la mente de los discípulos era ilógico que fuese plan de Yehovah el sufrimiento voluntario y sacrificial para su propio Hijo.

En este punto, eran incapaces de ver las recompensas eternas para Yeshúa y su Ekklesía a partir de este magno padecimiento del único libre de pecado, tomando el lugar de todos los pecadores.

El apóstol Pedro es reprendido por el Amado Yeshúa por causa de pretender oponerse a los planes de Yehovah, porque quien no está dispuesto a seguir el ejemplo crucificando sus anhelos temporales por hacer la voluntad de Yehovah no es digno de ser Ekklesía de Yeshúa Ha Mashíaj.

Todo sacrificio voluntario por obediencia a la Palabra de Yehovah trae recompensas eternas para unos pocos que están dispuestos a pagar el precio de amar a YEHOVÁH DIOS por encima de todas las cosas.

Gálatas 5,24-25. 24 Y los que son de Cristo Jesús, ya han crucificado la naturaleza del hombre pecador junto con sus pasiones y malos deseos. 25 Si ahora vivimos por el Espíritu, dejemos también que el Espíritu nos guíe.

Finalizando con la Segunda Lectura, el apóstol Pablo nos insta en la carta a los romanos con una exigencia radical: a no prestar nuestros cuerpos como instrumentos de pecado, sino más bien que estén siempre aptos y dispuestos a padecer por obediencia a Yeshúa Ha Mashíaj.

Y para ello, no nos acomodemos a la doctrina de este mundo, cuya motivación básica es la búsqueda constante de placer, eludiendo toda forma de sacrificio por obediencia a los mandamientos de Yehovah.

Transformar nuestras mentes pasa por saturarnos de la Palabra de Yehovah para hacer en todo conforme a su voluntad.

Josué 1,7-9. 7 Solamente esfuérzate y sé muy valiente, para cuidar de hacer conforme a toda la ley que mi siervo Moisés te mandó; no te apartes de ella ni a diestra ni a siniestra, para que seas prosperado en todas las cosas que emprendas. 8 Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien. 9 Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas.

Todo este banquete de la Palabra de Yehovah Dios lo degustaremos a continuación.

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